Un destino de santidad
Debemos recordarnos continuamente cuál es el propósito de la vida. No fuimos destinados a ser santos y felices sino santos. En la actualidad tenemos demasiados deseos e intereses que consumen y malgastan nuestras vidas. Muchos de ellos pueden ser correctos, buenos y nobles y algún día se cumplirán, pero mientras tanto Dios tiene que atrofiarlos. Lo único verdaderamente importante es que el ser humano acepte a Dios y que Él lo santifique. Cueste lo que costare, cada persona debe tener una relación correcta con Dios. Mi gozo... el gozo de ustedes
¿Cuál fue el gozo que experimentó Jesús? El gozo no debe confundirse con la felicidad. De hecho, insultamos a Jesucristo cuando empleamos la palabra felicidad para referirnos a nuestra relación con Él. El gozo de Jesús fue su absoluta rendición y el sacrificio personal por su Padre, el gozo de obedecerlo. "El cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz", Hebreos 12:2; "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado", Salmo 40:8. Jesús oró para que nuestro gozo continúe cumpliéndose hasta que sea como el suyo. ¿He permitido que Jesucristo ponga su gozo en mí? PARA ALCANZAR LA FE
Por las personas que cuidan a los enfermos
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"Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo", 1 Pedro 1:16
"Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo", Juan 15:11
Señor Jesús:
Señor: Me has escogido