Oración Por La Posteridad (Basada En 1 Crónicas 29)

Padre, en el nombre de Jesús, te agradezco por la visión para construir tu casa.

Jesús, te reconozco como la cabeza de la casa. Bendigo tu santo nombre por la prosperidad y el favor que has volcado sobre nosotros. Ahora, más allá de esa prosperidad, recibo la posteridad que ha sido soltada voluntariamente desde mi líder espiritual.

Prometo que seré uno de quienes continuaremos desarrollando la visión de Dios con mi herencia. Me baso en la unción que está sobre la vida de mi líder, y recibo la doble porción. Recibo la bendición generacional del manto que está cayendo sobre mí ahora. Recibo la autoridad de mando que hará que una bendición de mando me siga donde vaya y descanse pesadamente sobre todo lo que persiga.

Permite que las bendiciones, el favor, la sabiduría, la prosperidad, la posteridad y el conocimiento de la cabeza sean mi porción. Permite que también los hijos de mis hijos participen de esta herencia. Las cuerdas del Espíritu han recaído sobre mí y mis hijos en lugares deleitosos, y declaro que tenemos una buena herencia.

Prometo ser un buen administrador de mi herencia y un guardián de mi patrimonio. Mi linaje espiritual es contagiosamente próspero. Doy mis ofrendas a Dios desde un corazón íntegro e inocente. Por mi obediencia voluntaria y compromiso, el pueblo de Dios se regocija. Padre, te bendigo y adoro. La grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad son tuyos para siempre.

Reconozco que los cielos y la tierra son tuyos. Tuyo es el reino. A ti te corresponde ser exaltado como cabeza sobre todo. Tanto la riqueza como el honor vienen de ti, y tú reinas sobre todo. En tus manos están el poder y la fuerza. Con tus manos harás grande a tu pueblo y lo fortalecerás en todo. Gracias, Señor, por los atributos que tu nombre denota.

Me pregunto a mí mismo: “¿Quién soy yo para conservar la fuerza y el poder para dar al Señor voluntariamente?”. La respuesta de mi corazón es que todas las cosas vienen de ti. Cuando te doy, es literalmente de tu propia mano. Soy un extranjero y un peregrino, y estoy cansado del mundo. Mis días en la tierra son como una sombra, y no tengo esperanza o expectativa de quedar para siempre. No encuentro placer en lo temporal. Mi esperanza está en lo que es eterno.

Señor, deja que mi corazón siga siendo probado por la santidad de tu presencia y el poder de tu nombre santo. Déjame morar en la rectitud de corazón. Ésta es mi porción por la que puedo continuar dando voluntariamente y siendo un humilde receptor del flujo de tu santa abundancia. Señor, que como un verdadero hijo, yo pueda adquirir y mantener un corazón inocente para guardar tus mandamientos, testimonios y estatutos, para continuar haciendo lo que se requiera de mí para terminar tu visión. Te doy gracias porque tú ya has hecho previsión para ello.

Amén.

 

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