Y Jesús callaba…

Y Jesús callabaY Jesús callaba

Quisiera. Señor, decirte…..

Todo lo que en Ti he encontrado al mirarte abandonado llorando por mí quizá; quisiera decir a todos que aún les estás esperando.
Y que un Dios que está llorando a nadie rechazará.
Los que sufrís en la vida esos dolores sin nombre venid, mirad a este Hombre que sabe lo que es llorar, os mirará compasivo y olvidará sus dolores aunque son mucho mayores por poderos consolar.

Los que nunca habéis triunfado, los que siempre habéis sentido la soledad y el olvido y el frío del corazón mirad a un hombre que sabe de abandono, de amarguras, de olvido de criaturas, de dolor, de incomprensión.

Vosotros, los pecadores, los que le habéis despreciado, los que así le habéis parado, mirad a este Hombre que es  Dios; no temáis que no os reciba, que el amor a sus hermanos le ha atado de pies y manos y no puede huir de vos.

Y los que habéis sido suyos y después le habéis dejado, miradle aquí, tan callado porque ya no quiere hablar; ‘mirad al que ya no os mira porque tanto os ha mirado que sus ojos se han cegado de miraros y llorar. – Miradle los que sois suyos, miradle  para imitarle y miradle para amarle. “Pues no hay un amor más fiel; no quitéis jamás los ojos de este Maestro Divino porque no hay otro camino” para caminar por él.

“Y luego tú, alma escogida, alma mil veces dichosa porque has encontrado hermosa la Faz de tu Cristo así, agradece esas salivas que su rostro ha recibido y esa sangre que ha corrido para hermosearte a ti, en fin, mirad Padre Eterno, mirad así a Vuestro Cristo, y después de haberle visto miradnos con compasión. Sólo por Él somos dignos de esperar algún consuelo, de alzar los ojos al Cielo y de alcanzar el perdón.

 

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