LOS SIETE SELLOS II

siete sellos
LOS SIETE SELLOS

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El bosquejo del capítulo:

V. (Apoc 6.9-11) El quinto sello: Los mártires

A. (v9) Juan ve a los mártires

B. (v10-11) Juan oye a los mártires

VI. (Apoc 6.12-17) El sexto sello: El día del Señor

VII. (Apoc 8.1) El séptimo sello: El silencio y el traslapo

EL QUINTO SELLO: LOS MÁRTIRES

9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. [Apoc 6.9-11]

Juan ve a los mártires

Estos mártires son  los mismos que vamos a ver otro vez en el ?paréntesis? de los siete sellos en Apocalipsis 7.

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. [Apoc 7.13-14]

Recuerde que en estos cuatro relatos de la Gran Tribulación y la segunda venida (los siete sellos, siete trompetas, siete personajes y siete copas), vemos un ?paréntesis??un pasaje?en el cual Dios nos da alguna información ?extra? sobre acontecimientos que suceden alrededor del mismo tiempo. Apocalipsis 7 es el paréntesis de los siete sellos porque en este capítulo Dios nos da más información sobre los 144.000 y también los mártires (los mismos que vemos en Apocalipsis 6.9-11). Estos mártires están en la presencia de Dios, en el tercer cielo, ?bajo el altar? que está delante del trono de Dios (Apoc 7.9). Este altar es el que Moisés vio?el verdadero que sirvió de modelo para hacer el altar del tabernáculo.

Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. [Heb 8.5]

Cuando Juan ve a los mártires, ellos tienen una forma corporal?tiene un ?cuerpo?. Recuerde que la

Escritura dice que el ser humano tiene tres partes: el espíritu, el alma y el cuerpo.

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. [1Tes 5.23]

Si queremos entender las tres partes, sólo tenemos que fijarnos en lo que pasa con cada una de ellas cuando el hombre muere. Al morir, el cuerpo se entierra?fue hecho del polvo, entonces se vuelve al polvo.

…murió también el rico, y fue sepultado. [Luc 16.22]

Y el polvo vuelva a la tierra, como era…[Ecl 12.7]

El espíritu del hombre vuelve a Dios.

Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. [Ecl 12.7]

¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? [Ecl 3.21]

Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. [Stg 2.26]

El cuerpo sin espíritu está muerto, pero no necesariamente el alma porque el alma sigue viviendo. Cuando el hombre muere, su alma o va al cielo (al paraíso para estar en la presencia de Dios) o va al infierno.

Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. [Luc 16.22-25]

En Apocalipsis 6.9, Juan ve a las ?almas? de los que murieron como mártires en la Tribulación. El alma, además de ser ?usted? (su persona, su personalidad, el ?yo? dentro de su cuerpo), es un ?cuerpo espiritual??un cuerpo, pero no de carne. Si comparamos este pasaje de Apocalipsis 6.9-11 con el del rico y Lázaro en Lucas 16.19-31, podemos ver una descripción bastante interesante del alma del ser humano. Un alma tiene ojos y puede ver. Tiene oídos y puede oír. El alma del hombre tiene la facultad de sentir, como el rico sentía el dolor del fuego en el Hades. Un alma tiene memoria, porque rico recordaba quien era Lázaro cuando lo vio en el seno de Abraham. El alma humana tiene intelecto?puede razonar y comunicarse. Un alma tiene una voz y por esto puede hablar. El alma tiene una lengua que puede sentir sed y ser usada para formar palabras. Su alma tiene emociones, porque vemos en la Biblia que las almas de los hombres pueden descansar de su ansiedad. Un alma puede moverse libremente como vemos en el caso del rico cuando estaba hablando con Abraham. Si se le hubiera permitido pasar del infierno al seno de Abraham, podría haberlo hecho. Él?el alma del rico?tenía la capacidad de hacerlo, sólo es que no se lo permitió. Sobre todo, es interesante observar que según la Biblia, el alma tiene una forma corporal? una forma como la del cuerpo humano (una cabeza, dos brazos, dos piernas, etc.). Sabemos esto porque en Apocalipsis 6.9-11 vemos que las almas de los mártires de la Tribulación pueden ponerse las vestiduras blancas que se les dan. El alma, entonces, es como una copia espiritual del cuerpo físico de uno. Es por esto que siempre oímos de casos cuando alguien siente dolor en un miembro de su cuerpo que se amputó (como una mano o un brazo). Es el alma?el alma todavía tiene el miembro y ?recuerde? el dolor.

