LOS ANTECEDENTES DE LAS SIETE COPAS

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El bosquejo del capítulo:

I. (Apoc 15.1) La señal en el cielo

A. (v1a) La señal de los siete ángeles
B. (v1b) La señal de las siete plagas

II. (Apoc 15.2-4) Los santos en el cielo

A. (v2a) ¿Dónde están estos santos?
B. (v2b) ¿Quiénes son estos santos?
C. (v3-4) ¿Qué cantan estos santos?

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En Apocalipsis 15 empezamos la cuarta y última vez que Dios nos lleva a través de los acontecimientos de la Gran Tribulación. Ya hemos visto los siete sellos, las siete trompetas y los siete personajes. Cada uno nos da más detalles acerca de los mismos tres años y medio del periodo que Cristo llama la ?Gran Tribulación? en Mateo 24?es la última mitad de la septuagésima semana de la famosa profecía de Daniel 9.

El relato de las siete copas de plagas empieza en Apocalipsis 16, después de estos ?antecedentes? que vemos en el capítulo 15. Como con los sellos y las trompetas, Dios nos muestra algo que sucede justo antes de los juicios de las copas de las plagas. Hay unas señales en el cielo, unos santos que vemos en el mismo lugar y al final la salido del cielos de los siete ángeles que tiene las siete copias de las plagas para derramar sobre la tierra.

LA SEÑAL EN EL CIELO

Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. [Apoc 15.1]

La señal de los siete ángeles

Los siete ángeles en este primer versículo no son simbólicos?son ángeles literales (reales)?pero son una ?señal? porque representan algo. Ellos representan la consumación de la ira de Dios. O sea, señalan el fin de la Gran Tribulación y la consumación de la segunda venida de Cristo. Esto es exactamente lo que vemos en la ?señal? de las siete plagas también.

La señal de las siete plagas

Estas plagas, como los ángeles, son literales pero a la vez son una ?señal? porque representan el fin. Por esto se llaman ?las siete plagas postreras??son las postreras y no habrá otra después de ellas. En estas siete  plagas  vemos  la  consumación  de  la  ira  de  Dios  porque  en  ellas  vemos  el  final  de  la  Gran Tribulación. La consumación de la ira de Dios en la Biblia es la segunda venida de Cristo. Es el día de la ira de Dios.

Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? [Apoc 6.17]

Es el día cuando Dios pisará el lagar de Su ira.

Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. [Apoc 14.19]

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. [Apoc 19.15]

Las plagas ?son? la ira de Dios. Cada una de las siete copas contiene una ?plaga? y la Biblia dice que las copas están llenas de la ira de Dios (Apoc 15.7).

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. [Apoc 21.9]

Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. [Apoc 16.1]

Así que, cada una de las plagas nos muestra otro aspecto de la ira de Dios que Él derrama sobre la tierra y sus moradores. Por lo tanto, al derramar la séptima copa (la séptima plaga), la ira de Dios se consuma?se lleva a cabo.

Puesto que estas siete plagas son las ?postreras? que tienen que ver con la ?consumación?, es muy probable que toman logar al puro final de los tres años y medio de la Gran Tribulación. Sabemos que toman lugar después de que todos los hombres han recibido la marca de la bestia porque, en Apocalipsis

16.1-2, la primera plaga les afecta a ellos específicamente. Además, suceden después de la muerte de todos los que no quieren tomar la marco o el número del Anticristo (Apoc 16.6). Estas siete copas, entonces, tienen que derramarse después de casi todo lo demás en la Gran Tribulación, justo antes de la segunda venida.

Por lo tanto, aunque se puede ver algunas semejanzas entre los dos relatos, las siete plagas no son las mismas siete trompetas como la siguiente comparación demuestra.

Las trompetas

Las diferencias

Las copas

Granizo, fuego y sangre (8.7)

La trompeta afecta árboles e hierba verde pero la copa afecta a los hombres. La úlcera maligna (16.2)

Una tercera parte del mar se convierte en sangre (8.8)

La trompeta afecta sólo una tercera parte del mar pero la copa afecta todo el mar. El mar se convierte en sangre (16.3)

Una tercera parte del agua se convierte en ajenjo (8.11)

La trompeta afecta sólo una tercera parte del agua pero la copa afecta todo el agua. Los ríos y fuentes se convierten en sangre (16.4)

Una tercera parte de la luz se afecta; oscuridad (8.12)

La trompeta tiene que ver con oscuridad pero la copa con lo opuesto. El sol quema a los hombres (16.8)

Las langostas (9.1)

Son completamente diferentes. Las tinieblas y el dolor (16.10)

Los cuatro ángeles del Éufrates (9.13)

La trompeta desata cuatro ángeles y la copa tiene que ver con otros tres ángeles. El Éufrates se seca (16.12)

La consumación (11.15)

Son iguales: la segunda venida

La consumación (16.17)

Parece que las trompetas toman lugar primero, al mismo tiempo con los eventos de los siete sellos y los siete personajes, y que estas copas de plagas son juicio postreros que suceden al final de la Gran Tribulación.

