EL PARÉNTESIS DE LAS SIETE TROMPETAS I

EL PARÉNTESIS DE LAS SIETE TROMPETAS

EL PARÉNTESIS DE LAS SIETE TROMPETAS

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El bosquejo del capítulo:

I. (Apoc 10.1-11) El testimonio de Cristo Jesús

A. (v1-4) El Dueño del reino

  1. La descripción del Ángel
  2. La aparición del Ángel

B. (v5-7) La demora del reino

  1. (v5-6) La cesación
  2. (v7) La consumación

C. (v8-11) La declaración del reino

  1. (v8-10) Recibir la Palabra
  2. (v11) Revelar la Palabra

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Puesto que Apocalipsis 10 y 11.1-13 forman un sólo ?paréntesis? en el relato de las siete trompetas, vamos a analizarlos en este capítulo.

En este paréntesis Dios nos da más información acerca de algunas cosas que están tomando lugar durante el juicio de las siete trompetas.

En Apocalipsis 10 vemos el testimonio de Cristo Jesús y luego, en la primera parte del capítulo 11, vemos a los dos testigos de Cristo Jesús.

EL TESTIMONIO DE CRISTO JESÚS

El Dueño del reino

1 Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas. [Apoc 10.1-4]

La descripción del Ángel

La descripción que vemos en este primer pasaje de Apocalipsis 10 es del ?Ángel de Dios?, Jesucristo. Él se ve exactamente como la Biblia describe a Cristo en Su cuerpo glorificado. Este es Jesucristo, que Apocalipsis 1.1 dice que es ?Su Ángel??el Ángel de Dios. Por la descripción que sigue, no cabe duda; este ángel fuerte es la aparición de Dios en nuestro mundo ?es el Ángel de Dios que se llama el Señor Jesucristo.

Este otro ángel viene envuelto en una nube exactamente como Cristo en Su venida.

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. [Apoc 1.7]

En el Monte de Transfiguración (un cuadro de la segunda venida de Cristo), vemos al Señor envuelto en una nube como en Apocalipsis 10.1.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz… una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. [Mat 17.1-5]

Cristo se fue de la tierra en una nube, y la Biblia dice que vendrá de la misma manera.

Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. [Hech 1.9]

Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. [Hech 1.11]

Además de la descripción de las nubes, vemos que este ?otro ángel? viene con un arco iris sobre su cabeza. Ya hemos visto la relación entre el trono de Dios y el arco iris (Apoc 4.3) y es la misma descripción que vemos en la visión de las cuatro criaturas que Dios dio a Ezequiel?una visión de la segunda y gloriosa venida del Señor.

sobre la expansión que había sobre sus cabezas [sobre las cabezas de los cuatro querubines] se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Y vi aparición como de bronce refulgente, como aparición de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. [Ezeq 1.26-28]

Vemos también que el ?otro ángel? que viene a la tierra tiene un rostro que brilla como el sol. Cristo glorificado tiene un rostro igual (ver el pasaje arriba de la transfiguración; Mat 17.1-2). Además, tiene los pies semejantes al bronce bruñido?o sea, como ?columnas de fuego? (el color y el brillo de ?bronce bruñido?).

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. [Apoc 1.14-16]

Así que, al comparar la Escritura con la Escritura, es fácil de ver que el ángel fuerte que desciende del cielo a la tierra es el Ángel de Dios?la aparición de Dios en nuestro mundo (Jesucristo).

Cuando Él llega a la tierra tiene en Su mano un librito. Parecer que es un libro de profecía porque después de comerlo en el versículo 8, Juan profetiza en el versículo 11. Puede ser la profecía de Daniel que fue sellado y que Juan ahora ?recibe? (lo come) y revela a través de este escrito?el Libro de Apocalipsis.

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. [Dan 12.4]

Los dos libros (Daniel y Apocalipsis) se complementan el uno al otro porque sin uno de los dos, el otro es difícil de entender. Así que, puede ser que estamos viendo un cuadro de Dios abriendo la profecía que selló en el tiempo de Daniel.

Lo que, sí, sabemos de este libro es que está abierto. En esto vemos un buen cuadro personal de la Palabra de Dios. Es un Libro ?abierto? a quienquiera porque todos podemos venir a Dios, tomar el Libro y leerlo. Está ?abierto??Dios extiende la invitación a todos.

