Por la Iglesia

Jesús, Señor nuestro,
llénanos de tu Espíritu,
para que ya no vivamos nosotros
sino tú, en lo más íntimo de nuestro ser.

Sigue construyendo tu Reino
con este instrumento que son nuestras vidas.
Para el servicio tuyo y el de tu Iglesia
nos has llamado.

Que nuestros corazones sean cada día
más semejantes al tuyo,
corazón lleno de mansedumbre,
humildad y misericordia.

Tú, siendo rico,
te hiciste pobre,
para enseñarnos el único camino
que conduce al Padre y al hermano.

Sólo tú puedes hacer
que seamos libremente pobres,
como tú lo fuiste.
Que no sólo nosotros,

sino también toda tu Iglesia,
se esfuerce siempre por ser la Iglesia
de los pobres:

la Iglesia en la que se pone todo en común
y se comparte,
a semejanza de la Santa Trinidad:
Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Equipo Teyocoyani. Al encuentro con Dios Oraciones para la vida cristiana. Recopilación y Prólogo de José Argüello

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