TOMAR DECISIONES MORALES: 3. ¿QUÉ HACER SI UN CONOCIDO PRACTICA EL PECADO?

gente arrodillado pecado escalera¿QUÉ DEBO HACER SI ALGUNO DE MIS CONOCIDOS ESTÁ PRACTICANDO EL PECADO?

Todos pecan; pero, ¿qué pasa si al­guien practica un pecado como hábito?

Por carta ya les he dicho que no se relacionen con personas inmorales. Por supuesto, no me refería a la gente inmoral de este mundo, ni a los avaros, estafadores o idólatras. En tal caso, tendrían ustedes que salirse de este mundo. Pero en esta carta quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer.

¿Acaso me toca a mí juzgar a los de afuera? ¿No son ustedes los que deben juzgar a los de aden­tro? Dios juzgará a los de afuera. «Expulsen al malvado de entre ustedes» (1 Cor. 5:9-13).

Incrédulos. Están espiritualmente muertos, ciegos y prisioneros del “dominio de la tinieblas” (Col. 1:13). No debe sorprenderte que los incrédulos practiquen pecados que te disgustan. Para ser una luz en sus tinieblas, tienes que amarlos activamente y participar con ellos en su ambien­te. Esto no significa que tengamos que participar en sus actividades pecaminosas pero sí puede significar, por ejemplo, compartir socialmente con una pareja no casada en el hogar que comparten.

Creyentes. Cuando una persona que “se llama hermano” está practicando un pecado, es responsable ante los demás cristianos. Todos son conjuntamente responsables de que el nombre de Cristo no sea deshonrado entre los incrédu­los por causa de la conducta de uno que dice creer en él. Así, debes confrontar al hermano en privado. Si se arre­piente, perdónalo completamente. Si tienes que confron­tarlo reiteradamente por el mismo pecado, pero tienes evi­dencia de que lucha honestamente contra él, perdónalo (Luc. 17:3, 4). Nunca rechaces confiar en alguien que en el pasado luchó con el adulterio, la homosexualidad, el chisme, etc. No retires tu amor y apoyo de alguien que to­davía caiga en su lucha contra la tentación.

Sin embargo, si solo manifiesta su arrepentimiento verbalmente o no lo hace en absoluto y no parece tener intención de buscar el poder de Dios para cambiar, enton­ces, confróntalo con otros cristianos. Si esto fracasa, lleva el asunto a la asamblea (Mat. 18:15-17).

Nuevos creyentes. Un nuevo creyente necesita tiempo para darse cuenta de sus hábitos pecaminosos y comen­zar a cambiar. No esperes que un recién convertido aban­done súbitamente todos sus hábitos pecaminosos (proba­blemente tú no hayas abandonado todos los tuyos). En vez de ello, muéstrale tu amor cristiano.

Por medio de la Palabra y el ejemplo, enséñale la visión de la vida y los valores de un cristiano. Cuando un nuevo cre­yente llega a comprender el compromiso y el sacrificio, las razones para no hacer tales cosas se le harán obvias. Si tiene compañerismo contigo por un largo tiempo y no observas ningún cambio, entonces pasa a la categoría de creyentes que deben ser confrontados.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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