La Seguridad

1. ¿CÓMO PUEDO ESTAR SEGURO DE MI SALVACIÓN?
En su primera carta, el apóstol Juan da algunas pistas para que podamos saber si hemos renacido como hijos de Dios.

Fe.

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo?… Todo profeta’ que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano, es de Dios… (1 Jn. 2:22, 4:2),

Juan está diciendo que el verdadero cristiano cree que:

  • Jesús es el Rey ungido prometido por Dios;
  • Jesús es el divino Hijo de Dios;
  • Jesús es totalmente hombre;
  • como Dios y hombre, Jesús murió en la cruz a causa de nuestros pecados. (Ver el resumen del evangelio en las páginas 61, 62.)

Andar en la Luz.


Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. Si afir­mamos que tenemos comunión con Él, pero vivimos en oscuridad, mentimos… pero si vivimos en la luz… tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Si afirmamos que no tenemos pecado, nos en­gañamos a nosotros mismos… Si confesamos nues­tros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos perdo­nará y nos limpiará de toda maldad (1 Jn. 1:5-9).

Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro (1 Jn. 3:3).

Andar en la luz significa:

  • desear honestamente desprenderse de todo pecado;
  • resistir al pecado;
  • confesar el pecado cuando nos percatamos de él;
  • confiar en que Dios nos perdona y limpia cuando con­fesamos.

Un hijo de Dios ha renacido con los “genes” (“simiente” en 3:9) de su Padre. Él desea que crezcamos a la semejanza del Padre y tiene la capacidad para hacerlo.

La obediencia.

¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. (1 Jn. 2:3).

Los verdaderos hijos de Dios quieren obedecerlo, porque lo conocen y aman tanto como para comprender que sus mandamientos son sabios y buenos.

El amor.

El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor (1 Jn. 4:8).

Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene com­pasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. (1 Jn. 3:17, 18).

La intención de estas pistas no es condenarte si to­davía no eres perfecto en obediencia y amor; pretenden darte seguridad cuando tu corazón (o el Diablo) te condena (3:19). Un cristiano renacido en un bebé espiritual que comienza a mostrar amor y obediencia, a andar en la luz y a creer en Cristo. La marca de un verdadero cris­tiano es que desea fervientemente crecer en estas áreas y muestra los signos de tal crecimiento.

2. ¿PUEDO SABER SI ALGUIEN MÁS ES SALVO?

Solo Dios lo sabe con seguridad, y nunca debemos con­denarnos mutuamente. Sin embargo, se supone que debemos evaluar la genuinidad de los demás, especial­mente de aquellos que quieren enseñar o ser líderes.

Cuídense de los falsos profetas… por sus frutos los conocerán (Mat. 7:15, 16).

Los frutos o señales de un “profeta” (o maestro, etc.) en quien se puede confiar son: la sana doctrina acerca de Cristo, andar en la luz, la obediencia a los mandamientos de Dios revelados en las Escrituras y el activo amor por los demás cristianos.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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