LA ORACIÓN: 9. ¿QUÉ ACTITUDES DEBEN CONFORMAR MIS PETICIONES?

Confía en que Dios es suficientemente poderoso y amante como para actuar.
¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿0 si le pide un pescado, le da una serpien­te? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más su padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pi­dan? (Mat. 7:9-11).

Ver también Marcos 1:40-42; 9:22-24.

No intentes fabricar fe.

El estado mental producido por el deseo desespe­rado de trabajar con una fuerte imaginación no es fe en el sentido cristiano. Es una proeza de la gim­nasia psicológica.

Dios promete que si tenemos certeza genuina de que algo es su voluntad en una situación específica, entonces po­demos orar por ello con confianza absoluta (Mar. 11:24). Sin embargo, una fe de tal clase depende de nuestro maduro andar con Dios y de una especial intuición procedente de Dios para esa particular situación. Somos bienvenidos y ani­mados cuando oramos sin esa fe absoluta, cuando confia­mos solamente en el carácter de Dios y su voluntad general. No se nos garantiza una respuesta afirmativa, pero segura­mente habrá alguna. “Ayuda mi incredulidad” (Mar. 9:24) es una oración honesta y genuina.

Ser escuchado es más importante que conseguir lo que pides. La Biblia habla mucho menos de los resultados obtenidos con la oración que del hecho de ser “oídas” o “respondidas”. La falsa religión se orienta hacia los resul­tados; la oración cristiana se orienta hacia la relación. “Po­demos soportar ser rechazados pero no ser ignorados”.



Acepta como respuestas “más tarde”, el “no “y el silencio.

Cuando Dios ve que tienes fe suficiente para soportar su silencio o para aceptar ser entregado al tormento, moral o físico, para conseguir un mayor cumpli­miento de su reino, él puede mantenerse en silencio y finalmente la oración será contestada, pero de una manera muy diferente a la que esperabas.

Jesús pidió al padre ser liberado de la crucifixión. Hebreos 5:7 dice: “…Ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escucha­do a causa de su reverente sumisión”. La respuesta fue “no” (a la cruz) y “sí” (a la liberación definitiva de la muerte).

Necesitamos saber en lo más profundo de nuestro ser que Dios sabe lo que es mejor para nosotros y los de­más. Él no nos dará una piedra si le pedimos un pan pero tampoco nos dará una piedra si le pedimos una piedra.

En cierta ocasión una joven, después de un tiempo de vida de oración durante el cual Dios le había pa­recido inmensamente familiar y cercano, de repente perdió completamente el contacto con él. Pero más que pena por haberlo perdido, ella temía caer en la tentación de intentar escapar de la ausencia de Dios construyendo una falsa presencia de él; pues la real ausencia de Dios tanto como su real presencia son pruebas igualmente buenas de su realidad y de lo concreto de la relación que la oración implica. Así, debemos estar preparados para cualquier cosa que Dios quiera darnos.

Persevera. Para pedir una sola vez no se necesita mucha fe. Así que, Dios a menudo espera para ver si hemos pues­to nuestra esperanza en él (o si solo estamos “probando la oración”) y realmente confiamos en él a pesar de las apariencias externas que nos conducen a la desesperación.

Jesús narró dos parábolas para animar a sus discípu­los a perseverar en la oración. Una de ellas fue la del hom­bre que dio a su vecino el pan que necesitaba no porque fuera su amigo, sino por insistir con su petición (Luc. 11:5-8). Otra fue la del juez que hizo justicia a una viuda, no porque temiera a Dios, sino porque estaba fastidiado de escucharla quejarse (Luc. 18:1-8). Si personas como estas responden a la persistencia, ¿no lo hará también nuestro amoroso padre Dios?

Fundamenta tu confianza para orar en lo que Jesús ha hecho por ti (Rom. 5:2; Heb. 4:16). Porque Jesús pagó en la cruz la pena de nuestro pecado, nuestra relación con el Padre ha sido restaurada. Tenemos “confianza”, el derecho legal de acercarnos al rey con nuestras solicitudes.

Ora en el nombre de Jesús (Juan 16:23). Tenemos ac­ceso al rey porque conocemos al Hijo del Rey. Orar en su nombre es lo mismo que decirle al Padre: “Jesús dijo que por su autoridad yo podía dirigirme a ti”. Si lo que esta­mos pidiendo es coherente con el carácter, los métodos, y las metas de Jesús, entonces podemos tener la confianza de que seremos escuchados. Si no lo hacemos así, el Padre podría responder: “Jesús nunca hubiera autorizado una petición como esa”. Esto nos conduce al siguiente tema.

Ora de acuerdo con la voluntad de Dios (1 Jn. 5:14, 15). La mejor manera de aprender cuál es la voluntad de Dios y qué puedes pedirle legítimamente en el nombre de Jesús, es estudiar la Biblia. La voluntad de Dios para una si­tuación específica nunca estará en contradicción con su vo­luntad general revelada en la totalidad de las Escrituras.

Haz que tus oraciones fluyan desde una vida arraigada en Cristo (Juan 15:7). Si como ramas de una vid estamos recibiendo de Cristo nuestro alimento, haciendo su voluntad y confesando rápidamente los pecados que bloquean nues­tra relación con él, entonces sabremos por qué Dios quiere que oremos y confiaremos en las respuestas.

