EL PARÉNTESIS DE LAS SIETE TROMPETAS II

EL PARÉNTESIS DE LAS SIETE TROMPETAS Los dos testigos de Cristo Jesús

EL PARÉNTESIS DE LAS SIETE TROMPETAS

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El bosquejo del capítulo:

II. (Apoc 11.1-13) Los dos testigos de Cristo Jesús

A. (v1-3) Su misión: La profecía

  1. (v1-2) El lugar de su profecía
  2. (v3) El lapso de su profecía

B. (v4-6) Sus milagros: Las personas

  1. (v4) Son los dos ?olivos? de Zacarías 4
  2. (v5-6a) Uno de los dos testigos es Elías
  3. (v6b) El otro testigo es Moisés
  4. Observe las semejanzas: Moisés, Elías y Cristo

C. (v7-13) Su martirio: La prueba

  1. (v7) El autor de su martirio
  2. (v8) El lugar de su martirio
  3. (v9-10) La publicidad de su martirio
  4. (v11-13) La prueba de su martirio

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LOS DOS TESTIGOS DE CRISTO JESÚS

Al llegar al capítulo 11, hemos llegado a la mitad del Libro de Apocalipsis que consta de 22 capítulos. Aquí, en Apocalipsis 11, podemos identificar varios elementos claves de los eventos por venir. Vemos que se reconstruyen el templo de los judíos (v1) en la ciudad de Jerusalén?que es una ciudad corrupta pero siempre santa (v8). En el templo hay un altar, entonces se establece algún sistema de sacrificios (v1). La bestia aparece por primera vez en Apocalipsis 11.7. Además, vemos el odio que la gente tiene en este tiempo por los dos testigos del Señor Jesucristo que ?atormentan? (v10) con su predicación en Jerusalén (v3).

Puesto que ya hemos visto la última parte del capítulo 11 (la que se trata de la séptima trompeta; Apoc 11.14-19), sólo vamos a ver los primeros 13 versículos en el análisis que sigue. Estos versículos, con Apocalipsis 10, forman parte del paréntesis y por esto estamos estudiándolos en conjunto. ¿Qué dice la Biblia en este paréntesis acerca de estos dos testigos de Cristo Jesús?

Su misión: La profecía

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de

Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles;

y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. [Apoc 11.1-3]

El lugar de su profecía (v1-2)

La primera cosa que nos llama la atención es que en el lugar de la profecía de los dos testigos?en Jerusalén (v8)?hay un templo en Jerusalén. El templo de los días de Jesús fue destruido por Roma en 70 d.C., exactamente como el Señor profetizó.

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. [Mat 24.1-2]

Por lo tanto, sabemos que van a reconstruir el templo en Jerusalén y establecer un sistema de sacrificios. No sabemos cuando lo van a hacer, pero sí sabemos que existirá cuando la Gran Tribulación empiece (a la mitad de los siete años de la Tribulación). Puede ser que lo hacen un poco antes de nuestro arrebatamiento o si no, durante la primera mitad de la Tribulación.

En este mismo lugar hay altar. Esto quiere decir que durante la Gran Tribulación, en el templo en Jerusalén, hay un sistema de sacrificios. Algunos quieren decir que estos sacrificios son los de la ley de Moisés, como durante el Antiguo Testamento. Argumentan que puesto que la Tribulación es la última semana de las setenta de la profecía de Daniel 9, habrá sacrificios igual que durante las primeras 69 semanas. Es claro, por lo que dice Malaquías 4.4-5, que la Tribulación forma parte de la dispensación de la Ley (la dispensación de Moisés), entonces puede ser que el altar se use para este fin.

Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. [Mal 4.4-5]

No obstante, por lo que Daniel 9.27 dice acerca del sacrificio de los judíos, no parece que el altar se use en los ritos religiosos de Israel.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. [Dan 9.27]

Parece que el altar en el templo en Jerusalén se usa durante la Gran Tribulación para sacrificios humanos. Si es así, serían sacrificios de los que no quieren adorar a la bestia. Ellos serían decapitados en el templo durante algún rito de culto al Anticristo. Hoy en día hay una religión mundial que practica cada día, todos los días, el sacrificio de un cuerpo humano y el canibalismo de este sacrificio. El rito de sacrificio se llama la Misa?un supuesto sacrificio del cuerpo de Cristo (que se come) y de Su sangre (que se bebe). Es muy probable que este sistema religioso forme parte de la religión mundial del Anticristo que se ve en Apocalipsis 17.

