Quinto Domingo De Pascua Asumimos La Esperanza

Quinto Domingo De Pascua

Meditación Quinto Domingo De Pascua Asumimos La Esperanza

Texto Bíblico: San Juan 13: 31-35

COMENTARIO

En momentos en que buscamos en nuestras raíces familiares, sociales y religiosas lo que nos identifica y mantiene firmemente unidos, generalmente recordamos aquellos momentos en que juntos logramos superar terribles problemas y dificultades que nos parecían insalvables. Esto no quiere decir que todo haya sido fácil y agradable; por el contrario, pudo haber sido la crisis más profunda y demoledora en nuestras vidas, pero al final salimos fortalecidos y somos distintos, iguales pero diferentes.

Es entonces, cuando renovados en la esperanza asumimos con más fuerza el compromiso de fidelidad y perdón que nos garantiza nuevas fuerzas para un retomar y construir lo que parecía imposible. ¿Qué ha pasado con nuestra fe en situaciones como estas? Si hemos tenido fe ha habido la certeza de la espera y la convicción de lo que no veíamos (Heb. 11.1), y podemos crecer ante los retos y dificultades. Si ha faltado, en nuestras vidas habrá un enorme vacío y confusión que no nos permite ver más allá, nos reduce al ?aquí y ahora?, nos asfixia, nos ciega y nos aferra al pasado.

Los problemas son parte de la naturaleza del mundo y de los seres humanos; como también lo es la posibilidad de encontrar nuevas rutas, nuevas soluciones y nuevos desafíos. Pero como creyentes en Cristo Jesús, la vida de fe marca la diferencia en las experiencias cotidianas. Y entendemos por ?vida de fe? no solamente el ir al templo cada domingo o asumir responsabilidades dentro de la congregación; sino vivir diariamente en la santidad, pureza y carácter de Dios, vivir día a día Su gloria en nuestras vidas; lo cual es posible únicamente si le adoramos y alabamos en el diario servicio y sacrificio personal.

Esto del servicio y el sacrificio personal no siempre está claro, a veces se nos parece más al heroísmo que al amor, de ahí la dificultad. Dios pide hombres/mujeres amorosos/amorosas en el servicio cotidiano, en los pequeños y los grandes detalles, en la realidad y en la esperanza, en el bienestar y en los problemas: Dios pide amantes, tan ciegos y locos de amor que no ven nada más allá de Él. Es entonces cuando Cristo Jesús es glorificado en nuestras vidas y Dios es glorificado en Él, y cuando sin pensarlo demasiado, cumplimos de manera inmediata el nuevo mandamiento del Amor. Porque a diferencia del heroísmo, el amor no es ni puede ser un acto individual aislado que necesita del reconocimiento general; surge si hay dos en conflicto pero en constante reconocimiento el uno del otro, surge en la diferencia y en la diversidad, como un lazo invisible; es real más allá de toda realidad objetiva.

En la vida de los y las cristianas, la gloria y el amor de Dios no pueden separarse; no podemos glorificarle sino es amando con el amor de Jesucristo en nuestras vidas; no podemos glorificarle sino mediante la imitación y adoración de su Hijo; no podemos hacerlo sino siendo hacedores de su Palabra y no tan solo oidores, engañándonos a nosotros mismos (Stgo. 1.22) Entonces la fe muestra sus obras, sus pequeñas obras de todos los días para discipularnos en el Amor.

Msc. Claudia A. Quintanilla G.
Teóloga Bautista
Managua, Nicaragua
Contacto: E-mail: [email protected]

Tomado de: MEDITACIONES BÍBLICAS SOBRE EL CICLO DE PASCUA:
CUARESMA – SEMANA SANTAPASCUA – PENTECOSTES

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