Dile a Dios lo que realmente deseas. La honestidad es crucial. Dios se interesa en las grandes oraciones por nacio­nes enteras como por las pequeñas peticiones para tu de­leite. Él se ocupa de tus deseos materiales tanto como de tus necesidades espirituales. Si le dices: “Padre, sé que esto es trivial, pero no puedo dejar de pensar en ello, y quisiera real­mente que…”, entonces Dios decidirá si otorgarte tu deseo o ayudarte a desecharlo. Reprimir la distracción solo consigue agravarla. Si pides algo que no debes, entonces Dios por su amor te lo concederá para darte una lección o simple­mente no lo hará. Él es más grande que nuestros errores.

No exijas. La confianza para hacerle peticiones humildes y confiadas al Padre que nos ama no es igual que hacer arrogantes exigencias. Comprueba de vez en cuando si estás tratando de reclamar promesas con una actitud que demuestra que has olvidado quién está en el centro del universo, o que piensas saber las cosas mejor que él.

No pidas algo si no estás listo a actuar si Dios te pide que lo hagas. Cuando Jesús enseñó a sus discípulos a orar: “venga tu reino, hágase tu voluntad” (Mat. 6:10), implicaba que el reino vendría no solo si Dios lo disponía así, sino también que los discípulos tendrían que estar dispuestos a hacer su parte del trabajo. Si oras “hágase tu voluntad”, te estás ofreciendo como voluntario para hacerlo.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

3 comentarios

  1. Por mis hijos del corazón Nicolas y Lumela alejamiento de personas inoportunas y malas , por sus estudios por que puedan rendir sus examenes finales y parciales con exelencia academica———–

    Sanidad Ignacio Alfredo problemas de huesos rotula, cadera, columna deformada, Mátias López restauración sistema neuronal, Hortencia C. demencia senil, Patricia R. restauración de su sistema hormonal, Pascual López Problemas de diabetes, mi madre problemas de atrosis y atrítis, por mi amiga y hermana en la fe Monica flujo descontrolado de sangre secuelas de cancer—— Bernardo problemas de atrosis en la rodilla

    Jimena Analia- inequidad ruptura de maldiciones generacionales sobre su vida y la vida de su familia—–alejamiento de personas inoportunas y malas que no son de bendición para su vida, por que pueda recuperar su hijita producto de una violacion cuando era menor y fue dada en adopción a un familiar—–restauración del aparato reproductor femenino ya que se encuentra dañado al madre en su niñez—por el matrimonio que esta criando a la hijita de JIMENA ANALIA que el SEÑOR este restaurando el aparato reproductor masculino y femenino de este matrimonio que hasta ahora no pudo tener hijos y hoy hay gran angustia para devolver esta niñita a su madre—–

    pedido de oración–finanzas, judiciales—apertura de nuevas
    oportunidades de trabajo o negocio, ; resolución de favorable de juicio por enfermedad laboral, resolución de expediente judicial a favor referente a estafa inmobiliaria

    Monica G. Apertura de nuevas oportunidades laborales y de negocio para cancelacion de deudas, y solventar los gastos de estudio de su HIJO NICOLAS que esta estudiando en el exterior———-

    Por mi amiga y hermana en la fe Esperanza, ruptura de pactos hechos con el enemigo en su juventud por desconocimiento de la palabra de DIOS————————————

    por Jimena Analia, ruptura de
    maldiciones generacionales sobre su vida,
    poder recuperar a su hija Elenita dada en
    adpción al nacer, ya que la misma fue
    producto de una violación cuando
    niña,restauracion del aparato reproductor
    femenino ya que se enuentra dañado al
    haber sido madre siendo una niña…..Una
    bendicion especial para este matrimonio
    que se llevo de buena fe a Elenita Que el Señor atravez de su ESPIRITU SANTO este restaurando todo el aparato reproctor de este matrimonio que que no pudo tener hijos propios—–

    • Hermano.
      Estamos orando por cada pedido que hace.
      y le estaremos enviando email con nuestras oraciones

    • Hno. Santiago:

      Dios le guarde y le bendiga, que Dios le siga poniendo en su corazón el deseo de servirle a ÉL a través de su servicio al prójimo como hasta ahora lo está haciendo. Sabemos que el Señor le recompensará con creces todo lo que está haciendo por medio de su intercesión.

      Tenga por seguro que nosotros de nuestra parte estaremos intercediendo por todas las necesidades y tribulaciones de todas esas personas; pues ÉL las conoce por nombre y apellido, tenemos la fe y seguridad que ÉL hará la obra de sanación y restauración en el momento preciso, para la gloria y honra suya. Usted siga su ministerio sobretodo orando y orando en el nombre de Jesús, pues confiemos en las promesas de Su Palabra, que por sus llagas hemos sido sanados; lo declaramos en el nombre de Jesús, persevere usted en la oración, la Biblia lo afirma, que ?la oración del justo Dios la escucha? tenga fe y créale a Su Palabra.

      Nos complace poder ser instrumento de ayuda y poder clamarle al Señor por Su misericordia, que Dios le siga bendiciendo a usted.

      Ministerio de Oración e Intercesión

      Mi Vida en Abundancia

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