¿A quién, entonces, están adorando en el templo en Jerusalén? Tome en cuenta que los verdaderos judíos ?los creyentes de este entonces?ya huyeron de Jerusalén (Mat 24.15-18) y están en el desierto (Apoc 12.14, 17) y en las montañas huyendo del Anticristo como David huía de Saúl. El Anticristo, desde la mitad de la Tribulación, se sienta como Dios en el nuevo templo.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. [2Tes 2.3-4]

Se sienta en el templo como si fuera el mismísimo Mesías, porque se hace pasar por Dios?Dios en la carne (el Cristo). Él es el falso cristo y la ?abominación desoladora? que Jesús menciona en Mateo 24.15 (una cita de Daniel 9.27).

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda). [Mat 24.15]

Esta abominación desoladora se refiere al Anticristo cuando entra en el templo y se sienta ahí como si fuera Dios en la carne, Jesucristo mismo. Allá en el templo, a través de algún sistema de sacrificios sobre el altar, el Anticristo recibe adoración.

Y la adoraron [a la bestia] todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. [Apoc 13.8]

Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. [Apoc 13.12]

Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. [Apoc 13.15]

En el segundo versículo de Apocalipsis 11, vemos que este lugar de la profecía de los dos testigos es controlado por los gentiles. El ?patio? que se menciona en el versículo 2 es el mismo atrio del templo como se lo describe en el Antiguo Testamento. Es la parte sin techo, afuera del Lugar Santo y el Santísimo. Además, vemos que no es sólo el atrio del templo que está bajo el control de los gentiles, sino también la ciudad de Jerusalén. Los gentiles hollan la ciudad santa durante los 42 meses de la profecía de los dos testigos?o sea, durante los tres años y medio de la Gran Tribulación. Cristo Jesús dijo que así será, hasta Su segunda venida.

Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. [Luc 21.24]

Según Daniel 2.44-45 (la profecía de la imagen de metal), los tiempos de los gentiles terminan cuando la ?piedra que no fue cortada con mano? (Cristo Jesús) destruye el control de las naciones sobre el mundo. Así que, todo el control de los gentiles sobre Jerusalén y el templo que está ahí termina cuando el Señor viene en gloria para tomar control de los reinos del mundo.

Observe también en Apocalipsis 11.2 que Jerusalén se llama ?la ciudad santo?, pero luego en el versículo 8 la Biblia dice que es como Sodoma y Egipto. ?Santo? en la Biblia quiere decir ?apartado para el uso de Dios?. A pesar de la condición de Jerusalén ahora y también en la Tribulación, siempre es una ciudad escogida por Dios para Su propio uso. Es ?santa? porque Él la apartó y la va a usar?será la ciudad del gran Rey durante los 1.000 años del reino mesiánico (el Milenio).

Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. [Isa 2.1-2]

Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. [Zac 14.16-19]

En estos primeros dos versículos, entonces, hemos podido aprender mucho sobre el ministerio de los dos testigos. En el lugar de su profecía, hay un templo que tiene un altar y en donde la gente adora a alguien. Los sacrificios de que se ofrecen sobre el altar no pueden ser del sistema de los judíos, porque a la mitad de la Tribulación el Anticristo hace cesar el sacrificio y la ofrenda (Dan 9.27). Así que, puede ser que hay un sistema de sacrificios humanos (Apoc 20.4) y durante el culto al Mesías falso (2Tes 2.3-4). Este lugar en donde predican los dos testigos es Jerusalén, la ciudad santa, y durante los 42 meses de su ministerio, está bajo el control de los gentiles (porque todavía son los ?tiempos de los gentiles?, hasta la segunda venida).

El lapso de su profecía (v3)

Los dos testigos del Señor Jesucristo predican en Jerusalén por 1.260 días?que son 42 meses de 30 días cada mes (o sea, son los tres años y medio de la Gran Tribulación). Entonces, nadie tendrá excusa por su decisión de seguir al Anticristo. Él se sienta en el templo como si fuera el Mesías?Dios mismo en la carne (2Tes 2.3-4)?y hace milagros para ?comprobar? el hecho que ?tiene el Espíritu Santo? (que es de Dios).

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos. [2Tes 2.8-9]

No obstante, estos dos testigos están ahí, en la misma ciudad, testificando por tres años y medio que él no es de Dios, que no es el Cristo sino el Anticristo, el diablo en la carne.

Como va a ver luego, estos dos testigos gozan de una protección sobrenatural. El Anticristo, a pesar de querer hacerlo (e intentarlo), no puede matarlos hasta después de los días de su profecía?hasta después de los tres años y medio se la Gran Tribulación.