A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. [Isa 55.1-3]

Cuando Cristo desciende del cielo en Apocalipsis 10, vemos en el versículo 2 que pone un pie sobre el mar (sobre el agua) y pone el otro sobre la tierra (sobre lo seco). Por lo tanto, Él cubre todo el planeta, tanto el mar como la tierra. En cuadro, el Señor está diciendo que Él es dueño de todo.

Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro… [Deut 11.24]

La planta del pie de Cristo lo pisa todo?mar y tierra?y con esto Él está diciendo, ?¡Yo soy dueño de todo! ¡Es lo mío!?

En el versículo 3 vemos que cuando Él habla, suena como un león. En el Libro de Apocalipsis Cristo se retrata como el León de la tribu de Judá.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. [Apoc 5.5]

Además, Su voz suena como un león porque Él es Rey (exactamente como llaman el león: ?el rey de las bestias? o ?el rey de la selva?). El cetro del reino le pertenece a Él.

Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; de la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, así como león viejo:

¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh [el Mesías]; y a él se congregarán los pueblos. [Gen 49.8-10]

Cuando Cristo el Rey pone Sus pies sobre Su territorio (el mar y la tierra; en mundo entero) y clama con voz del Rey de reyes, siete truenos emiten sus voces. Dios no le permite a Juan escribir lo que dicen estos truenos, entonces sólo podemos adivinar qué serán. Puede ser que son siete truenos de la voz de Dios.

Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. [Sal 29.3]

Si es así, los siete truenos podrían formar otra descripción?otro retrato?de la Tribulación y la segunda venida como los siete sellos y las siete trompetas. Si no es la voz de Dios, puede ser la voz de Sus enemigos. O sea, puede ser la respuesta de los moradores de la tierra a los que Jesucristo acaba de proclamar, que Él es Dueño de este mundo. Cuando Moisés llegó a donde Faraón para reclamar ?lo suyo? (la nación de Israel), Faraón ?tronó? diciendo, ?¿Quién es Jehová??

Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. [Exod 5.1-2]

Quizás es así cuando Cristo llega en Apocalipsis 10 para reclamar lo Suyo (el mar y la tierra). Los moradores del mundo ?truenan? como Faraón y dicen, ?¿Quién es Usted para reinar sobre nosotros?? Si es así, ya entendemos porque el Señor le dice a Juan que no escriba lo que los siete truenos han dicho. No importa porque Cristo viene para tomar el reino a la fuerza, a pesar de lo que dicen los hombres.

Esta es la descripción del Ángel fuerte que baja del cielo. Es el Señor Jesucristo y Él viene a la tierra. Pero, si nos fijamos bien en cuando viene (en el contexto de la cronología del Libro de Apocalipsis), podemos aprender algo interesante y también importante. Viene durante el ?paréntesis? de las siete trompetas, entre la sexta trompeta y la séptima que es la segunda venida (Apoc 11.14-19). Por lo tanto, esta venida en Apocalipsis 10 no es la segunda venida. Sucede antes de la venida gloriosa del Mesías. O sea, Cristo aparece en la tierra durante la Gran Tribulación, antes de Su segunda venida.

La aparición del Ángel

Cristo Jesús va a aparecer a los judíos en la Gran Tribulación, antes de la segunda venida, exactamente como hace en Apocalipsis antes de la séptima trompeta. Él va a aparecer al remanente de los judíos fieles que huyeron al desierto cuando el Anticristo tomó control de Jerusalén.

El Libro de Zacarías es claro en cuanto a esta aparición de Cristo a los judíos. Es una aparición física (miran a Él físicamente en la tierra; Ezeq 20.35) y sucede antes de la segunda venida?antes de ?aquel día? que se menciona en Zacarías 12.11.

Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. [Zac 12.10]

Y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. [Ezeq 20.35]

Puede ser que Él aparezca al remanente fiel de los judíos en el desierto?probablemente en el lugar que se llama Petra. Según Zacarías 12.10, estos judíos se arrepienten (lloran y se afligen por lo que hicieron a su Mesías).

Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. [Apoc 12.14]

Otros pasajes que hablan (directa o indirectamente) de este evento son los siguientes: Isaías 9.2; Ezequiel 24.25-27; Habacuc 3.2.

