LA ORACIÓN: 2. ¿POR QUÉ DEBO ORAR?

Cuando amas a una persona, quieres estar con él o ella, deseas compartir tus pensamientos y disfrutar de la presencia de la otra persona. La oración es el modo de pasar tiempo con el amado y tener intimidad con él.

Yo soy de mi amado,
y él me busca con pasión (Cant. 7:10).



Dios es nuestro amado y también nuestro señor. La oración es una de las maneras en que nos entrenamos para servirle -adorando su grandeza, reconociendo nuestra debilidad, adquiriendo su perspectiva, y buscando sus instrucciones específicas-. La oración y el estudio de la Biblia colaboran para sumergirnos en las actitudes, valores, deseos, métodos y metas de nuestro Señor. Si deseamos obedecerle, necesitamos pasar tiempo con él.
Finalmente, Dios es nuestro padre (Rom. 8:15). En lugar de hacer robots que obedecieran automáticamente a su voluntad, él creó personas que pudieran llegar a ser sus hijos e hijas. Ya seamos niños o adultos espirituales, todos tenemos necesidades, sentimientos y responsabilidades. Nuestro padre nos alimenta y disciplina no importa si se lo pedimos o no, porque él conoce nuestras necesidades. Pero al igual que un padre humano, a Dios le agrada que sus hijos le digan lo que desean, lo que sienten y lo mucho que lo aprecian.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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