Sus milagros: Las personas

4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. [Apoc 11.4-6]

Son los dos ?olivos? de Zacarías 4 (v4)

Los dos testigos son los dos olivos y los dos candeleros que están delante del Señor. Los dos olivos se mencionan en Zacarías 4.

Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él; Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda. [Zac 4.1-3]

Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no. Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra. [Zac 4.11-14]

Históricamente, estos dos ungidos fueron Zorobabel, el líder civil de la nación de Israel en aquel tiempo, y Josué, el líder religioso (él era el sacerdote durante los días de Zorobabel?durante los días del regreso de la cautividad babilónica). Doctrinalmente, son los dos testigos de Apocalipsis 11?Moisés, el líder civil, y Elías, el líder religioso. Por los milagros que hacen, es fácil identificarlos (ver más adelante).

Según el mismo versículo (Apoc 11.4), estos dos ungidos son también ?los dos candeleros?. Por lo tanto, no pueden ser el ?candelabro todo de oro? de la profecía de Zacarías 4. En la profecía de Zacarías, sólo hay un candelabro (no dos, como en Apocalipsis 11.4) y es diferente de los dos olivos (que se mencionan también en Apocalipsis). En Zacarías 4 el candelabro es la nación de Israel?el pueblo de Dios. Entonces, tenemos que buscar otro pasaje que nos ayuda a explicar los dos testigos siendo también dos candeleros. Puede ser que Dios los llama ?candeleros? porque son casi la única luz que alumbra Israel y el mundo durante la Gran Tribulación.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. [Mat 5.14-16]

Si es así, los dos testigos son como Juan el Bautista (y vamos a ver que uno de los dos se parece mucho a Juan).

El [Juan el Bautista] era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. [Juan 5.35]

Por lo tanto, parece que al llamarlos ?los dos candeleros?, Dios está señalando un aspecto principal de su ministerio. Son luz para las naciones, tanto la nación de Israel como las naciones gentiles. Como Juan el Bautista, los dos testigos del Señor Jesucristo son como antorchas que arden y alumbran durante los tiempos oscuros de la Gran Tribulación.

Uno de los dos testigos es Elías (v5-6a)

Por lo que se dice de los milagros que estos dos testigos hacen, es fácil identificarlos. Uno de ellos es Elías. De su boca sale fuego porque puede mandar (con la voz; con la boca) que descienda fuego del cielo para matar a quien él quiera. Esto sucedió antes, en el Antiguo Testamento, y fue Elías quien lo hizo. Alguien vino para hacerle daño a Elías.

Luego envió a él [a Elías] un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió a donde él estaba; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y el capitán le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas. [2Rey 1.9]

Salió fuego ?de su boca? cuando él mandó por palabra que descendiera fuego del cielo para devorar a sus enemigos.

Y Elías respondió y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta. [2Rey 1.10]

Así que, podemos ver por el milagro que hace, quién es. Es Elías el profeta de los tiempos de apostasía antes de la cautividad.

En el versículo 6, vemos que los testigos tienen el poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva durante todos los días de su profecía. Recuerde que los días de su profecía son 1.260?o sea, son tres años y medio de meses lunares (meses de 30 días cada uno). ¿Quién fue, en el Antiguo Testamento, que cerró el cielo para que no lloviese¡ Fue Elías.

Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. [1Rey 1.17]

Elías cerró el cielo (por su palabra) y no llovió sobre la tierra por tres años y medio.

Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra. [Luc 4.25]

Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. [Stg 5.17]

Elías viene antes de la venida gloriosa de Cristo?la que llamamos la segunda venida.

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. [Mal 4.5-6]

Los discípulos de Jesús sabían algo de este regreso de Elías.

10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista. [Mat 17.10-13]

Los escribas (v10; los educadores del pueblo judío) decían que Elías vendría porque conocían bien la última profecía y promesa del Antiguo Testamento?la de Malaquías 4.5-6. Cristo lo confirmó (v11), pero dijo que Juan el Bautista era Elías. Esto nos presenta un ?problema? porque Juan dijo claramente que no era Elías.

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. [Juan 1.19-21]

Podemos encontrar la solución de esta ?contradicción aparente? si  comparamos la Escritura con la Escritura.

Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan… Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. [Luc 1.13-17]

 

Juan el Bautista vino con ?el espíritu y el poder de Elías?. En otras palabras, Juan podría haber sido Elías ?Dios estaba dispuesto a aceptarlo como el cumplimiento de la profecía de Malaquías 4.6? si se llenara una condición.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. [Mat 11.13-14]

La condición fue ?querer recibirlo?. Si los judíos hubieran ?recibido? a Jesús como su Mesías, Juan el Bautista habría sido el cumplimiento de la profecía de Malaquías (siendo ?Elías? en espíritu y poder, aunque no en realidad). No obstante, no lo recibieron. Más bien, le decapitaron. Por lo tanto, todavía se espera el cumplimiento de Malaquías 4.5-6 y podemos ver en Apocalipsis 11 que Elías vendrá tal como Dios prometió. Es uno de los dos testigos.

El otro testigo es Moisés (v6b)

El segundo testigo puede convertir el agua en sangre, una referencia obvia a Moisés (Exod 7.14-25). Este otro testigo puede también herir con ?toda plaga? (que quiere decir con todas las diez). Moisés fue el que, en el Antiguo Testamento, hirió a Egipto con las diez plagas:

  1. (Exod 7.14-25) El agua en sangre
  2. (Exod 8.1-15) Las ranas
  3. (Exod 8.16-19) Los piojos
  4. (Exod 8.20-32) Las moscas
  5. (Exod 9.1-7) El ganado
  6. (Exod 9.8-12) Las úlceras
  7. (Exod 9.13-35)  El granizo
  8. (Exod 10.1-20) Las langostas
  9. (Exod 10.21-24) Las tinieblas
  10. (Exod 11-12) La muerte del primogénito

Los dos testigos de Apocalipsis, entonces, son fáciles de identificar si sólo nos fijamos en su obra?lo que hacen. El primero es Elías, el líder religioso, y el segundo es Moisés, el líder civil. Los dos predican durante toda la Gran Tribulación y se oponen al Anticristo y su sistema de idolatría.

Observe las semejanzas: Moisés, Elías y Cristo

Es interesante observar que hay mucha semejanza entre Moisés y Elías, los dos testigos de la Gran Tribulación, y Jesucristo. Tome, por ejemplo, la lista que sigue (que no es exhaustiva). Los tres estuvieron en el monte de la transfiguración.

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. [Mat 17.1-3]

Los tres vieron a Dios.

  1. Moisés: Éxodo 33.20-21
  2. Elías: 1Reyes 19.9-13
  3. Jesucristo: Juan 1.18

Los tres ascendieron al cielo milagrosamente.

  1. Moisés: No se sabía donde estaba el cuerpo de Moisés (Deut 34.5-6) porque fue ?arrebatado? al cielo (Jud 9). Dios tiene planes con el cuerpo de Moisés. Él va a volver a la tierra durante la Gran Tribulación.
  2. Elías: 2Reyes 2.11
  3. Jesucristo: Hechos 1.9

Los tres destruyen a sus enemigos con fuego.

  1. Moisés: Números 16.28 y 16.35
  2. Elías: 2Reyes 1.9-12
  3. Jesucristo: Apocalipsis 20.9

Los tres estuvieron en el monte de Sinaí 40 días y 40 noches.

  1. Moisés: Éxodo 24.18
  2. Elías: 1Reyes 19.8
  3. Jesucristo: Mateo 4.8 con Lucas 4.5 (Para la identificación de este monte, compare lo siguiente: el ?monte muy alto? de Mateo 4.8; el ?alto monte? de Lucas 4.5; el ?monte alto? de Mateo 17.1-5 y lo que nse dice en Éxodo 19.1 y 19.16. Es el mismo monte donde Dios se reunió con los hombres; es el monte donde Moisés y Elías se reunieron con Dios.)

Los tres ayunaron por 40 días.

  1. Moisés: Éxodo 34.28
  2. Elías: 1Reyes 19.8
  3. Jesucristo: Mateo 4.2

Los tres se reemplazaron con uno de sus ?discípulos?.

  1. Moisés: Deuteronomio 34.9 (Josué era el ?discípulo? de Moisés, según Éxodo 33.11.)
  2. Elías: 1Reyes 19.16 (Según 1Reyes 19.21 y 2Reyes 2.9, Eliseo era su discípulo.)
  3. Jesucristo: Hechos 9 (Pablo era el ?discípulo? de Jesucristo; Gal 2.17; Ef 3.1-6.)

Los tres hicieron señales, prodigios y milagros.

  1. Moisés: Éxodo 4.8-9
  2. Elías: 1Reyes 17.1, 14-16, 22; 18.30-38, 46
  3. Jesucristo: Hechos 2.22

Los tres experimentaron oposición de un ?anticristo?.

