Segundo Domingo De Pascua Aparición De Jesús Proporcionando La Paz

Segundo Domingo De Pascua

Segundo Domingo De Pascua Aparición De Jesús Proporcionando La Paz

Texto Bíblico: Juan 20:19-31

INTRODUCCIÓN

En esta sección podemos ver que hay un rápido vuelco de la emoción temerosa (19) al gozo (20). Los discípulos se encontraban con mucho miedo debido a los judíos enemigos de la fe de Jesús. Y la razón del gozo fue la declaración de paz del Señor resucitado. Las palabras ¡paz a vosotros! tienen la forma de un saludo común, pero en los labios de Jesús implicaban el otorgamiento de su propia paz a los discípulos como había prometido previamente (Juan. 14:27; 16:33).

Es muy significativo que haya mostrado sus manos y su costado a los discípulos porque así ellos no podrían tener duda ninguna sobre la identidad de Jesús. Aun su cuerpo levantado llevaba tales pruebas. La repetición del don de la paz aumenta el énfasis de su importancia, especialmente como ella se ligaba con una comisión específica (21).

La implicación de estas palabras es que el enviar tenía el propósito de cumplir nada menos que la comisión que Jesús había recibido del Padre. (Nuevo Comentario Bíblico del N.T.). Tenemos que reconocer la importancia de dar a conocer esta paz que únicamente de Cristo podemos recibir, en medio de una sociedad impulsada hacia el odio, la venganza y el aborrecimiento de los unos de los otros por tanta injusticia y discriminación humana. En estas celebraciones debemos proponernos hacer la obra que Jesucristo nos manda hacer, de acuerdo al (v. 21) ?Como me envió el Padre, así también yo los envío?. Somos enviados a impartir esta paz para que pueda surgir un gozo en aquel que la recibe.

COMENTARIO

Esta es la segunda vez que se menciona «el primer día de la semana» (20.1, 19). Es importante saber que este es el domingo, no el sábado (el Sabbat judío, el séptimo día de la semana). El Sabbat indica descanso después del trabajo y pertenece a la dispensación de la ley. El domingo es el día del Señor, el primer día de la semana, y habla de vida y descanso antes del trabajo. Nos recuerda de la gracia de Dios. Cristo atravesó puertas cerradas en su cuerpo glorificado y trajo paz a los seres humanos temerosos. Nótese que dos veces Él habla de la paz (vv. 19, 21).

La primera «paz» es con Dios, basada en su sacrificio en la cruz. Por eso es que les mostró sus manos y su costado.

La segunda paz es de Dios, que viene de su presencia con nosotros (véase Flp 4). Él los comisionó a que tomaran su lugar como embajadores del Padre en el mundo (véase Juan 17.15?18). (Warren W. Wiersbe).

La primera «paz» es con Dios, basada en su sacrificio en la cruz. Por esa razón les mostró sus manos y su costado. O sea, las demandas de justicia divina fueron únicamente complacidas mediante su sacrificio ofrecido en la cruz del Calvario. Con todo lo que hubiésemos por nuestra propia cuenta haber querido hacer para conseguir establecer una paz con Dios, siempre habríamos fracasado pues El es un Dios Santo y nosotros impuros por nuestro pecado.

Es por eso precisamente que Pablo se dirige a los cristianos establecidos en Roma diciéndoles: ?Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se ha sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree? (Romanos 10:3-4).

Esa «paz con Dios» es también nuestra paz, como lo expresa el santo apóstol Pablo a los cristianos establecidos en Roma: ?Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo? (Romanos 5:1).

La segunda paz es de Dios, que viene de su presencia con nosotros, como podemos leer en Filipenses 4:5-9: ?5Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros? (Reina Valera Revisada (1960). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998,). Él los comisionó a que tomaran su lugar como embajadores del Padre en el mundo.

ACTUALIZACIÓN
Como embajadores del Padre en el mundo somos desafiados en estas celebraciones a pensar en lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable y todo lo que es de buen nombre.

Como embajadores del Padre, el mundo tiene que saber que sí podemos lograr paz verdadera y perdurable en cada una de nuestras vidas a pesar de la negatividad de hombres perversos, amantes de la maldad y el odio, pretendiendo mantener el concepto frustrante de que no hay otro medio o forma alguna para experimentar esa paz tan anhelada.

Necesitamos en estos tiempos de angustia, incredulidad y dolor, proclamar la gloriosa resurrección de Jesús, maravillosa victoria sobre la muerte, para que muchos incrédulos como el mismo discípulo Tomás, caigan de rodillas ante el resucitado, convencidos diciendo: ¡Señor mío, y Dios mío!

Es urgente nuestra obediencia al Padre como embajadores a dejar la vacilación, religiosidad, conformismo y liviandad cristiana, cuando el mundo agoniza en medio de tanta necesidad. Somos nosotros los llamados en dar a conocer la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento en Cristo Jesús. Roguemos a Dios con pasión y encarnémonos en el dolor y la necesidad de nuestro prójimo. Pidamos a nuestro Padre la fuerza y poder para cumplir la encomienda que se nos ha dado. El Señor esta cerca.
Es por eso precisamente que Pablo se dirige a los cristianos establecidos en Roma diciéndoles: ?Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se ha sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree? (Romanos 10:3-4). Esa «paz con Dios» es también nuestra paz, como lo expresa el santo apóstol Pablo a los cristianos establecidos en Roma: ?Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo? (Romanos 5:1). La segunda paz es de Dios, que viene de su presencia con nosotros, como podemos leer en Filipenses 4:5-9: ?5Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros? (Reina Valera Revisada (1960). Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 1998,). Él los comisionó a que tomaran su lugar como embajadores del Padre en el mundo.

ACTUALIZACIÓN

Como embajadores del Padre en el mundo somos desafiados en estas celebraciones a pensar en lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable y todo lo que es de buen nombre. Como embajadores del Padre, el mundo tiene que saber que sí podemos lograr paz verdadera y perdurable en cada una de nuestras vidas a pesar de la negatividad de hombres perversos, amantes de la maldad y el odio, pretendiendo mantener el concepto frustrante de que no hay otro medio o forma alguna para experimentar esa paz tan anhelada. Necesitamos en estos tiempos de angustia, incredulidad y dolor, proclamar la gloriosa resurrección de Jesús, maravillosa victoria sobre la muerte, para que muchos incrédulos como el mismo discípulo Tomás, caigan de rodillas ante el resucitado, convencidos diciendo: ¡Señor mío, y Dios mío! Es urgente nuestra obediencia al Padre como embajadores a dejar la vacilación, religiosidad, conformismo y liviandad cristiana, cuando el mundo agoniza en medio de tanta necesidad. Somos nosotros los llamados en dar a conocer la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento en Cristo Jesús. Roguemos a Dios con pasión y encarnémonos en el dolor y la necesidad de nuestro prójimo. Pidamos a nuestro Padre la fuerza y poder para cumplir la encomienda que se nos ha dado. El Señor esta cerca. 7Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad (1Corintios 5:7-8)

7Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad (1Corintios 5:7-8)

Por: Rev. Rolando Mena Pastor Iglesia Bautista Éfeso Asociación Bautista Del Sur De Miami, Florida Contacto: E-mail: [email protected] Segundo Domingo De Pascua Aparición De Jesús Proporcionando La Paz

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