Renuévanos, Señor

Señor, hemos fallado en entender
y aceptar las exigencias de tu Reino.
Nos hemos unido a tus causas,
pero hemos perdido el interés.

Prometimos ser valientes
y nos encontramos con miedo.
Queríamos ser sensibles y aquí estamos,
seres difíciles y duros.
Tenemos la gran oportunidad de servirte,
trabajando por la justicia y la paz,
pero la desaprovechamos.
Perdónanos cuando por comodidad
no escuchamos el clamor del pobre,
del hambriento, del enfermo, del prisionero.
Nos hemos dejado cegar,
olvidando que lo que se haga
con cualquiera de tus hijos
te lo estamos haciendo a ti.
Ten piedad, Dios nuestro,
y escucha nuestras confesiones.
Acoge nuestras limitaciones
y conviértelas en posibilidades para Tu servicio.
Amén.

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