Juan oye a los mártires

En el versículo 10, Juan oye el clamor de los mártires de la Tribulación. Están clamando por la retribución justa por lo que sus enemigos les hicieron a ellos. Es un clamor que se ve a menudo en muchos de los Salmos, como por ejemplo Salmo 35, 55, 59 y 94. Quieren que el Señor venga su sangre en los malvados de la tierra. En esto podemos ver la aplicación doctrinal de los Salmos: son las oraciones de los santos de la Tribulación.

Ellos reciben una respuesta en el versículo 11. Primero, se les dan vestiduras blancas como una recompensa por su fidelidad. Ellos reciben una bendición especial de parte del Señor porque murieron por Su nombre (Apoc 7.13-17). Sin embargo, Dios aplaza la venganza por un poco más de tiempo. Dios no va a vengar su sangre hasta que se complete el número de los mártires que deben morir durante la Gran Tribulación. Sólo Dios sabe cuantos son, pero lo sí sabemos es que forman una ?gran multitud? de toda la tierra.

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos. [Apoc 7.9]

Durante este tiempo, el versículo 11 dice que los demás mártires han de ser muertos ?como ellos??de la misma manera que estos que vemos debajo del altar en el cielo. Esto se refiere a una manera específica de matar a los ?rebeldes? en el reino del Anticristo. Serán decapitados.

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. [Apoc 20.4]

EL SEXTO SELLO: EL DÍA DEL SEÑOR

12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;

13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? [Apoc 6.12-17]

Cuando el Señor abre el sexto sello, suceden unas catástrofes ?naturales? (o sea, en la naturaleza; v12-14). Aquí están algunas referencias de correlación?otros versículos que se tratan de lo mismo:

La oscuridad: Éxodo 10.21-23; Sofonías 1.15; Zacarías 14.6-7; Mateo 27.45

Estrellas, sol y luna: Isaías 13.9-10; Joel 2.30-31; 3.15; Mateo 24.29

El gran terremoto: Isaías 13.11-13 (es tan grande que todo el planeta se mueve de su órbita); Joel 2.10-11; Apocalipsis 11.13-19; 16.17-21

Observe que el versículo 14 dice que el cielo se desvanece en este gran día de la ira de Dios. En la segunda venida, todo el ?ejército? de los cielos?Satanás y los suyos?se disuelve porque Cristo regresa y los vence.

Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera. [Isa 34.4]

Sin embargo, parece que Apocalipsis 6.14 se refiere a lo que va a pasar con esta creación (la tierra y los cielos) al final del ?día del Señor??al final del ?día? de mil años (el Milenio). La palabra desvanecerse quiere decir disgregar o difundir las partículas de un cuerpo?significa deshacer o evaporarse. El cielo en sí se desvanece al final del Milenio?al final de los mil años del ?día del Señor? (sabiendo que la Biblia dice que para con el Señor mil años son como un día y un día como mil años; 2Ped 3.8).

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. [2Ped 3.10-13]

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. [Apoc 20.11]

Así que, entienda que vemos una doble aplicación del versículo 14. Se refiere a Cristo venciendo a los ejércitos de los cielos en la segunda venida (el comienzo del ?día del Señor??el Milenio) y también es una referencia a la destrucción de esta primera creación al final de este mismo ?día? (del día de mil años el Milenio).

Cuando Dios manda las catástrofes a la tierra justo antes y durante la segunda venida de Cristo, Apocalipsis 6.15-17 dice que los hombres claman a gran voz por el temor y la culpabilidad que ellos sienten.

