Que nos demos a Ti, Señor

Tú has puesto en nuestras manos, Señor
la construcción del mundo
y la edificación de la Iglesia;
nos has confiado el anuncio
de tu evangelio de salvación,
y nos esperas siempre
en los pobres, en los que sufren,
en todos los hermanos.

Ante nosotros se abren muchos caminos,
entre ellos, tu llamada
es una invitación dulce y enérgica
que no quita nada a nuestra libertad:
¡queremos reservarnos enteramente la alegría
y la responsabilidad de la respuesta!
No permitas que personas,
ideas o acontecimientos
impidan o instrumentalicen
nuestras opciones y decisiones.

Haz más grande nuestra generosidad
y libera nuestra libertad:
para que cada uno de nosotros, en su puesto,
quiera darse con amor hasta el fin.

Amén.

Tomado de: Equipo Teyocoyani. Al encuentro con Dios Oraciones para la vida cristiana. Recopilación y Prólogo de José Argüello

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