Vemos un cuadro de este evento en la vida de José, el hijo de Israel que fue vendido por sus hermanos como esclavo en Egipto. Desde Génesis 37 hasta el capitulo 50, José es un cuadro de Cristo?es tal vez el mejor cuadro del Señor en toda la Biblia. Su hermanos forman un cuadro de los judíos durante las dos venidas de Cristo Jesús. Primero, ellos ?venden? a José?un cuadro de la primera venida (los Evangelios)?y luego lo reconocen como el rey del mundo?un cuadro de la segunda vez que Cristo se revela a Sí mismo a ellos.

La primera vez que José y sus hermanos se vieron cara a cara, ellos no lo reconocieron (Gen 42). Es como lo que pasó entre Cristo y los israelitas durante la primera venida. Se vieron cara a cara, pero los judíos no reconocieron a Jesús por Quien era: el Mesías. La segunda vez que José y sus hermanos se vieron cara a cara, José se reveló a sí mismo?les mostró quien era en realidad. Observe que José estaba a solas con ellos cuando se reveló.

No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. [Gen 45.1]

Esto es un cuadro de lo que pasa durante la Gran Tribulación cuando Cristo se revela a Sí mismo a los judíos, en un lugar privado?en el desierto de Apocalipsis 12.14 y Ezequiel 20.35 (en el lugar ?privado? de Petra). Además, José se reveló a sí mismo durante los siete años de hambre en toda la tierra, exactamente como Cristo se revela a Sí mismo durante los siete años de Tribulación sobre el mundo entero.

Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. [Gen 45.4-6]

Así que, José es un cuadro de Jesucristo y su trato con sus hermanos es un cuadro del trato del Señor con Sus hermanos, los judíos.

Job también es un cuadro de este mismo tiempo, y en su experiencia podemos ver la misma revelación de Jesucristo en la tierra antes de la segunda venida. El nombre ?Job? quiere decir ?uno perseguido?, exactamente como los judíos durante la Tribulación. Ellos serán perseguidos por Satanás personalmente, como vemos en la persecución de Job (ver Job capítulos 1 y 2). El Libro de Job consta de 42 capítulos, como al Gran Tribulación consta de 42 meses (tres años y medio). El Señor aparece corporalmente a Job en el capítulo 38.

Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo… [Job 38.1]

Si este cuadro fija el tiempo de la aparición del Señor a los judíos, se trata del mes 38 porque Dios se revela a Job en el capítulo 38. Son cuatro capítulos antes de la plena restauración de Job en el capítulo 42. Entonces, puede ser que Cristo se revela a Sí mismo a los judíos en el desierto cuatro meses antes de Su segunda venida y la restauración de Israel (tomando Job capítulos 42 como un cuadro de la segunda venida del Mesías). Sea cómo sea, según Zacarías 12.10 y Ezequiel 20.35, Cristo se revela a sí mismo entre los judíos durante la Gran Tribulación, exactamente como vemos en Apocalipsis 10.1-4 (?desciende del cielo? y les habla a ellos cara a cara).

La demora del reino

5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. [Apoc 10.5-7]

La cesación (v5-6)

El mismo Ángel (Jesucristo) jura por Dios mismo que ?el tiempo no sería más?. El tiempo que se menciona en este pasaje de la Escritura no es el tiempo de toda la historia de esta creación?como si fuera el comienzo de la eternidad. El tiempo aquí es ?el tiempo de la demora? de la venida del reino. Habrá tiempo, como conocemos el tiempo en esta tierra, aun a través del Milenio (que consta de mil años?es ?tiempo?). Entonces, Apocalipsis 10.6 se refiere al tiempo de la demora del reino porque, según el versículo 7, ya no habrá más demora. Ya viene la consumación de la séptima trompeta, la segunda venida de Cristo. La séptima trompeta señala la cesación del tiempo de la demora de la consumación porque anuncia la venida gloriosa del Mesías.

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. [Apoc 11.15]

La consumación (v7)

La ?consumación? es el evento de la séptima trompeta: la segunda venida de Jesucristo. Cristo ya se declaró a Sí mismo el dueño del mundo entero en el versículo 2, y ahora en la consumación de la segunda venida Él se apodera de lo Suyo (Apoc 11.15). La profecía de las 70 semanas de Daniel 9 menciona esta consumación.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. [Dan 9.27]

Daniel 9.27 se trata de la última?la septuagésima?semana de esta famosa e importante profecía. El desolador es el Anticristo y el reinará sobre la tierra con autoridad ?hasta que venga la consumación?. En aquel entonces ?lo que está determinado se derrame sobre el desolador?. Según 2Tesalonicenses 2.8, esta consumación es la segunda venida, cuando Cristo viene y mata al Anticristo (esto es lo que está determinado: la destrucción del Anticristo por el verdadero Cristo).