El primer ?antecedente? de las siete copas que vemos, entonces, es la ?señal? de los siete ángeles con las siete plagas postreras. Es una señal del fin, de la consumación y de la etapa final de la Gran Tribulación.

LOS SANTOS EN EL CIELO

¿Dónde están estos santos?

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. [Apoc 15.2]

Estos santos están en el tercer cielo porque están en pie sobre el ?mar de vidrio?. Este es el mismo mar ?semejante  al  cristal?  que  Juan  vio  delante  del  trono  de  Dios  cuando  fue  arrebatado  al  cielo  en Apocalipsis 4.1-6. Él estaba viendo la faz del abismo?el agua congelada que separa el tercer cielo (la presencia de Dios) y el segundo (el espacio).

Las aguas se endurecen a manera de piedra, y se congela la faz del abismo. [Job 38.30]

Sobre la faz de estas aguas congeladas se movió el Espíritu Santo antes de la ?renovación? de la creación después de la brecha y la rebelión de Lucero.

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. [Gen 1.2]

Aunque este mar de vidrio es el mismo en Apocalipsis 4 y 15, hemos de observar algunas diferencias. En Apocalipsis 15.2, Juan ve el mar ?mezclado con fuego?, algo que no vio antes en el capítulo 4. Esto se debe al hecho que el juicio de la Gran Tribulación aún no había empezado en Apocalipsis 4 pero al llegar al capítulo 15, la ?consumación? está cerca, las plagas ?postreras? se están derramando y por esto el mar de vidrio se como ?mezclado con fuego.

Además, en Apocalipsis 15.2-3 hay una ?multitud? de santos victoriosos están en pie sobre el mar del abismo. En Apocalipsis 4 no había una multitud porque, como vamos a ver ahora, son los mártires de la Gran Tribulación?los que mueren por su fe porque rehúsan tomar la marca de la bestia.

¿Quiénes son estos santos?

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. [Apoc 15.2]

Los santos que están en el tercer cielo?sobre el mar de vidrio en la presencia de Dios?son los mártires de la Gran Tribulación que han alcanzado la victoria sobre la bestia y su marca. La bestia hace que a todos reciban su marca.

Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente. [Apoc 13.16]

Los que no la recibe son muertos (decapitados).

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. [Apoc 20.4]

Estos que son fieles hasta la muerte en la Gran Tribulación ?vencen??o sea, alcanzan la victoria sobre el enemigo.

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.[Apoc 2.10-11]

Por lo que dice luego en el capítulo 16, parece que al derramar la tercera copa de las siete plagas postreras, todos los mártires ya están en el cielo.

Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. [Apoc 16.6]

Por lo tanto, los que vemos en Apocalipsis 15.2 que están en pie sobre el mar de vidrio son estos mártires de la Gran Tribulación. Son las almas bajo el altar en el tercer cielo que vimos en el capítulo 6.

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. [Apoc 6.9-11]

Son los que ?salen de? (durante) la Gran Tribulación. Y la única manera de ?salir de? ese tiempo es morir.

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos. [Apoc 7.9]

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. [Apoc 7.13-14]

Ahora, estos santos podrían ser los 144.000. En Apocalipsis 15.2-3 vemos que los santos en el cielo tiene arpas y cantan un cántico a Dios. En Apocalipsis 14.1-2, vemos que los 144.000 también tienen alguna relación con arpas y cánticos. Además, sabemos que, muy probablemente, ellos están en el tercer cielo durante la Gran Tribulación porque son arrebatados a la mitad de la septuagésima semana de Daniel (como las ?primicias? del arrebatamiento pos-Tribulación; Apoc 14.4). Por todo esto, quizá los 144.000 forman parte de esta gran multitud de santos que vemos en el cielo justo antes de las siete plagas postreras.

Lo que, sí, sabemos es que esta multitud de santos sobre el mar de vidrio no incluye a los santos que están ?perseverando hasta el fin?.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. [Mat 24.13]

Según Mateo 24.3, ?el fin? es el fin del siglo?es la segunda venida de Cristo Jesús. Durante toda la Gran Tribulación  hay  santos  protegidos  por  Dios,  como  los  judíos  fieles  en  Petra  (Apoc  12.6,  14).  La ?mujer? (el remanente de judíos que reconocen a Jesús como el Mesías prometido y crucificado; Zac 12.10)  es  protegida  sobrenaturalmente  por  1.260  días?todos  los  tres  años  y  medio  de  la  Gran Tribulación. Ellos no salen de ahí hasta la segunda venida de Cristo y por esto que el Señor viene ?de Edom? rumbo a Jerusalén durante Su advenimiento. Pasa por el desierto de Edom para recoger a Sus santos fieles en Petra. Ellos no pueden ser los santos de Apocalipsis 15 porque están la tierra hasta la segunda venida, ?perseverando hasta el fin?. Hay otro que durante este mismo tiempo están huyendo del Anticristo (Apoc 12.17). Ellos están perseverando en su fe hasta el fin cuando Cristo viene para rescatarlos. Si no mueren por su fe (por no querer tomar la marca de la bestia), no forman parte de los santos en Apocalipsis 15 porque están en la tierra hasta el fin.

