LA ORACIÓN: ¿QUÉ DEBO HACER SI ME SIENTO INDIGNO PARA DIRIGIRME A DIOS?

Comienza con la confesión y después atrévete a acercarte a Dios con tus peticiones, en la convicción de que Jesús ha logrado el acceso.

Mientras más abatidos nos sentimos, mayor es la necesidad de orar. Seguramente eso fue lo que un día sintió Juan de kronstadt mientras oraba, obser­vado por un demonio que le susurraba: “Hipócrita, cómo te atreves a orar con esa mente inmunda, llena de los pensamientos que estoy viendo en ella”. Él respondió: “Precisamente, porque mi mente está llena de pensamientos que detesto y contra los que lucho, es que estoy orando a Dios”.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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