Nuestras manos son tus manos, Señor

Jesús, no tienes manos.
Tienes sólo nuestras manos
para construir un mundo
donde habite la justicia.
Jesús, no tienes pies.
Tienes sólo nuestros pies
para poner en marcha la libertad y el amor.
Jesús, no tienes labios.
Tienes nuestros labios para anunciar
la Buena Noticia de lo pobres.
Jesús, no tienes medios.

Tienes sólo nuestra acción
para lograr que todos los hombres y mujeres
sean hermanos.
Jesús, nosotros somos tu Evangelio,
pues el único Evangelio
que todo el mundo puede leer
son nuestras vidas.

Equipo Teyocoyani. Al encuentro con Dios Oraciones para la vida cristiana. Recopilación y Prólogo de José Argüello

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