El Señor está a tu diestra; quebrantará a los reyes en el día de su ira. [Sal 110.5]

He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. [Isa 13.9]

Ellos hacen una pregunta en el versículo 17: ¿Quién podrá sostenerse en pie? La respuesta es sencilla:

¡Nadie! Si alguien no quiere doblar su rodilla ahora voluntariamente (para su salvación), lo hará luego (para su condenación).

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.[Flp 2.9-11]

Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra.       Servid    a    Jehová    con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.[Sal 2.10-12]

EL SÉPTIMO SELLO: EL SILENCIO Y EL TRASLAPO

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. [Apoc 8.1]

Recuerde que Apocalipsis capítulo 7 es como un paréntesis en el relato de los siete sellos. Nos da más información sobre otras cosas que suceden alrededor del mismo tiempo de los sellos. Después del paréntesis, entonces, volvemos a los sellos y vemos al Señor abrir el séptimo. Cuando abre el último sello, hay silencio. Pero observe que es silencio ?en el cielo?, no en la tierra. Aunque no tenemos más información en este versículo acerca de lo que está pasando durante el séptimo sello, si comparamos la Escritura con la Escritura, podemos llegar a una explicación razonable de este silencio en el cielo. Cuando Cristo viene en la segunda venida (lo que sucedió en el sexto sello), todos los ejércitos celestiales venimos con Él.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. [Apoc 19.14]

Así que, ?en el cielo? no hay nadie, sólo silencio. Todos estamos en la tierra después de la segunda venida de Cristo Jesús. Puede ser por esto que Dios nos muestra el silencio en el cielo cuando abre el último sello.

En este momento la pregunta que se sale naturalmente es esta: ¿Por qué vemos el séptimo sello en el capítulo 8 con las trompetas y no en el capítulo 6 con los demás sellos? Primero que nada, debemos recordar que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada y preservada (en la Reina-Valera). Cuando vemos un ?pasaje problemático? como este, debemos siempre otorgarles a la Biblia el beneficio de la duda. O sea, si no entendemos algo, está bien. Esto no quiere decir que hay un error en la Escritura. Hay certidumbre en las palabras que Dios inspiró y preservó. Esto incluye los capítulos y los versículos de nuestra Biblia también. Dios puso el séptimo sello en el capítulo 8 con las siete trompetas para enseñarnos algo. Quiere mostrarnos el ?traslapo?.

Todos los eventos que vemos en los cuatro relatos de la Gran Tribulación (los siete sellos, las siete trompetas, los siete personajes y las siete copas) suceden al mismo tiempo, simultáneamente (son relatos paralelos, como los cuatro Evangelios). Por esto, Dios ?traslapó? el primer relato de los siete sellos con el segundo de los siete trompetas. Quiere mostrarnos que todos los relatos se traslapan?toman lugar al mismo tiempo porque se tratan del mismo lapso.

Podemos  confiar  completamente  en  nuestras  Biblias.  Cuando  vemos  algo  que  parece  ser  una contradicción o un error, debemos seguir confiando en Dios y en Su Palabra. Hay una buena explicación por lo que estamos viendo, y no es que ?habría sido mejor traducirlo así o asá”. Hay certidumbre en las palabras que Dios inspiró y preservó, entonces debemos siempre otorgarle a la Biblia el beneficio de la duda. La Escritura es inocente hasta que se compruebe lo contrario (y hasta la fecha, nadie lo ha hecho). El estudiante humilde y diligente será el que encontrará la respuesta al problema de la contradicción (o el ?error?) aparente. Y será él que aprende la lección que Dios tiene detrás de ella.

CONCLUSIÓN

Con los siete sellos, ya hemos visto el primer relato de la Gran Tribulación?de los últimos tres años y medio de la septuagésima semana de Daniel. En el capítulo 7, al analizar el primer paréntesis, vamos a ver a los 144.000 verdaderos testigos de Jehová y también (otra vez) a los mártires de la Tribulación.

 

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