LOS ANTECEDENTES DE LOS SIETE SELLOS II

ANTECEDENTES DE LOS SIETE SELLOS El Cordero Un libro y siete sellos
LOS ANTECEDENTES DE LOS SIETE SELLOS

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El bosquejo del capítulo:

II. (Apoc 5) El Cordero: Un libro y siete sellos
A. (v1-4) Se pregona un desafío
1.  (v1) El libro sellado
2.  (v2) El desafío de Dios
3.  (v3-4) El silencio de la creación

B. (v5-7) Se proclama al que es digno
1.  (v5) Jesucristo es digno porque tiene derecho
2.  (v6) Jesucristo es digno porque fue inmolado
3.  (v7) Jesucristo es digno y nadie lo cuestiona

C. (v8-14) Se alaba la decisión
1.  (v8-10) La alabanza alrededor del trono
a.  (v8a) Los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos b.  (v8b-10) Los 24 ancianos
2.  (v11-12) La alabanza entre las huestes celestiales
3.  (v13-14) La alabanza de toda la creación

EL CORDERO: UN LIBRO Y SIETE SELLOS APOCALIPSIS 5

Al llegar al capítulo 5 del Libro de Apocalipsis, todavía estamos viendo los antecedentes de los siete sellos. Lo que vemos en Apocalipsis 4 y 5 son eventos que tomarán lugar antes de la destrucción repentina de la Gran Tribulación, una destrucción que se desencadena con los siete sellos en el capítulo 6.

Después del arrebatamiento de algunos fieles a la mitad de la Tribulación (lo que vemos en cuadro en Juan y su arrebatamiento en Apocalipsis 4, después de los tres años y medio de paz y seguridad, y antes de la destrucción repentina que sigue) vemos al Cordero de Dios en Apocalipsis 5. Él es el único en toda la creación que es digno de tomar el libro con los sellos y abrirlo. La primera cosa que sucede en todos estos acontecimientos es que alguien pregona un desafío.

Se pregona un desafío: Apocalipsis 5.1-4

1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sell|ado con siete sellos.

2 Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. [Apoc 5.1-4]

El libro sellado (v1)

¿Qué es este libro sellado con siete sellos? Algunos dicen que es el Libro de Daniel que ahora está ?abierto? para que todo lo que se escribió en él se cumpla (o sea, que las profecías que se proclaman en Daniel ahora se cumplen en Apocalipsis).

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará. [Dan 12.4]

Algunos dicen que el libro sellado es la Biblia; otros dicen que es el Libro de Apocalipsis o simplemente un libro que contiene (describe y ?pregona?) la destrucción que vemos empezar en el capítulo 6. Hay una cosa acerca de este libro que, sí, sabemos con certeza: No sabemos exactamente lo que es este libro con los siete sellos. Sin embargo, no es tan difícil llegar a una conclusión razonable y lógica de lo que es en general.

El libro de los siete sellos es como el ?título de propiedad? de la tierra. No es un libro como un ?códice? que tiene varias páginas y un empaste. El libro es un ?rollo?, un pergamino. Hay un sello (como, por ejemplo, un sello de cera) por fuera que se rompe al abrirlo para leer lo que está escrito en el rollo hasta llegar al próximo sello. Se rompe el segundo sello para seguir desenrollándolo un poco más, hasta el próximo sello. Así es la descripción de este ?libro? en los siguientes capítulos: Se quiebra el primer sello, se lee el juicio y proceden al próximo sello.

En el Libro de Jeremías, se menciona un rollo parecido a este de los siete sellos.

 

9 Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete siclos de plata.

10 Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza.

11 Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta.

12 Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel.

13 Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo:

14 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas en una vasija de barro, para que se conserven muchos días. [Jer 32.9-14]

 

Este es un rollo que tiene que ver con los derechos de propietario?tiene que ver con una herencia que Jeremías compró y a la cual él tiene derecho (v9). En los versículos 10 y 11, vemos que había dos copias del rollo, una sellada y la otra abierta. Pusieron las dos copias en una vasija de barro para conservarlas para el futuro (v12-14). Entonces, parece que el ?libro? de los sellos en Apocalipsis 5 es igual, o por lo menos parecido a este de Jeremías. Es un rollo sellado desde adentro con siete diferente sellos y que contiene los ?derechos de propietario? (entonces, es como un título de propiedad). Esto, entonces, resulta en otra pregunta: ¿Qué será la propiedad?

