Meditación Domingo De Pentecostés, El Espíritu Santo Que Acompaña En La Desesperanza

Texto Bíblico: Juan 20:19-23

19. Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: -La paz esté con ustedes. 20. Después de decir esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. 21. Jesús repitió: -La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, así yo los envió a ustedes. 22. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: -reciban el Espíritu Santo. 23. A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados; a quienes se los retengan les quedarán retenidos.

INTRODUCCION

Nuestras sociedades latinoamericanas conviven constantemente dominadas por condiciones sociales inhumanas que llevan a la desesperanza. En estos contextos, la esperanza se convierte en un aliado para la sobre-vivencia humana. Se define esperanza como el estado de ánimo en el cual se presenta como posible lo que se desea.

En el Nuevo Testamento, Jesucristo promete la presencia del Espíritu Santo como el consolador, el que da fuerza en medio de la tribulación (Jn 14.26). En el Nuevo Testamento, la promesa del Espíritu Santo es mayormente manifestado el día que muchos/as se reunieron para celebrar la fiesta de Pentecostés (Hch. 2).

Originalmente Pentecostés era una fiesta judía llamada ?fiesta de las semanas?, se celebraban las cosechas, siete semanas después (50 días) de la fiesta de los primeros frutos (Lv. 23.15-21), posteriormente esta fecha pasó a significar la alianza y la ley del Monte Sinaí (50 días) después de la salida de Egipto. Para los cristianos/as Pentecostés llega a significar 50 días pascuales después de la ascensión de Jesucristo, día de la manifestación del Espíritu Santo.

COMENTARIO

Juan 20. 19-23 se refiere a un momento temeroso para los discípulos, un momento en cual viven quizá en la desesperanza por la pérdida de su maestro (Jesús), si habían terminado con su maestro, sus seguidores/as estaban en peligro ante los acusadores.

Pero ese momento toma otro sentido cuando se cumple la promesa de Jesucristo (Jn 14.26), re-aparece Jesucristo primeramente proclamándoles el Shalom. Eso fue suficiente motivo de alegría, entonces el temor se convirtió en fortaleza.

También cumple la promesa y les reparte el Espíritu que fortalece y que acompaña para vencer. El cumplimiento de la promesa va más allá de ser portadores del Espíritu Santo, ahora serán también mensajeros. Deben continuar lo que Jesucristo inició. Esto puede traducirse como un reconocimiento que Jesús les hace, incluyéndoles como parte del proyecto cristiano. Les llena del mismo Espíritu que le hizo triunfador del mal. Tener el Espíritu Santo significará también ser movidos por él, a consolar, a perdonar a desatar a otros/as. ¿Qué significa en nuestra actualidad ser poseedores/as del Espíritu Santo?

ACTUALIZACION

En la actualidad mucha gente vive encerrada en el temor, consecuencia de las acciones que los sistemas sociales toman en contra de la vida humana y que la mayoría de las iglesias justifican porque han sido influenciadas por esta misma ideología. El Espíritu Santo sufre la prisión que cristianos/as le han dado, la razón es que se le ha considerado ajeno a este mundo. La mayoría de las iglesias lo han ubicado en un momento y espacio específico (el templo).

Se ha entendido que hay que despojarse totalmente de la humanidad para compaginar con el Espíritu. Sin embargo, el texto nos muestra que el Espíritu Santo se recibe en uno de sus momentos más difíciles, y el propósito de portar el Espíritu Santo es para salir a enfrentarse a la vida misma, independientemente de cómo esta se les presente.

Algo importante es que aquí también se considera a otros/as que necesitan también ser liberados/as para alcanzar la gracia del Espíritu Santo, necesitamos una red comunitaria que nos posibilite las relaciones solidarias, que unos con otros nos ayudemos con las cargas tan pesadas que nos han impuesto. La iglesia tiene una gran misión de liberar al Espíritu que fortalece, también repartirlo entre los/as débiles de esta tierra, no un día sino todos los días. Eso permitirá el cumplimiento de la misión de la iglesia, ser conductora de la buena noticia. Libertad por medio del perdón a todas las personas en condiciones esclavizantes.

Nuestra gente está urgiendo de esa sujeticidad que sea manifestada en el gozo, que les de fuerza humana, capacidad, actitudes que convenzan para la vida.

Lic. Betzabé Reyes Rivera Teóloga Honduras Coordinadora Regional de Liturgia Mesoamérica

Tomado de:

MEDITACIONES BÍBLICAS SOBRE EL CICLO DE PASCUA: CUARESMA-SEMANA SANTA-PASCUA-PENTECOSTES, Iglesia Nuestra Señora de Solentiname, Río San Juan, Nicaragua

 

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