Oración Por Sanidad Divina

Padre, gracias que Jesús en el Calvario llevó todas mis dolencias y mis enfermedades.

Gracias por permitir que tu Hijo tomara mi lugar cuando murió por mis pecados. Te alabo por enviar a tu Hijo, Jesús, quien pagó el precio por mi alma. Me comprometo a caminar en la revelación de lo que Él hizo para que yo experimente la sanidad divina.

Niego la capacidad del enemigo para enviar negatividad a mi mente acerca de mi salud. Como pienso… ¡así soy! Decreto que soy sanado, que soy sano y camino en salud sobrenatural, en el nombre de Jesús. Caminaré en la sanidad divina todos los días de mi vida. Ningún arma de dolencia ni enfermedad prosperará contra mí, y cualquier ataque contra mi salud será menor y temporal.

Padre, ayúdame a entender la importancia de hacer ejercicios regularmente. Ato los espíritus de pereza y dilación que me impiden hacer ejercicios con regularidad. La obesidad es quitada de mi línea sanguínea, y el excesivo aumento de peso no es una opción. Hablo la vida de Dios a mi espíritu, alma y cuerpo. Me comprometo a caminar en la revelación del hecho de que mí cuerpo es templo del Espíritu Santo. No pondré en él, ni sobre él ni alrededor de él, nada que entristezca al Espíritu Santo de Dios.

Amado Dios, ayúdame a comprender que más del 50 por ciento de mi cuerpo es agua y que debo beber de seis a ocho vasos de agua diariamente para que funcione de manera adecuada.

Ato el espíritu de deshidratación, en el nombre de Jesús.
Todo lo que quiera impedirme tomar agua se aleja de mí. Rehúso darle al enemigo ningún derecho a tratar de afligir mi cuerpo.

Declaro que confesaré positivamente las cosas que la Palabra dice acerca de mi cuerpo. ¡Soy sano por las heridas de Jesús! Decreto y declaro que mi dieta será un instrumento para mantener la buena salud que Dios me ha prometido. Someto mi salud completamente al Espíritu Santo. Padre, libérame de los malos hábitos que comprometen mi salud. Revélame acerca de las dietas, vitaminas y ejercicios, aquellas cosas que me ayudarán a permanecer sano en el nombre de Jesús.

Renuncio a los hábitos alimenticios negativos que dificultan la buena salud. Los malos hábitos que causan hipertensión, derrame cerebral, infartos, cáncer y cualquier otro espíritu de muerte prematura, no pueden fluir en mi vida.

Tomo autoridad sobre todo espíritu de enfermedad mental, espíritus de depresión, esquizofrenia, delirios y personalidad inmadura, en el nombre de Jesús. Soy sano desde la punta de mi cabeza hasta la punta de mis pies. Vivo una vida plena según la Palabra del Señor.
Ato los espíritus que causan destrucción de los órganos internos o que atacan los órganos internos del cuerpo (como el corazón, el hígado y los riñones), y disminuyen o destruyen las funciones orgánicas normales, en el nombre de Jesús.

Ato y destruyo todo estado de enfermedad de mis ancestros y transferidos a mí genéticamente desde el vientre. Decreto y declaro que el Gran Médico tendrá la última palabra en mi estado de salud, y sólo creeré su informe.

Confieso que soy redimido de la maldición de la ley, la cual incluye enfermedad y dolencias, y confieso que vivo bajo el nuevo pacto, el cual promete prosperidad y buena salud, en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús anulo los efectos de las enfermedades autodestructivas, que incluyen enfermedades tales como artritis reumatoidea, lupus y SIDA. Ato todo espíritu destructivo que causaba el mal funcionamiento de mi sistema digestivo, el tracto genital/urinario (próstata, útero, ovarios, vejiga) y el colon.

Padre, prometiste que la señal de mi salvación es poner las manos sobre los enfermos y verlos recuperarse. Aumenta mi capacidad de orar por todos los que encuentre que necesiten sanidad, en el nombre de Jesús. ¡Estoy contagiosamente sano! Confieso que tengo tu favor en el área de la salud y la felicidad. Viviré más allá de los setenta, en el nombre de Jesús. Renuncio al espíritu de temor que causa preocupación, estrés y ansiedad. Eso es un factor que contribuye a muchas enfermedades crónicas y no tiene lugar en mi vida. Renuncio a Nehushtan (la serpiente levantada en el asta desde el tiempo de Moisés hasta Ezequías). Hoy derribo los lugares altos que pusieron el símbolo y la industria médica antes que Dios. Renuncio al espíritu de pharmakeia (medicina por magia). Señor, líbrame de la adicción a las medicinas, a los médicos y a los hospitales. Enséñame a creer en ti para ser sano.

Señor, creo que tú creaste las medicinas y bendices las manos de los médicos, pero tú eres el sanador, el libertador y el que sustenta nuestra vida.

Amén.

Tomado de: Kimberly Daniels – Oraciones que producen Cambios

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