El libro contiene el derecho de propietario de la tierra, o aun tal vez del mundo entero. Hay un par de razones por las cuales debemos entenderlo así. En primer lugar, el rollo tiene que ver con todas las criaturas racionales de la creación de Dios. Vemos esto en el hecho de se ofrece el libro a quienquiera que sea ?digno? de tomarlo y abrirlo?de tomar posesión de los derechos que el libro contiene adentro.

Además, cuando se abre el libro, el juicio viene sobre la tierra. Entonces, contiene el poder (la potestad, el derecho) sobre la tierra. El que tiene el libro y lo puede abrir es el que tiene el poder, la potestad y el derecho para juzgar la tierra comos si fuera el dueño de ella. Es por esto que el libro parece ser como un ?título de propiedad? y la propiedad en cuestión es la tierra. El que lo puede abrir es el Dueño de ella?es el que reina sobre la tierra (si no sobre todo el mundo).

El desafío de Dios (v2)

El desafío de Dios es para todos y Él quiere saber quien merece reinar?quien es ?digno? de abrir el libro y así ?juzgar? la tierra (ejercer autoridad sobre ella). Fíjese bien en que Dios no quiere saber quien ?quiere? reinar, porque muchos han querido reinar (César, Hitler, el papa, etc.), muchos todavía quieren reinar (los musulmanes, por ejemplo) y muchos querrán reinar (el Anticristo y la gran Ramera; Apoc 17). Sin embargo, la pregunta es: ¿Quién lo merece? ¿Quién es digno de reinar por sus propios méritos? Vemos la respuesta en los siguientes versículos.

El silencio de la creación (v3-4)

Nadie en el cielo es digno de abrir el libro, ni siquiera de mirarlo. Esto incluye a todos los santos muertos, los ángeles, los querubines, los serafines, el arcángel y todas las demás criaturas que hay en el cielo. Nadie en la tierra es digno de abrir el libro, ni de mirarlo. No hay ningún hombre (ni entre los santos, ni entre los inconversos) que merezca abrir el libro de los sellos. El diablo y los demonios están en la tierra también y ellos, por supuesto, no son dignos de abrirlo. No hay tampoco nadie debajo de la tierra que es digno de abrir el libro, ni de mirarlo. Esto incluye a los hombres impíos que ya están muertos y sufriendo en el infierno, los espíritu encarcelados en la oscuridad, las criaturas espantosas del abismo y Apolión (entre otras criaturas más, me imagino).

Juan ve lo que está pasando?que no hay nadie digno de abrir el libro?y acaba llorando. Entre toda la raza humana no hay ni siquiera una persona que merezca reinar. Pablo tenían toda la razón cuando dijo en el libro de Romanos que no había justo, ni aun uno, en toda la raza de Adán (Rom 3.10-18). No somos ?buenas personas? aunque muchos dirían lo contrario (Prov 20.6). Somos malas personas y sólo merecemos el infierno (si sólo fuera una cuestión de una ?mentirita blanca y piadosa?, seríamos condenados; Stg 2.10-11 con Apoc 21.8).

No debemos seguir más adelante sin sacar una aplicación personal de este principio. No hay nadie?ni una sola persona?digna de abrir, ni aun de mirar el libro de los sellos. Aplique esto a la Biblia, el Libro de Dios que está ?sellado? para los hombres naturales (1Cor 2.14). No somos dignos ni siquiera de mirar este Libro de libros, mucho menos de poseer una copia, leerlo y aun entenderlo. ¿Cuál debe ser, entonces, nuestra actitud hacia la Biblia? Sin embargo, ¿cómo es nuestra actitud en realidad?

Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. [Sal 138.2]

Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra. [Isa 66.2]

Se pregona un desafío: ¿Quién es digno de abrir el libro? ¿Quién es digno de reinar sobre la tierra?de juzgarla? La respuesta es: ¡Ninguna criatura! Ninguna criatura?ni hombre, ni ángel?es digno de abrir el libro de los siete sellos. Así que, sólo hay silencio mientras que Juan llora y lamenta la triste condición de las criaturas de Dios.

