LA REBELDÍA DE LOS HIJOS PARA CON SUS PADRES

REBELDIA DE LOS HIJOSLA REBELDIA DE LOS HIJOS PARA CON SUS PADRES

Como Psicólogo Clínico y terapeuta familiar, desde hace algún tiempo he tenido la inquietud de escribir algo al respecto sobre el tópico de la relación de los hijos de profesionales de diferentes disciplinas; o no profesionales, no quiero ser exclusivista, porque he tenido experiencia con todo tipo de personas de diferentes corrientes de vida en la consejería familiar.

Para comenzar quiero referirme a mi grupo de compañeros de estudio bíblico, es un pequeño grupo de profesionales que comparten las mismas inquietudes, y han experimentan situaciones similares a la mía propia.

Es aquí a estas alturas de nuestras vidas, cuando ya hemos concluido etapas y alcanzado metas, cuando donde ya podemos disfrutar de un retiro bien merecido; cuando ya quizá podemos ver coronada las respectivas carreras de nuestros hijos; y es aquí que a veces nos vamos a encontrarnos con el fenómeno que quiero comentar.

Es precisamente en este punto de nuestras vidas donde nuestros hijos parecieran que no quieren tener una relación filial, personal y directa con sus padres terrenales ni con el Padre Celestial; y es que en este punto es cuando los padres más anhelan la cercanía, la amistad, el calor, el amor fraternal de sus hijos.

Pareciera una actitud ingrata, injusta, egoísta de parte de los hijos; pero veamos las razones de tal comportamiento, lo que ha provocado tal actitud en ellos y que nosotros podamos entender más a ellos.

Primeramente tenemos que ser honestos con nosotros mismos; pues frecuentemente padecemos de amnesia selectiva, es decir, se nos olvida nuestro propio comportamiento durante épocas en nuestras relaciones de familia, cuando estuvimos en ese proceso de maduración, cuando cometimos errores, a veces sin proponérnoslo intencionalmente, pero que causamos mucho daño a todo el entorno familiar, precio que más tarde tendríamos que pagar con creces.

Las consecuencias del daño en la familia pueda que no surja en el mismo momento de nuestras acciones; pero que tarde o temprano veremos aflorar los resultados; para entonces talvez ya nosotros hemos enmendado, madurado, tomado consciencia de nuestros deberes y obligaciones; ya cuando el ímpetu de la juventud ha menguado y que nuestros niveles de madurez ha llegado a niveles aceptables; todo eso está bien; sin embrago en la mayoría de los casos hay que pagar la deuda de nuestros errores y eso no se puede olvidar eso.

Cuando la mente, cuando nuestra capacidad de razonamiento y visión de la vida ha alcanzado más sensatez, esperamos o asumimos que nuestros hijos vayan al mismo nivel nuestro de como ver y procesar las cosas; y eso no es así. Es en este punto es donde van a surgir los problemas especialmente de relación padres e hijos.

A este punto usted se estará diciendo: ?algo similar ocurre en mi vida con mi familia? eso ya lo estoy experimentado, lo que necesito son herramientas para contrarrestar ese síndrome.

Bien, trataremos de dar algunas sugerencias, definitivamente no hay una fórmula mágica sin embargo, el amor es infalible, todo el mundo responde a la parte de Dios en nosotros; la Biblia nos explica y nos dice que la naturaleza de Dios es amor y nosotros estamos formados a hechura y semejanza de ÉL, por tanto vamos a responder a ese aspecto de Dios en nosotros.

Ahora, el concepto de lo que es el ?amor?, no es algo tanto sencillo como suena esa palabra, sino que es mucho más profundo y que en otra ocasión tendremos que abordar ese tema en específico; porque implica entender lo que es el Amor de Dios en nosotros, no podemos tomarlo a la ligera, amerita estudiar el concepto desde la perspectiva bíblica.

Partiendo de esa premisa, y si usted es un creyente de la Palabra, no podemos obviar muchas de las directrices bíblicas que encontraremos en ese libro de sabiduría en la Palabra revelada de Dios, es importante meditarla, escudriñarla, pero más que todo aplicarla en cualquier situación de nuestras vidas.

Para propósitos de ilustración aquí en este escrito, tomaremos algunos ejemplos bíblicos de lo que la Biblia nos habla tanto a los hijos como a los padres.

Siempre me viene a la mente versículos bíblicos donde menciona cosas como:

(Efesios 6:1-4): 1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra, 4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Dios siempre honra Su Palabra, esta primera parte del versículo enseña y ordena, no es una opción, es un mandato a nuestros hijos de obedecer a sus padres. Honrarlos tanto al padre como a la madre y les da una promesa, es decir sencillamente si los honro tendré recompensa; esperaré tener larga vida y que me irá bien en el vida.

