Gran Mandamiento

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Mat. 22: 36.

El amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo son los dos grandes brazos de los cuales dependen la ley y los profetas. Un buen árbol produce buen fruto. La manifestación del amor mutuo es la evidencia del amor de Cristo. El amor abnegado por los que nos rodean se encuentra entre las más brillantes evidencias de la verdadera religión. Cada día, mediante ella, se testifica en favor de Cristo ante el mundo.

Hay que subyugar y dominar los apetitos y las pasiones, para que los nervios puedan estar en calma y el cerebro esté en condiciones de percibir claramente el deber. Esto se puede lograr por medio de la gracia divina. El Evangelio de Cristo es la voz del deber y la voz de Dios.

Lo que significa la desobediencia se echa de ver en la historia de Satanás, que por causa de ella fue expulsado del cielo. Los mayores talentos y los dones más elevados que se podía otorgar a un ser creado se le concedieron a Lucifer, el querubín cubridor. Antes de su caída era un ser glorioso, que ocupaba un puesto próximo al de Cristo, pero trató de ser igual a Dios y acarreó sobre sí mismo una ruina inexorable.

Frente a esta lección ocultémonos en Cristo. El es la fuente de toda sabiduría, toda inteligencia y todo poder. Veamos en la cruz de Cristo la única garantía de nuestra salvación. Consideremos al Salvador que dio su vida por nosotros, para que podamos ser cristianos. Los que luchan por vivir una vida cristiana están combatiendo contra las mentiras del diablo. ¿Podemos dudar acerca del resultado de este conflicto? Dios vive, Dios reina y cada día hace milagros. “Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gál. 5: 24). Ante el mundo y el universo celestial dan evidencia de que están tratando de vivir estas palabras: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre… en esto pensad” (Fil. 4: 8).

El amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la templanza, son los frutos del árbol cristiano.

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