Se proclama al que es digno: Apocalipsis 5.5-7

5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

7 Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. [Apoc 5.5-7]

Jesucristo es digno porque tiene derecho (v5)

¿Quién es el que merece abrir el libro? ¿Quién es digno? Por supuesto: El Señor Jesucristo. Observe como el anciano señala a Cristo por Sus títulos. Es el León de la tribu de Judá?el Mesías prometido que vendrá fuerte, poderoso y violento como un león porque viene para reinar (Apoc 19.11-15). Él es la raíz de David?el prometido del linaje del rey David. Es el ?hijo de David? según Mateo 1.1-2, el ?vástago? que retoñará de las raíces de Isaí (el padre de David; Isa 11.1) y el ?renuevo de David? de quien Jeremías profetizó (Jer 23.5; 33.15). Este es el que venció?venció al mundo, al enemigo y a la muerte?y por lo tanto es digno.

En estos títulos de Jesucristo se destaca Su derecho de reinar. Vemos otros cuatro títulos en los Evangelios que se usan para referirse a Jesucristo. En Mateo 1.1, Jesús es el ?Hijo de David? y por lo tanto tiene el derecho del trono.

Y será afirmada tu casa [David] y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. [2Sam 7.16]

El mismo versículo de Mateo dice que Él es también el ?Hijo de Abraham?, y siendo tal Él tiene el derecho de la tierra prometida.

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates. [Gen 15.18]

Según Mateo 10.23, Jesús es el ?Hijo del Hombre? y por esto tiene el derecho de la tierra?de señorear en todas la criaturas de este planeta.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. [Gen 1.27-28]

Jesús es, también, el ?Hijo de Dios? (Mat 8.29) y por lo tanto tiene el derecho de todas las cosas?de reinar sobre el mundo entero.

En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. [Heb 1.2]

Jesucristo es digno de tomar el libro y abrirlo?es digno de reinar?porque tiene todo el derecho de hacerlo. Desde el trono de David hasta el trono del universo, sólo hay Uno que merece reinar: el Señor Jesucristo. Entonces, al ?abrir el libro?, Él nos muestra Su poder para tomar el reino (de tomar posesión de él). Cuando ?desata sus siete sellos? nos muestra Su poder para ejercer su autoridad sobre es mundo? de ?reinar? sobre él y juzgarlo.

Jesucristo es digno porque fue inmolado (v6)

Digno es el ?Cordero? que se ve ?inmolado?. En el Antiguo Testamento se refiere directamente a Cristo como el ?Cordero? sólo una vez (Isa 53.7), en los Evangelios sólo dos veces (Juan 1.29, 36), en el Libro de Hechos una vez (y es una cita de Isaías 53.7; Hech 8.32) y en las Epístolas únicamente una vez (1Ped
1.19). Sin embargo, en el Libro de Apocalipsis se refiere directamente a Cristo como el ?Cordero? por lo menos 28 veces. Esta gran diferencia se debe a una sola cosa: Apocalipsis es el libro de la gran victoria.

El que es digno de abrir el libro es el Cordero victorioso. Apocalipsis es el último libro de la Biblia?el último libro de la historia divina de esta creación. Es la consumación de todo, el libro de la gran victoria de Dios. Cristo es el Cordero que fue inmolado (un cuadro de la debilidad). Satanás es el gran dragón escarlata (un cuadro de la fuerza y el poder). Pero Dios ha escogido lo débil?un ?Corderito??para avergonzar a lo fuerte?el gran dragón, Leviatán (Satanás, el diablo).

Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es. [1Cor 1.27-28]

No pierda la aplicación personal en esto para nosotros hoy en día. Cuanto más débiles somos, tanto más
Dios puede hacer en y por medio de nosotros.

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. [2Cor 12.9-10]

Nuestra victoria, como la victoria en la consumación del Libro de Apocalipsis, viene a través del Cordero inmolado?el Señor Jesucristo que murió por los pecados de todos y resucitó venciendo a la muerte.