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida. [2Tes 2.8]

El tiempo de la demora no será más, entonces viene la consumación. Por como suena este pasaje de Apocalipsis 10, parece que Dios hace más corto el tiempo de la Gran Tribulación. Esto es, también, lo que Cristo dijo en Su discurso sobre el mismo tiempo en Mateo 24.

Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. [Mat 24.22]

La última cosa que leemos en este pasaje de la consumación es que los profetas la anunciaron antes (Apoc 10.7). Por supuesto la gloriosa venida del Mesías es el tema primordial de la gran mayoría de los libros de profecía en la Biblia. Sin embargo, estos profetas anunciaron la consumación ?la segunda venida? entremezclada con la primera venida. O sea, los profetas no pudieron distinguir entre los sufrimientos de Cristo (lo que nosotros llamamos Su ?primera venida?) y la gloria de Él (en lo que llamamos la ?segunda? venida).

Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. [1Ped 1.10-11]

Por ejemplo, en Lucas 4 Cristo cita la profecía de Isaías 61.1 y lo usa para anunciar Su venida a este mundo.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. [Luc 4.18-19]

Si analizamos la profecía en su contexto original, vemos que el pasaje entremezcla las dos venidas del Mesías sin distinguir entre la una y la otra?sin diferencia entre la primera venida de Sus sufrimientos y la segunda de Su gloria.

1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados. [Isa 61.1-2]

En Lucas 4.18-19, Cristo paró con la coma de Isaías 61.2 (después de ?la buena voluntad de Jehová?). No siguió. No leyó lo demás de Isaías 61.2 porque se trata de la se segunda venida, no la primera. La segunda venida es ?el día de venganza?, no la primera. Así que, Cristo no leyó las últimas frases de Isaías 61.2. Es increíble pensarlo así, pero la primera coma de Isaías 61.2 señala una brecha de dos mil años entre la primera parte de este versículo y la última.

¿Por qué es así que los profetas entremezclaron las dos venidas y no pudieron distinguir entre las dos? Porque si los judíos hubieran aceptado a Jesús como su Mesías, no habría habido una brecha de dos mil años entre las dos venidas del Mesías. Habrían tomado lugar una tras la otra, separadas por sólo siete años ?los siete años de la Tribulación (la septuagésima semana de Daniel).

La última cosa de Apocalipsis 10.7 que nos queda para analizar es ?el misterio de Dios?. El versículo dice que el misterio de Dios se consumará. ¿Qué es este misterio? Bueno, no se sabe por cierto, pero tiene algo que ver con lo que Dios termina en la segunda venida. En aquel día Cristo viene para tomar control de lo Suyo?de los reinos del mundo (Apoc 11.15). Puede ser, entonces, que este misterio se trata de lo que pasó al principio cuando Lucero intentó tomar control de estos reinos.

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. [Isa 14.12-14]

Dios permitió a Satanás que tomara control de los reinos del mundo. Es un ?misterio? porque no sabemos la razón por la cual de lo permitió?por qué dejó a Lucero pecar y tomar control de la creación. Si el misterio tiene que ver con esto, tiene que ver con el ?pleito de Sion?, la lucha por Sion (el monte de Dios).

Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion. [Isa 34.8]

Este pleito?esta lucha?empezó entre Génesis 1.1 y 1.2 y continúa hasta el fin (hasta la segunda venida). Sea lo que sea, es un misterio que se consumará en la segunda venida de Cristo, y sólo entonces se lo sabrá todo. Hasta aquel día, es un misterio no revelado.

La declaración del reino

8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

9 Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. [Apoc 10.8-11]

Recibir la Palabra (v8-10)

No sabemos exactamente lo que es este libro que Juan toma y come. Puede ser el Libro de Daniel o aun un libro que contiene la revelación del Libro de Apocalipsis (que Juan escribe después de ?comerlo?). Tal vez sea simplemente otro libro de profecías. No sabemos exactamente lo que es porque el pasaje no lo dice. Sin embargo, podemos sacar una buena aplicación personal de lo que sucede en estos versículos.