  1. Moisés: Faraón
  2. Elías: Acab
  3. Jesucristo: Judas

Su martirio: La prueba

7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.

10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. [Apoc 11.7-13]

El autor de su martirio (v7)

Al final de la Gran Tribulación?cuando acaban su testimonio?la bestia mata a los dos testigos de Jesucristo. Esta es la primera mención de la bestia en el Libro de Apocalipsis, entonces vale la pena apartar un tiempo y un espacio ahora para estudiar este personaje un poco. ¿Quién (o qué) es la bestia?

En primer lugar, la bestia es un hombre. Él tiene un número y es un número ?de hombre? porque el Anticristo es un hombre.

Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis. [Apoc 13.18]

Su número es ?666??tres repeticiones del número seis. El número seis en la Biblia es el número del hombre (por ejemplo, Dios creó a Adán en el sexto día; Gen 1.26-31). El número tres es el número de Dios?una referencia, por supuesto, a la Trinidad (1Jn 5.7-8). El hombre que llega a ser el Anticristo en la Tribulación se hace pasar por Dios y por esto su número es el del hombre (seis) repetido tres veces (2Tes 2.3-4).

Si es un hombre, ¿quién es? ¿Es un desconocido o dice la Biblia algo acerca de su identidad? El Anticristo es Judas, resucitado. Comparemos la Escritura con la Escritura para ver lo que Dios nos dice acerca de este hombre que se llama la bestia.

La primera cosa que hemos de notar es que Jesucristo llama a Judas el ?hijo de perdición?. Durante la famosa oración de nuestro Señor antes de ir a la cruz, Él dijo lo siguiente acerca de Judas:

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. [Juan 17.12]

Esta es una referencia obvia a Judas, el que lo traicionó. El Apóstol Pablo, bajo la inspiración del Espíritu de Dios, usa este mismo título para referirse al Anticristo que está por venir.

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. [2Tes 2.3]

Judas es el ?hijo de perdición? porque la perdición es ?su propio lugar?. El Libro de Hechos dice que al morir, Judas se fue a su propio lugar?un lugar que es el suyo (o sea, que él es dueño de ese lugar; es el suyo propio??propio? en en sentido de ?dueño?; Gen 30.30, 40; Prov 5.15).

Para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. [Hech 1.25]

El lugar a donde se fue Judas es ?su propio lugar? porque él es rey?él es el dueño?de ahí. Apocalipsis dice que Judas, el hijo de perdición, se fue al abismo (porque saldrá de ahí en la Tribulación).

La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. [Apoc 17.8]

Judas es el ?rey del abismo? y saldrá de ahí durante la Gran Tribulación para entrar en el Anticristo (el hombre) e infundirle vida después de su  herida mortal. (Las dos  bestias que se mencionan en los siguientes pasajes de Apocalipsis 13 son el Anticristo?la primera bestia?y el falso profeta?la segunda bestia. En la ?trinidad satánica? Satanás es el ?padre?, el Anticristo es el ?hijo? y el falso profeta es el ?espíritu?. Así que, todos se llaman ?la bestia? también. Lo que quiere rescatar de estos pasajes que es el Anticristo?la primera bestia?sube del abismo para entrar en el cuerpo de un hombre que murió por una herida en la cabeza.)

Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. [Apoc 11.7]

Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia. [Apoc 13.1-3]

Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. [Apoc 13.12]

Parece que Satanás tendrá a un hombre en el lugar de autoridad sobre el mundo cuando empiece la Tribulación. Ese hombre será el instrumento de Satanás para controlar el mundo. Sin embargo, a la mitad de la Tribulación, un ?terrorista? mata a ese líder mundial con una ?herida de muerte? en la cabeza. Pero él va a ser resucitado por Satanás porque entrará en él el espíritu (el ser espiritual) de Judas?sale del abismo (su  propio lugar) para entrar en  el  cuerpo  muerto del  hombre.  Con  esta ?resurrección?, el Anticristo entrará en el templo como si fuera Dios en la carne?el Mesías resucitado.

El rey del abismo es un ?ángel? y tiene un hombre. Se llama Abadón en hebreo y Apolión en griego.

Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. [Apoc 9.11]

El nombre ?Apolión? viene de la misma palabra griega que ?perdición? en 2Tesalonicenses. Parece que este ángel es el mismo ?hijo de perdición?. Judas no era (y no es) de todo un hombre normal. Aun el Señor Jesucristo nos consta este hecho.

Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce. [Juan 6.70-71]

 

En la famosa profecía de Judas en Salmo 109.1-19 (se cita, por ejemplo, en Hechos 1.20), se menciona el pecado de su madre. Dice que no será borrado.

Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado. [Sal 109.14]

¿Cuál fue el pecado de la madre de Judas que fue tan grave que no será borrado? La profecía de Génesis 3.15 nos da la respuesta. Dios, hablando a la serpiente Satanás, dijo lo siguiente:

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. [Gen 3.15]

La simiente de la mujer es, por supuesto, Jesucristo?un hombre físico. La simiente de la serpiente, entonces, tiene que ser igual: un hombre físico. Exactamente como Dios tiene un Hijo que nació de una mujer, el diablo también. La gran diferencia es que la concepción del Hijo de Dios fue pura, santa y milagrosa.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. [Luc 1.35]

La concepción del hijo de perdición (la simiente de Satanás) sucedió como todas las demás obras de este enemigo de nuestro Señor: fue una falsificación de la obra de Dios?una falsificación torcida, pervertida

y pecaminosa. Sucedió exactamente como la obra de los ?hijos de Dios? (los demonios, los ángeles caídos; 2Ped  2.4-5  con Jud  6-7)  cuando procrearon con  las  hijas  de los  hombres en  Génesis  6  y produjeron una raza de monstruos híbridos?los gigantes.

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. [Gen 6.1-4]

Dios no borrará el pecado de la madre de Judas porque fue muy diferente de los demás pecados que un ser humano puede cometer. Lo que Judas era, se debió a lo que su madre hizo. Él era algún tipo de ?híbrido??algo como un demonio, algún tipo de ?ángel? (según Apocalipsis 9.11) y un ?diablo? igual que su padre (Juan 6.70-71).

El Anticristo, entonces, subirá del abismo durante la Tribulación y luego irá a perdición.

La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. [Apoc 17.8]

Él subirá del abismo para reinar en la tierra. Por esto, los siguientes versículos de Apocalipsis 17 dicen que él forma parte de los siete reyes, pero a la vez es el octavo rey.

Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. [Apoc 17.9-11]

Los reyes son las ?cabezas de la bestia? en la historia?o sea, son los líderes mundiales a través de los cuales Satanás ha llevado a cabo su obra. Según Apocalipsis 17.10, al escribir Apocalipsis (en el año 95 d.C.), cinco de los siete reyes ya habían caído. Los cinco líderes mundiales hasta el primer siglo fueron estos:

  1. Nimrod: Génesis 10.8 (el primer líder mundial; un tipo y cuadro del Anticristo)
  2. Faraón
  3. Nabucodonozor
  4. Ciro, rey de Persia
  5. Alejandro el Grande de Grecia

El ?uno? que ?es? al escribir el Libro de Apocalipsis era el César de Roma. El otro rey que todavía ?no ha venido? cuando Juan escribió Apocalipsis sólo durará un breve tiempo y luego vendrá la bestia, quien es el octavo rey pero a la vez es ?de entre los siete? (o sea, es uno de ellos). El séptimo rey es la bestia, el Anticristo (el hombre), antes de morir por la herida fatal en la cabeza. Durará un ?breve tiempo? (sólo hasta la mitad de la Tribulación) y luego morirá (Apoc 13.1-3, 12). Cuando él muere, la bestia (Judas) entra en él y ?lo resucita?. De esta manera el falso Cristo ?resucita de entre los muertos? y se hace pasar por el Mesías, Dios en la carne (y así recibe adoración en el templo a través de un sistema de sacrificios; Apoc 11.1-2).

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. [2Tes 2.3-4]

Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. [2Tes 2.8-12]

Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. [Apoc 13.14]

(Como una observación aparte, pero sumamente importante, note que Satanás puede hacer milagros? señales y prodigios. No todo los que se hace en ?el nombre de Cristo? es de Dios. Satanás también tiene su cristo?el falso cristo que se llama el Anticristo?y él puede hacer milagros engañosos. Aun puede resucitar a los muertos. Un movimiento ?cristiano? que se basa en la experiencia?las señales, los prodigios y los milagros?en vez de basarse única y totalmente en la autoridad de la Escritura, sólo sirve para preparar el camino para el Anticristo. No es de Dios.) El octavo rey mundial, entonces, forma parte de los siete porque él (Judas) entra en el séptimo (después de su herida mortal) y lo resucita.

