Oración de la tarde

Padre de bondad y misericordia,
todo lo hiciste con sabiduría y amor.
Tú me diste el ser y me sostienes.
Si dejaras de pensar en mí,
dejaría yo de existir.
Gracias te doy por el día que me concedes
y por permitirme colaborar contigo
en la construcción de tu Reino,
a pesar de mi debilidad y limitación.

Concédeme experimentar tu inmenso amor
y, llenándome de este amor,
transmitirlo a cuantos me rodean.
Que mis pensamientos se asemejen a los tuyos,
que mis actos sean conformes a tu voluntad,
que mi corazón palpite a tu ritmo y para ti.
Todo esto, Padre Bueno, te lo pido con confianza
por tu hijo Jesucristo,
que contigo y el Santo Espíritu,
vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

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