Cuando uno ?come? la Palabra de Dios, la recibe. La hace formar parte de su ser, de su mente, de su corazón y de su vida.

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. [Jer 15.16]

Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.[Stg 1.21]

Cuando la Palabra entra, es dulce como la miel porque le habla de la vida eterna, el amor de Dios, la salvación, el perdón de sus pecados, la esperanza y la paz. ¡Es dulce?causa gozo y alegría!

Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. [Sal 19.10]

¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. [Sal 119.103]

Sin embargo, lo que Dios quiere es que andemos en la luz de Su Palabra todos los días, todo el día.

Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. [1Jn 1.7]

La luz manifiesta todo lo que tenemos escondido.

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. [Juan 3.19-21]

De esta manera la Palabra de Dios nos perfecciona. A través de un proceso de instrucción y corrección nos conforma a la imagen de Cristo.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. [2Tim 3.16-17]

A veces este proceso es como una buena lavada, y muchas veces parece que Dios nos estuviera lavando con un cepillo duro para quitar la suciedad en nosotros.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. [Ef 5.25-27]

Entonces, el primer ?sabor? de la Palabra de Dios es dulce (como la miel). Pero con el paso del tiempo, andando en la luz, la Palabra implantada empieza a hacer su obra. Esto a veces nos duele, nos amarga el vientre como vemos suceder a Juan en Apocalipsis 10.9-10. ¡No es muy divertido y ?dulce? ser corregido por el lavamiento a cepillo por el agua de la Palabra de Dios! Sin embargo, así es cómo Dios nos limpia, nos perfecciona y nos conforma a la imagen de Cristo. Juan recibió la Palabra (la comió), y nosotros debemos hacer lo mismo.

Revelar la Palabra (v11)

Juan come el librito porque es ?necesario? que el profetice. O sea, el libro que él come tiene algo que ver con una revelación?una profecías, un mensaje?que Dios quiere que él declare. Es igual con nosotros. Como Juan y también el profeta Ezequiel, debemos ?comer? la Palabra de Dios para predicar la misma.

Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes. Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.
Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras… Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos. Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar. [Ezeq 2.9-3.11]

No debemos recibimos lo que Dios nos da en vano. Él nos lo da con un propósito: para dárselo?para declarárselo?a otros.

Conclusión

Durante los juicios de las siete trompetas, Cristo va a descender del cielo para manifestarse al remanente de los judíos fieles. En este tiempo se declara la consumación del ?misterio de Dios?, que con la segunda venida, Dios va a acabar con el pleito de Sion?la rebelión de Satanás. También se le da a Juan un librito que comer, y después de comerlo Juan profetiza al mundo otra vez (probablemente a través de lo que escribió en este mismo Libro de Apocalipsis).

Antes de pasar al capítulo 11 de Apocalipsis, hemos de hacer un algo y hacernos unas preguntas muy importantes. Dios le dio a Juan un librito y el Apóstol lo tomó de Dios. Dios nos ha dado a nosotros un ?librito? también. Se llama la Biblia. Según Apocalipsis 10.10, ¿quién comió el librito? Fue Juan.

¿Lo comió sólo o Dios le obligó a hacerlo? Juan lo tomó y lo comió por sí mismo. Nadie le obligó a hacer nada ?nadie metió el libro en su boca. Hemos de hacernos una pregunta antes de seguir con nuestro estudio: Ya que usted ha ?tomado? el Libro (ya tiene una Biblia en su posesión), ¿está comiéndolo sólo, por sí mismo o siempre depende de otro? como el pastor u otro maestro de la Biblia ?para alimentarle? Darle de comer a un bebé es la obligación (¡y el gozo!) de un padre. Sin embargo, llega el día cuando el niño tiene que aprender a comer por sí solo. Muchos cristianos nunca aprenden a alimentarse bien por sí mismos y por esto dependen siempre de lo que le dan de comer en la iglesia.

En estos días es una lástima y también un gran peligro porque mucha de la ?comida? que sale de muchos púlpitos no es buena para la salud. Aprenda la Biblia y aprenda a cómo estudiar la Biblia. Aliméntese a sí mismo y asegúrese que está comiendo bien (una dieta saludaba de sana doctrina). Sólo así puede presentarse a Dios aprobado.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. [2Tim 2.15]

Sobre nosotros enabundancia

Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

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