Oración de la semana, DECLARACION DE FÉ

Señor, yo decido confiar en ti para no ser confundido jamás, para que entonces tu me libres en tu justicia.

Señor yo deseo que inclines a mi tu oído, porque también decido que seas tú mi roca fuerte y fortaleza para salvarme, porque reconozco que tu eres mi roca y mi castillo, para que por tu nombre seas mi guía y me encamines y me saques de toda red en la que quieran esconderme.

Pues tú eres Señor mi refugio, en tu mano encomiendo mi espíritu. En ti Señor yo confío, porque tú eres mi Dios, en tus manos están mis tiempos, has resplandecer tu rostro sobre tu siervo.

Pongo en tus manos Señor el bienestar de mi matrimonio y de mi familia, el bienestar de mis finanzas porque tuyas son, por cuanto tú eres el dueño del oro y la plata, ayúdame a ser un buen administrador de mi vida y de las finanzas que tú me provees cada día.

Te bendeciré Señor en todo tiempo, yo te he buscado Señor y me has escuchado, y me has librado de todos mis temores, porque yo creo que el ángel del Señor acampa a mi alrededor y me defiende, ayúdame Señor a no impacientarme a causa de la gente malvada, ayúdame Señor a no tener envidia de los que hacen maldad, porque como hierba serán pronto cortados y como la hierba verde se secaran.

Decido Señor hacer el bien para habitar en esta tierra y dedicarme a tu verdad, para deleitarme así mismo en el Señor, para que Él me conceda las peticiones de mi corazón.

Decido encomendar mi camino al Señor y confiar en Él y Él hará, porque entonces exhibirá su justicia y sus derechos como el medio día. Decido Señor no alterarme porque otro prospere en su camino y porque otro haga maldades.

Decido Señor dejar la ira y desechar el enojo. Decido Señor reconocer lo poco del justo y no las riquezas de muchos pecadores, porque el justo tiene misericordia y da, y porque los benditos del Señor heredarán la tierra y los malos serán destruidos, porque tu Señor ordenas los pasos del hombre y apruebas su camino.

Decido Señor esperar en ti pacientemente. Bienaventurado el hombre que pone su mirada en el Señor y no mira a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira.

 

En el nombre de Jesús ¡AMEN!

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