Hay unas observaciones que hemos de hacer antes de seguir al versículo siete. En primer lugar, note que este versículo 6 dice que el Cordero tiene siete cuernos. ¿Qué serán estos cuernos? Si comparamos la Escritura con la Escritura (la manera más provechosa de estudiarla; 1Cor 2.13), podemos definir lo que es un ?cuerno? (a menudo, si no siempre) en la profecía bíblica. En Daniel 7.24 hay diez cuernos que son diez reyes (entonces los ?cuernos? forman cuadros de reyes en la profecía). En Daniel 8.20 se mencionan dos cuernos y también dice que son reyes. Vemos en Apocalipsis 17.12 que los diez cuernos de la bestia son diez reyes que el Anticristo controlará durante la Gran Tribulación. Entonces, al llevar este patrón de los cuernos al versículo que estamos estudiando, puede ser que estos siete cuernos del Cordero son siete ?reyes? por medio de los cuales Jesucristo ha ejercido Su autoridad en la tierra. O sea, estos cuernos podrían ser los mayordomos principales de las siete dispensaciones de la historia del hombre.

Además de los siete cuernos, observe que el Cordero tiene siete ojos. Estos ?ojos? son los siete espíritus de Dios?las siete manifestaciones del Espíritu Santo. Son los ojos ?del Cordero? porque el Espíritu de Dios es también el Espíritu ?de Cristo? (Rom 8.9; Flp 1.19; 1Ped 1.11). Estos siete ojos se mencionan también en el Libro de Zacarías.

Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. [Zac 3.9]

Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de
Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra. [Zac 4.10]

Esto siete ojos son los que contemplan toda la tierra, buscando a alguien que tiene un corazón perfecto para Dios. ¿Es usted uno de ellos? ¿Qué ve Dios con Sus siete ojos en su corazón?

Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. [2Cron 16.9]

Jesucristo es digno y nadie lo cuestión (v7)

El Cordero llega delante de Dios el Padre?el que está sentado en el trono?y toma el libro. Nadie, incluyendo al Padre, le dice nada, ni una sola palabra. El mundo entero es de Jesucristo y nadie lo cuestiona porque todos lo saben (Flp 2.9-11).

Se alaba la decisión: Apocalipsis 5.8-14

8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

13 Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. [Apoc 5.8-14]

La alabanza alrededor del trono (v8-10)

Alrededor del trono siempre vemos a las misma personas (las mismas criaturas; v8). Los que están más cerca de Dios son los cuatro querubines y los 24 ancianos que vimos en el capítulo 4. Los vemos aquí en el capítulo 5 (los versículos 6, 8, 11 y 14) y luego también en Apocalipsis 7.11, 14.3 y 19.4.

Todos los querubines y ancianos se postran delante del Cordero, pero sólo los ancianos tienen arpas y cantan (v9). Esto se debe al hecho de que los que cantan son los ?redimidos?, y los querubines no son redimidos porque nunca cayeron en el pecado para necesitar la redención. Los ancianos son hombres que Cristo Jesús redimió. Ellos fueron hechos ?reyes y sacerdotes? y por lo tanto reinarán con el Señor Jesucristo sobre la tierra.

Con su canto, los 24 ancianos exaltan a Cristo Jesús como el que es ?digno?. Dicen que ?digno eres? y es cierto porque Él es el Creador (Apoc 4.11) y a la vez el que fue crucificado (Apoc 5.9). ¿Cómo no será digno? El Creador llegó a ser crucificado por los pecados de las criaturas, y un día pronto volverá como el gran Conquistador del mundo entero. Él es el único ?digno??no hay nadie como Jesucristo.

Estos 24 ancianos son representantes de todos los redimidos de todo el mundo. Como ya hemos visto, ellos mismos (estos 24 ancianos) son probablemente los 12 patriarcas?los hijos de Israel?y los 12 Apóstoles a los judíos. Parece que son representantes de todos los redimidos porque dicen que son ?de todo linaje y lengua y pueblo y nación? (una frase que se refiere a todos los moradores de la tierra; Apoc 14.6). Entonces, los 24 ancianos son representantes de los redimidos de todo el mundo. La palabra ?anciano? se usa a menudo en la Biblia para decir ?representante??en el sentido de ?cabeza? de un grupo.  Por  ejemplo,  los  ancianos  de  la  nación  de  Israel  en  Éxodo  3.16  eran  las  cabezas?los representantes?de todos los demás israelitas. Luego, al entrar en el pacto con Jehová, no todo Israel se presentó delante del Señor, sino sólo los representantes de la nación, los ?ancianos? (Exod 19.7-8). Otras referencias de ancianos como ?representantes? son: Éxodo 17.5-6; 24.1, 9, 14; Levítico 4.15; Números 11.16, 24, 25; 22.4, 7; Deuteronomio 29.10; 31.28.