Pero también exhorta a los padres a no provocar a ira a los hijos, sino criarlos en disciplina y amonestación del Señor, recordemos que ÉL (Dios) al que ama disciplina en Amor.

Hay otro versículo que nos exhorta a los padres:

(Colosenses 3:21): Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

En este versículo nos recuerda a no exasperar a nuestros hijos; pues los jóvenes se desalientan con mucha facilidad y hay que proveerles el ambiente adecuado donde se sientan aceptados, protegidos, pero sobre todo amados.

(Colosenses 3:23-24): Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís

Hay que tener muy en cuenta que cuando nosotros hacemos las cosas para o por nuestros hijos debes tener en mente el propósito de Dios y no hacer la voluntad tuya o lo que tú crees, porque eso es llenar tus expectativas y no la de los hijos. Cuando nacemos ya Dios nos ha asignado dones y talentos para el propósito que ÉL nos ha creado.

Por lo tanto lo primero que debes tener es una actitud de oración, la Biblia ya lo menciona que debemos orar en ?todo tiempo?; tomando en cuanta hacer las cosas como para el Señor y como dice el versículo arriba ?recibiréis la recompensa de la herencia; eso es cuando servimos al Señor.

ALGUNOS TIPOS DE PADRE

Ubícate en qué tipo de padre encajas tu quizás pueda ayudarte un poco a mejorar y mejorar las relaciones con tu familia.

Eres un Padre Autoritario:

Es un padre muy demandante y poco responsable, lo que significa que le exige al hijo que obedezca ciegamente sin cuestionar la orden que está dando, pero es poco comprometido con las necesidades del hijo. Dicho comportamiento desalienta el desarrollo emocional de los hijos, ya que de alguna manera le da a entender que su opinión no cuenta.

El Padre Permisivo:

Este tipo de padre tiene la virtud de considerar las necesidades afectivas de sus hijos, sin embargo, no exige nada y es muy temeroso, al grado de dejar hacer siempre a los hijos lo que desean por temor a tener conflicto con ellos, incluso puede llegar a tolerar que le griten.

El Padre Negligente:

Es aquel que se desentiende de sus hijos, no ejerce ninguna autoridad y lo deja hacer lo que le viene en gana, el mensaje es ?haz lo que quieras a mí no me importa?, lo cual ocasiona que el joven se sienta desvalorizado.

En cualquiera de los casos citados anteriormente es frecuente que se críen hijos con baja autoestima, escasa confianza, temor, mal humor, agresividad, y, muchas veces, para aliviar el malestar en que viven son propensos a consumir drogas, vivir su sexualidad en forma irresponsable y fracasar escolarmente.

Lo más importante sería ser un padre democrático, cuya actitud es cariñosa, firme, no impone las reglas, sino que sugiere y hace entender al hijo por qué se establecen, en este caso el niño se siente respetado, pues no hay arbitrariedad sino acuerdos.

Cuando el padre es predominantemente autoritario, permisivo o negligente, el adolescente no se queda con los brazos cruzados y exige atención y libertad, ante lo cual el progenitor no acepta que su hijo ya tiene esa capacidad para tomar ciertas decisiones.

En la medida que los hijos van creciendo se va originando un cierto distanciamiento y hostilidad en la relación, pues conforme pasan los años el padre se vuelve demandante y enfoca su atención hacia los estudios y actividades deportivas en las que participa el adolescente, pero en lo que se refiere a su desarrollo emocional se mantiene al margen, pues se interesa menos en lo que el menor vive. No  se puede generalizar y afirmar que todos los padres actúan de la misma manera, algunos sí saben cuidar de sus hijos a esta edad.

Una de las cosa que más conflicto puede traer en la relación entre padres e hijos es que este sea regañado frente a sus amigos y considere que no tiene la atención adecuada de los padres, es posible que desarrolle una conducta violenta, sufra depresión, su autoestima disminuya y los estudios dejen de importarle. Es importante que los padres resuelvan esta situación con el joven y lleguen a acuerdos precisos de lo contrario puede dedicarse al consumo de bebidas alcohólicas y drogas, pero lo más grave es que considere el suicidio como una opción para desquitarse del progenitor que lo ha humillado, pues como no puede exterminarlo prefiere acabar con su propia vida.

A nuestros visitantes si les interesa recibir este tipo de temas favor hacérnoslo saber queremos contribuir con temas de interés común.

Por el Dr. ALBERTO J. ARAMA

Ministerio de Asesoría Familiar

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