Meditación Sexto Domingo De Pascua A Propósito De Despedidas Y Ausencias

Texto Bíblico: San Juan 14: 23-29

INTRODUCCIÓN

Recuerdo que de niño por razones de trabajo de mi madre y estudio de mis hermanos mayores, mi hermano Gilberto y yo teníamos que quedarnos solos en casa por algunas horas. Cuando mi hermano Edwin (el de en medio) nos cuidaba, llegaba un momento en que tenía que irse a la escuela, entonces nos decía que nos quedáramos afuera del portón de casa esperando a que él pasara ya montado en el autobús. Mi hermano Edwin bajaba unas cuadras, pasaba a la pulpería y luego se montaba en el bus. Al pasar frente a casa desde la ventana de su asiento en el bus nos lanzaba confites que habría comprado. Era su manera de mantener la fe y la alegría ante una ausencia temporal de su parte. No era cualquier dulce o confite. Esos dulces iban cargados de amor, ternura y sorpresa. Algo así nos pasa con Jesús.

COMENTARIO

En el texto de Juan 14 Jesús anuncia a sus amigos, sus hermanos, su familia del camino y del Reino, que tiene que irse pero que no los va a dejar en orfandad. Habría, en el tiempo de su ausencia, una presencia que les animaría constantemente, sería el Espíritu Santo. A través del Espíritu, Jesús se mantendría en presencia y manifestación constante. La corporalidad humana de su persona sería posible nuevamente hasta el final de la historia al venir por segunda vez, pero habría tres elementos que les harían sentir su presencia de manera más real. Estos tres elementos son vividos en comunidad ?donde estén dos o tres reunidos en mi nombre allí estaré yo en medio de ellos? (Mateo 18.20). Y es de estos tres elementos de lo que nos habla nuestro pasaje de Juan. El primer legado es su Palabra (v.23). Guardaréis es sinónimo de atesorar y poner por práctica. Es hacer realidad en la vida de la comunidad y personal el mensaje (Kerygma) anunciado por Jesús: el mensaje del Reino de Dios.

El segundo legado es la Paz: ?la paz dejo, mi paz os doy?. Es esa paz que logra echar fuera el espanto del miedo que produce la soledad y la adversidad de un mundo que ha rechazado el mensaje que se nos ha pedido guardar y a su emisario principal. Es por eso que la paz de Dios no es como la del mundo (v.27). La paz de Dios trasciende los moldes humanos y se basa en el amor que viene del Padre y nos da seguridad. Es paz para enfrentar la persecución, la calumnia, el odio, la falta de fe y la desesperanza: ?No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo?. La comunidad sostiene el corazón del que ha creído en el Señor. Su fuerza nos devuelve la fe.

El tercer legado que recuerda la presencia de Jesús, es el Amor. El pasaje habla de amar a Jesús, pero sabemos que no es un amor como del que se enamora de alguien, en este nivel eso sería trivial. Amar a Jesús es amar al prójimo, amor manifestado al prójimo de manera práctica y real (Mateo 25). Cuando se ama a Jesús se ama su proyecto, se ama al Reino de Dios. Este amor produce gozo. ¡Claro que sí! Porque nos hace vivir a Jesús de manera tan real que el único sentimiento que puede haber es de gozo, de felicidad. Porque Jesús está presente. Jesús sabe que estos tres legados: Palabra, Paz y Amor, sin un hilo conductor serían difíciles de experimentar y de compartir por la comunidad de fe. Es allí donde entra la acción del Espíritu Santo. Esa persona de la Trinidad que el mismo Jesús declara como ?Consolador? (Juan 14.16). Es el Espíritu de Verdad. El será luz, guía, presencia de Dios. El Espíritu Santo es quien teje el tejido multicolor de la comunidad de fe, para que en su vivencia esta sea testigo al mundo. Testigos del poder del Jesús de la historia que ha vencido a los poderes del mal.

ACTUALIZACIÓN

Hoy en día la gente busca a Jesús guiada por experiencias de carácter ?espiritual y sobre naturales, sin embargo esos actos pueden ser solamente espejismos que no reflejan la verdadera acción del Espíritu Santo. Por eso el evangelista Juan, muy interesado en fortalecer a la nueva comunidad de creyentes en Jesús, pero que a su vez es vulnerable, no busca hacer crecer los ?egos de su liderazgo, sino recordarnos que nuestra fuerza no está fuera de nosotros, sino en nosotros mismos como comunidad, pues el Espíritu Santo esta dentro de la comunidad, ese es el lugar del Consolador. Alguien va a cuidarnos y va a enseñarnos a vivir a Jesús constantemente. ¡Gracias Espíritu Santo por tan hermosa tarea!

Rev. Eduardo Chinchilla Director Ejecutivo Alianza Evangélica Costa Rica
Contacto: E-mail: [email protected]

Tomado de:  MEDITACIONES BÍBLICAS SOBRE EL CICLO DE PASCUA: CUARESMA-SEMANA SANTA-PASCUA-PENTECOSTES

 

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