UNA ENTREVISTA CON DIOS

Soñé que tuve una entrevista con Dios, contemplé la majestad de las montañas y admiré la maravilla de su creación.
Vi la increíble belleza de un atardecer y me pregunté cómo sería Dios.
Le quería hacer una pregunta muy importante.
Volví mi rostro hacia Él pero no lo podía ver porque Él habita en una luz inaccesible.
Así que simplemente clamé diciendo:

¿Por qué hay muerte y sufrimiento?
Me respondió de Su Palabra: por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre,  y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Luego me dijo: el alma que pecare, morirá.

Le pregunté ¿qué era el pecado?
Y me dijo: el pecado es la transgresión de la Ley. Luego dijo Su Ley con estruendo:
No tendrás dioses ajenos delante de Mí
No te harás imagen alguna.
No tomarás el nombre del SEÑOR tu Dios en vano.
El séptimo día reposarás.
Honra tu padre y a tu made.
No matarás
No cometerás adulterio.
No robarás.
No darás falso testimonio contra tu prójimo.
No codiciarás.

 

Y luego vi la palabra de Jesús:
Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
Y las palabras de las Sagradas Escrituras:
¿No sabes que los injustos no heredarán el reino de Dios?
No erréis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados?
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,  los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre,  que es la muerte segunda. Apocalipsis 21:8

De repente entendí que había quebrantado la ley de Dios muchas veces y que sería condenado al infierno en el Día del Juicio.
No sólo había visto Dios todos mis pecados, sino que me condenaba mi propio pecado.

Cuando le pregunté a Dios qué debía hacer me dijo:
No mandé a mi Hijo para condenar?

Luego entendí
que Dios me amaba tanto que hizo provisión para mi perdón:
Jesús sufrió y murió por mí. Tomó mi castigo sobre Él:
En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Quebrantamos la Ley de Dios (los 10 Mandamientos) y Jesús pagó la totalidad de nuestra multa.
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Luego resucitó de entre los muertos y derrotó la muerte.

De repente desperté de mi sueño y entendí que tenía que tomar una decisión. Podía seguir soñando que a Dios no le molestaba el pecado y terminar en el infierno por la eternidad o me podría arrepentir y aceptar a Cristo Jesús como mi Señor y Salvador y recibir el regalo de vida eterna que Dios me ofrecía.
Tú tienes la misma opción.

tomado de: www.enbuscadedios.com

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