Observe lo que dice Apocalipsis 17.11 de este octavo rey. Él es la bestia que ?era??vivía en los días de Jesús (era Judas). Cuando Juan escribió Apocalipsis, ?no es? porque murió años antes y se fue a su propio lugar (el abismo). Él será el octavo rey que Satanás usa para gobernar el mundo, pero será contando entre los siete porque entrará en el cuerpo muerto del hombre que era el Anticristo durante la primera mitad de la Tribulación. Al fin y al cabo, él ?va a la perdición? porque es el hijo de perdición?Judas, el Anticristo. O sea, después de su tiempo en la tierra, exactamente como después de su tiempo en la tierra durante la primera venida del  Señor  Jesucristo,  Judas  volverá a  ?su  propio lugar? (Hech  1.25)?volverá a  la perdición porque es dueño (rey) de ahí.

Volviendo a nuestro texto de Apocalipsis 11.7, la bestia no puede matar a los dos testigos de Cristo Jesús por todos los días de su profecía (v3; por 1.260 días; los tres años y medio de la Gran Tribulación). Sin embargo, tres días y medio antes de la segunda venida (v11), por fin logra su deseo y los mata.

Esto quiere decir que Moisés muere dos veces, porque murió en Deuteronomio 34.5 y muere por segunda vez aquí en Apocalipsis 11.7. Algunos quieren ver una contradicción entre esto y lo que se dice en Hebreos 9.27.

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. [Heb 9.27-28]

Hebreos 9.27-28 es una comparación, no una ?declaración doctrinal? de cuántas veces cada hombre va a morir. La comparación es ?de la manera que? (v27) y ?así también? (v28). Se usa la sentencia general de muerte para mostrar que Cristo murió sólo una vez porque murió por el pecado de Adán. Así, muriendo una sola vez, murió por todo ?el pecado? (y por lo tanto todos ?los pecados?). Hebreos 9.27-28 se trata de la sentencia general de muerte?la consecuencia del pecado de Adán. No dice que todos los hombres mueren una sola vez, ni más ni menos.

Muchos han muerto más de una vez. El hijo de la sunamita murió 2 veces (2Rey 4.8-37). El hombre que fue echado en el sepulcro de Eliseo también murió dos veces (2Rey 13.21). Otros que murieron dos veces son: el ?hijo único? de la viuda de Naín (Luc 7.11-17), la hija de Jairo (Luc 8.49-56), Lázaro (Juan 11), Dorcas (Hech 9.36-43), y Eutico (Hech 20.7-12). Entonces, Hebreos 9.27 no es una declaración doctrinal

acerca de todos los hombres, que todos vamos a morir sólo una vez. Hay muchos que murieron dos veces. Moisés regresará a la tierra en la Tribulación, tendrá el mismo cuerpo que tenía antes (Jud 9) y morirá otra vez.

La Escritura dice que hay muchos que nunca morirán jamás. Enoc no murió y nunca morirá (Gen 5.24; Heb 11.5) porque fue arrebatado vivo y traspuesto al cielo. Los de la Iglesia que van en el arrebatamiento tampoco morirán (1Tes 4.13-18; 1Cor 15.51-58). Por lo tanto, otra vez vemos que no se puede tomar Hebreos 9.27 como algo absoluto. Forma parte de una comparación que muestra que Cristo murió una sola vez y no morirá ya más.

Lo importante que hemos de rescatar de todo esto es que Moisés, uno de los dos testigos de Jesucristo durante la Gran Tribulación, morirá con su colaborador Elías (Apoc 11.7). Será la segunda vez para Moisés, pero la primera vez para Elías (2Rey 2.11). El autor de su martirio es la bestia?Judas, el Anticristo.

El lugar de su martirio (v8)

Moisés y Elías mueren en la misma ?santa ciudad? donde queda el templo y el altar (Apoc 11.1-3). Mueren en Jerusalén, que se llama Sodoma en este versículo 8 por sus vicios. La idolatría en la Biblia es como la fornicación y adulterio espiritual?que es el pecado de Sodoma y Gomorra (la perversión sexual). Jerusalén es también como Egipto por su vanidad. A través de toda la Biblia, Egipto es un cuadro del mundo y, como dice el Libro de Eclesiastés, todo debajo del sol (todo lo que hay en este mundo) es vanidad.

Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. [Ecl 1.14]

La publicidad de su martirio (v9-10)

Todo el mundo ve la muerte de los dos testigos fieles de nuestro Señor. Exactamente como todo ojo verá a Cristo en Su segunda venida, el martirio de Moisés y Elías sale por las noticias alrededor del globo. El Anticristo los mata y echan sus cadáveres en las calles de Jerusalén, sin enterrarlos. Todos los verán por tres días y medio.

