LAS RELACIONES SEXUALES: 2. ¿QUÉ HAY DE MALO CON LAS RELACIONES SEXUALES FUERA DEL MATRIMONIO?

adiccion-sexualDios no establece reglas arbitrariamente. La pureza sexual es difícil de mantener, no porque no sea natu­ral sino porque el pecado ha estropeado nuestra naturaleza y corrompido nuestro impulso sexual. Si crees que el deseo sexual humano es tan natural como el hambre o la sed, imagínate a alguien pagando para mirar un trozo de carne develándose lentamente, o a otro siendo seducido a comprar un automóvil colocando un vaso de agua sobre el capó.

Motivaciones erradas. La intención del acto sexual es expresar la unidad entre la pareja, en el cual cada uno se entrega al otro voluntaria y completamente. La relación sexual por cualquier otra razón es una manipulación del otro para satisfacer tus metas egoístas y orgullosas, tales como:

  •  pagar por o asegurar un favor;
  • demostrar la habilidad para conquistar a alguien;
  • sentir intimidad (ser amado, ser aceptado) cuando temes la comunicación verbal;
  • comprar afecto o lealtad;
  • sentirse admirado, importante o que eres alguien;
  • superar sentimientos de inferioridad;
  • ahogar ansiedades o tensiones;
  • controlar emocionalmente al otro;
  • conseguir respeto y placer de los demás.1

Efectos destructivos. Todo lo que haces con tu cuerpo afecta tu espíritu. Tu cuerpo y tu espíritu saben que el acto sexual significa el compromiso a ser una carne (1 Cor.6:12-20). Cuando pretendes realizar el acto sexual sin estar casado, sin su sentido, tu espíritu se siente confundi­do y perdido. Cada vez que lo haces, debilitas tu capacidad
para, más tarde, unirte en matrimonio. Harás compara­ciones con quienes has tenido relaciones sexuales previas o
simplemente serás incapaz de entregarte completamente.
La relación sexual fuera del matrimonio insulta al Es­píritu de Dios y te separa de él. Tus oraciones no son res­pondidas, tu fe se derrumba, todo lo que intentas hacer para Dios es vacío aunque por un tiempo parezca ir bien.
Cristo redimió y compró tu cuerpo al igual que tu espíritu; tu cuerpo no te pertenece para hacer con él lo que quieras.
Una relación sexual basada en la explotación mutua no durará. Te sentirás rechazado y utilizado. Tu deseo de amor y respeto se intensificará. Si entierras tu dolor o herida bajo el orgullo y dices: “No me importa”, reduces tu capacidad para sentir, para enfrentar la realidad y para relacionarte con Dios y con los demás hombres.

“La relación sexual prematrimonial impide el desa­rrollo de otros aspectos de la relación 2 Nunca aprende­rás a comunicarte, a discutir las cosas, a confiar en la otra persona si dependes del las relaciones sexuales para man­tener unida la relación. La relación sexual prematrimonial es la causa principal de los compromisos y matrimonios deshechos.

Infectarás tu relación con el miedo, la desconfianza y la culpa. Aun si no deseas aceptar la ley de Dios, tu corazón lo hace y ello te amargará. Si llegas a contraer matri­monio, los sentimientos de temor, desconfianza y culpa te acompañarán y vagamente te sentirás sucio al realizar el acto sexual con tu cónyuge, y cuando el romance se des­vanezca sospecharás de su infidelidad. Después de todo, si no pudo controlar sus apetitos antes de casarse, ¿cómo puedo confiar en que no hará lo mismo ahora en el matri­monio? Los estudios relacionan la relación sexual prema­rital con la infidelidad en el matrimonio.

Puedes engañarte al pensar que estás enamorado. El encaprichamiento puede durar de tres a cinco años; podrás contraer matrimonio y darte cuenta entonces de que la atracción era solo física.

Muchos hombres no desean casarse con una mujer que no sea virgen. Esto es una doble norma, pero es una realidad. Puedes con ello privarte de una buena persona.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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