Por lo tanto estos 24 ancianos representan dos grupos de santos. Los 12 patriarcas representan a los santos (los redimidos) de todo el mundo antes de la crucifixión de Cristo?durante la historia del Antiguo Testamento. Representan a los santos que vivieron y murieron antes de la Ley (por ejemplo: Adán, Noé, Job, etc.) y también a los que formaban parte de la dispensación de la Ley de Moisés (que son de todo el mundo según Números 9.14; 1Reyes 10 con Mateo 12.42; y Hechos 2.5; 8.26-27).

Los 12 Apóstoles representan a los santos (los redimidos) de todo el mundo durante la Tribulación. El ?evangelio del reino? (las buenas nuevas del reino que se acerca) será predicado en todo el mundo durante la Tribulación.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. [Mat 24.14]

Por lo tanto, habrá santos y redimidos de todo linaje, lengua, pueblo y nación en aquel entonces. Además, el ?evangelio eterno? será predicado durante la Tribulación por un ángel a todos los moradores de la tierra.

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. [Apoc 14.6]

Además, si comparamos Apocalipsis 5.8 y 8.3, vemos que los ancianos tienen copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos de la Tribulación y no de la Iglesia (observe que en la Biblia el incienso es un cuadro de la oración y el altar del incienso es un cuadro de lo que Dios quiere en nuestras vidas con respecto a la oración; Exod 30.1-10.)

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. [Apoc 5.8]

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. [Apoc 8.3]

Por esto podemos entender que estos ancianos no son representantes de los santos de la Iglesia sino de los redimidos de la Tribulación.

La alabanza entre las huestes celestiales (v11-12)

Un poco más allá del trono, pero siempre en el tercer cielo, vemos que hay más alabanza de los que están ahí. Siempre vemos a los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos, pero ahora Dios nos da una vista más amplia de la escena delante de Su trono y vemos a muchos ángeles?millones de millones de ellos. Ellos también alaban a Dios diciendo que Cristo es digno de tomar el libro?digno de reinar sobre la tierra y todo lo que en ella hay (poder, personas, riquezas, etc.). Cristo es el único que tiene derecho al trono de este mundo.

La alabanza de toda la creación (v13-14)

Dios nos aumenta la vista del escenario una vez más y ahora Él nos lleva más allá del trono y aun fuera del tercer cielo. En los versículos 13 y 14 vemos la alabanza de toda la creación: En el cielo (el tercer cielo; la morada de Dios), sobre la tierra (el primer cielo), debajo de la tierra (en el Seol / Hades, el pozo del abismo, etc.) y en el mar (el segundo cielo).

Toda la creación?cada criatura?alabará a Dios. Al fin y al cabo no habría ni una voz de disensión entre todos los seres creados.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. [Flp 2.9-11]

Durante estos días (hoy día) el hombre todavía tiene la libertad de decidir cuando reconocerá el señorío de Jesucristo. Hay que entender que no tenemos el poder de decidir si lo vamos a reconocer o no, porque todos lo haremos tarde o temprano. Todas las cosas de la creación dirán que Cristo Jesús, el Cordero de Dios, es digno de recibir gloria, honra y poder para siempre. Todo termina, entonces, con un ?amén? que muestra la sumisión y la adoración de los que ya están en el cielo (v14).

CONCLUSIÓN

Estos son, entonces, los antecedentes de los siete sellos. En Apocalipsis 4 hay un arrebatamiento que da comienzo a la Gran Tribulación. Es un arrebatamiento (en tipo y cuadro) de algunos fieles a la mitad de la Tribulación?después de los tres años y medio de paz y seguridad (en tipo y cuadro: Apocalipsis 2-3) y antes de los tres años y medio de destrucción repentina (el tema de los capítulo de aquí en adelante, hasta Apocalipsis 19). Después del comienzo en el capítulo 4, vemos al Cordero, el que es digno de tomar el libro sellado y abrirlo, en Apocalipsis 5.

En el siguiente capítulo Él empieza a abrir los siete sellos y derramar la ira de Dios sobre el mundo entero. Ya ha llegado la hora de la prueba que viene sobre el mundo entero. El juicio de Dios sobre la inmundicia de los hombres está por derramarse sobre la tierra.

 

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