No sólo ven su martirio, pero todos se alegran del fin de su predicación. Se envían reglados unos a otros como si fuera la Navidad. ¿Cuál fue el crimen de los muertos? Predicaron la Palabra de Dios, no para tener una ?mega-iglesia? (no para hacerse popular) sino para obedecerle a Dios?para ser fiel a Él y Su mensaje.

La prueba de su martirio (v11-13)

Dios les da a los moradores de la tierra una oportunidad más para arrepentirse y seguirle a Él. Resucita a los dos testigos y así prueba (comprueba) que ellos y su mensaje eran del Señor y no de los hombres. El ?espíritu de vida? que entra en Moisés y Elías en el versículo 11 es un espíritu que Dios da a todos los seres humanos?es lo que nos da vida. O sea, no es específicamente el Espíritu Santo. Es el mismo ?espíritu? que sale del hombre cuando muerte, y así vuelve a Dios.

Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? [Ecl 3.20-21]

Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. [Ecl 12.7]

Parece que la unión de este ?espíritu? y un cuerpo físico (en el nacimiento) produce un ?cuerpo espiritual? que se llama el ?alma??el ?yo? y el ?ser viviente? que está dentro del cuerpo.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra [el cuerpo físico], y sopló en su nariz aliento de vida [el espíritu de vida], y fue el hombre un ser viviente [un alma]. [Gen 2.7]

Dios resucita a los dos testigos enviándoles de nuevo el espíritu de vida, y así prueba y comprueba que ellos y su mensaje eran de Él.

En el versículo 12, Dios les dice, ?Subid acá? y son arrebatados de la tierra. Esta es la tercera mención en la Biblia de la frase ?Subid acá? y es un cuadro del tercer arrebatamiento?el arrebatamiento pos- Tribulación. Moisés y Elías suben lento, no como la Iglesia en su arrebatamiento (los creyentes que están vivos en aquel momento se van ?en un abrir y cerrar de ojos?; 1Cor 15.51-58; 1Tes 4.13-18) y todos sus enemigos los ven como cuando Cristo ascendió al cielo en Hechos capítulo 1.

Estos dos testigos suben en una nube porque son arrebatados durante la segunda venida. La Biblia dice que Cristo se fue de la tierra en una nube y que volverá de la misma manera?con las nubes.

Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas [son Moisés y Elías], los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. [Hech 1.9-11]

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. [Apoc 1.7]

El Señor viene con una ?nube? de personas?los ejércitos celestiales, todos vestidos de lino fino (blanco como las nubes).

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. [Apoc 19.14]

Este arrebatamiento de Moisés y Elías, entonces es un cuadro del arrebatamiento de todos los santos que están vivos al final de la Gran Tribulación. Exactamente como ellos dos son llevados, los demás santos son arrebatados también.

Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. [Apoc 14.14-16]

En Apocalipsis 11.13 hay un terremoto y los hombres en la tierra dan gloria al Dios del cielo, pero ya es demasiado poco, demasiado tarde. Este es el terremoto justo antes de la segunda venida (es el mismo terremoto del sexto sello; Apoc 6.12-17) y los hombres se arrepienten por el temor del juicio que viene? no es el arrepentimiento de salvación (2Cor 7.10). Es como el arrepentimiento de Judas?una tristeza por haber sido ?pescado? en su pecado (Mat 27.3). No tienen salida entonces, dan gloria a Dios??se arrepienten?. Pero no están convencidos de sus pecados; no quieren la reconciliación con Dios. Por lo tanto, mueren en la batalla de Armagedón y son juzgados por el Señor en el juicio de las naciones.

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda… Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles… E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. [Mat 25.31-46]

CONCLUSIÓN

Aquí se acaba el paréntesis de las siete trompetas. Lo que sigue en el capítulo 11 de Apocalipsis es la séptima trompeta que es el tercer ?ay? y la segunda venida del Señor.

El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto. [Apoc 11.14]

Puesto que ya estudiamos la séptima trompeta en el contexto de las otras seis, aquí terminamos el segundo relato de la Gran Tribulación y la segunda venida.

Primero vimos los siete sellos, luego vimos las siete trompetas y estamos por empezar los siete personajes ? el tercer relato de los eventos de la Gran Tribulación que termina con la venida del Mesías y el establecimiento de Su reino y dominio en la tierra.

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