Tenemos que tomar en cuenta también el hecho que durante este mismo tiempo de la Gran Tribulación hay gentiles que están cuidando a los judíos que no están en Petra (Mat 25.31-40). Según Mateo 25.31, ellos van a estar en la tierra cuando Cristo venga en Su gloria. Así que, estos santos están en la tierra durante todos los tres años y medio de la Gran Tribulación y forman parte de los santos que vemos en el cielo en Apocalipsis 15. Hay otros gentiles que van a ser salvos por la predicación del evangelio eterno que el ángel predica en Apocalipsis 14.6-7. Ellos no tienen ninguna promesa de salir de la Tribulación, entonces tampoco forman parte de los santos que están en la presencia de Dios justo antes de las siete plagas postreras (Apoc 15.2).

Al final de cuentas, por este ?proceso de eliminación?, podemos saber quienes son estos santos que vemos en pie sobre el mar de vidrio, en la presencia de Dios justo antes de la segunda venida de Cristo. Son los mártires que fueron decapitados por no haber tomado la marca de la bestia y probablemente los 144.000 que fueron arrebatados a la mitad de la Tribulación.

¿Qué cantan estos santos?

3 Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.

4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado. [Apoc 15.3-4]

Los santos en la presencia de Dios durante la última fase de la Gran Tribulación cantan dos canciones: el cántico de Moisés de Deuteronomio 32 y el del Cordero (que vemos en este mismo pasaje: Apoc 15.3b-4). El primero es un cántico de la retribución divina por el pecado de idolatría?adulterio espiritual

?y de la restauración entre Jehová y Su esposa, Israel. El último es probablemente mucho más extenso de lo que tenemos en este pasaje de Apocalipsis 15. De todos modos es un cántico de alabanza al Señor por Su grandeza, santidad y justicia.

Los cantos de los santo en el cielo se tratan, en cierto sentido, de su salvación porque vemos en ellos otra vez los dos elementos de la fe y las obras. El cántico de Moisés es un cuadro de las obras (obediencia a la ley) y el del Cordero es un cuadro de la fe (creer en Cristo y Su sangre). Así es la salvación para muchos durante la Tribulación?es por fe más obras. Uno tiene que guardar los mandamientos de Dios (las obras) y tener el testimonio de Jesucristo (la fe de Jesús).

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. [Apoc 12.17]

Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. [Apoc 14.12]

Dentro de su canción, estos mártires de la Gran Tribulación hacen una pregunta: ?¿Quién no Te temerá… y glorificará Tu nombre…?? Al fin y al cabo todos glorificaremos el nombre de Dios, porque en el juicio del Gran Trono Blanco (después del  Milenio y  antes de  la  eternidad; Apoc 20.11-15)  toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. [Flp 2.9-11]

No obstante, antes de esto habrá algunos durante el Milenio que no temerán a Dios, ni glorificarán Su nombre. No obedecerán al Señor o si le obedecen, lo hacen a regañadientes.

Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. [Zac 14.16-19]

Muchos de todas las naciones, al final del Milenio, no temerán a Dios, ni tampoco glorificarán Su nombre. Más bien, bajo el mando del diablo, se rebelarán contra Él.

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. [Apoc 20.7-9]

Así que, aunque el Milenio es un tiempo de paz en la tierra, no es como será en la eternidad. Habrá pecado y problemas durante los mil años del reino mesiánico.

Los santos en el cielo cantan una profecía también: ?…todas las naciones vendrán y Te adorarán…? En el Milenio todas las naciones tendrán que subir a Jerusalén para adorar a Jesucristo sentado en el trono de David (ver arriba: Zac 14.16-19).

En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón. [Jer 3.17]

Jehová?Jesucristo, Jehová en la carne?estará en Jerusalén y todos irán allá para adorarle y recibir Su palabra.

Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. [Miq 4.1-2]

Otros pasajes que habla de esto son los siguientes: Salmos 72; 96, 97; 110; 86.9; Isaías 2.1-4; Jeremías 16.19; Zacarías 8.22; 14.16-19. Además de venir y adorar durante el Milenio, todas las naciones llegarán a la Nueva Jerusalén en la eternidad para adorar a Dios.

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella [la Nueva Jerusalén]; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.[Apoc 21.24-26]

El primer antecedente del juicio de las siete copas es, entonces, la ?señal? de los siete ángeles con sus siete  plagas  postreras.  Ellos  forman  una  señal  del  fin,  de  la  consumación  y  del  final  de  la  Gran Tribulación. El segundo antecedente es lo que acabamos de ver acerca de los santos en el cielo. Sabemos que están en el tercer cielo (la presencia de Dios) porque son los mártires de la Tribulación y quizá los 144.000. Ahí en el la presencia del Señor cantan dos cantos para la gloria de Dios.

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