La Gracia

La Gracia

La Gracia

¿Qué es gracia? Algunos dicen que gracia es: El perdón inmerecido de Dios. Pero, ¿qué nos dice la Palabra? ¿Es sólo el perdón inmerecido de Dios? Porque si gracia es el perdón inmerecido de Dios, es algo maravilloso ya en sí. No obstante, la Palabra de Dios nos enseña algo aún más sublime y hermoso comprendido solamente por la revelación del Espíritu Santo en el creyente.

Es a través de la operación del Espíritu de Dios, que el cristiano comprende, por fe, todo lo que encierra la gracia de Dios.
El himno evangélico cristiano llamado “Digno es el Señor”, nos muestra una idea de lo que es la gracia:

“Gracias por la cruz Señor Jesús
El precio que pagaste por mi
Llevando mi pecado al fin
Sublime amor
Tu gracia me alcanzó.
Gracias por tu amor Señor
Tus manos clavadas por mi
Pues tu sangre me limpió
Conozco hoy, tu perdón y salvación.
Digno es el Señor
Cordero de Dios
Sentado en su trono hoy está
Y reina con poder.
Altísimo Señor
Jesús Hijo de Dios
El amado del cielo resucitó
Digno es el Señor
Digno es el Señor.
Digno es el Señor
Cordero de Dios
Sentado en su trono hoy está
Y reina con poder.
Altísimo Señor
Jesús Hijo de Dios
El amado del cielo resucitó
Digno es el Señor
Digno es el Señor.”

Apocalipsis 13:8. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 9. Si alguno tiene oído, oiga.

De acuerdo a las dispensaciones reconocidas por el apóstol Pablo, ahora estamos en la dispensación, de la administración de la gracia. Conocida también en la escritura como: El Misterio de Dios el Padre y de Cristo (Colosenses 2:2), La Revelación del Misterio Oculto desde tiempos antiguos (Romanos 16:25), El Nuevo Régimen del Espíritu (Romanos 7:6), El Evangelio de la Incircunsición (Gálatas 3:7), La Predicación de Jesucristo (Romanos 16:25) o La Multiforme Sabiduría de Dios (Efesios 3:10). En la presente dispensación la palabra clave es: Gracia.

Efesios 2:13. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15. aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16. y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18. porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20. edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21. en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22. en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Capítulo 1
La Gracia: ¿Sólo EL PERDÓN INMERECIDO?

Efesios 2:8. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9. no por obras, para que nadie se gloríe. 10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Algunos historiadores y eruditos de la Palabra, consideran en sus comentarios bíblicos, que estos versículos del pasaje de Efesios constituirán el himno de la Nueva Jerusalén. Esta ciudad divina será poblada de santos fieles hechos una nueva criatura viviendo en sus gloriosas moradas celestiales o cuerpos glorificados semejantes a los del Señor Jesucristo.

1 Juan 3: 1. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

La cristiandad tradicional ha mencionado en repetidas ocasiones que la gracia es el perdón inmerecido que recibimos de Dios. Lo cual es correcto y a la vez es incompleto. Es decir,  la gracia no sólo es el perdón inmerecido que Dios otorga al creyente. Dios nuestro Señor Jesucristo, no sólo nos habló “en los días de su carne” (Hebreos 5:7), durante su ministerio terrenal orientado a Israel. Y, no sólo habló en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan al pueblo judío. Sino que aún habiendo ascendido a los cielos, habló a todos los gentiles y nos envió un apóstol.

Romanos 11: 13. Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio.

¿Quién es el apóstol a los Gentiles? ¿Por qué es tan relevante que Cristo Glorificado nos haya dado un apóstol? Y, ¿qué tiene que ver Saulo de Tarso con la gracia?

Capítulo 2
Yo Pablo, APOSTOL DE JESUCRISTO

Saulo, también llamado Pablo, fue un pecador salvado por la gracia de Dios. La biografía espiritual de Pablo, la encontramos en parte en el primer capítulo de Gálatas. Ahí vemos que él fue escogido por Dios “desde el vientre de su madre.” Que Dios lo llamó por su gracia y por su voluntad. El recibe una revelación que nadie había recibido antes. Fue levantado y llamado por Cristo resucitado desde los cielos, “no por hombres ni para hombres.” Al recibir esta “revelación o visión celestial”, su vida es transformada por la gracia de Dios a tal grado que el Espíritu Santo le inspira a escribir para el cuerpo de creyentes que es la iglesia: Sed imitadores de mi, como yo de Cristo. Y, lo menciona en varias y repetidas ocasiones.

Gálatas 1: 1. Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), 2. y todos los hermanos que están conmigo, a las
iglesias de Galacia: 3. Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, 4. el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, 5. a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 6. Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8.

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. 10. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. 11. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12. pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 13. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; 14. y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. 15. Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 16. revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, 17. ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. 18. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; 19. pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor. 20. En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento. 21. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia, 22. y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo; 23. solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba. 24. Y glorificaban a Dios en mí.

Capítulo 3
La VISION CELESTIAL

Hechos 26: 19. Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial.

En su defensa ante el rey Agripa, el apóstol Pablo le comenta como Cristo llegó a su vida.

Alrededor del tercer siglo, Ambrosio de Milán le dijo a Agustín de Hipona, “que la verdad, no se podía encontrar, mucho menos buscar. El hombre no tiene esa capacidad.
Porque la verdad no es una cosa que se pueda encontrar. La verdad es una persona, con sentimientos e indentidad propia. Su nombre es: Jesucristo.”

¿Qué es lo que recibió el apóstol Pablo? Cristo glorificado no dejó de hablarnos. Nos envió un apóstol y a través de este apóstol a los gentiles, nos enseña la “multiforme sabiduría
de Dios.” ¿En qué consiste esta revelación oculta antes no conocida por los hijos de los hombres?

Efesios 3: 1. Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; 2. si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; 3. que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, 4. leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5. misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: 6. que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, 7. del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. 8. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9. y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.
Este misterio revelado al apóstol de lo gentiles consiste precisamente en: Gracia.

Es decir: “Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” versículo 6. Dentro de esta revelación o visión celestial, vemos verdades tan profundas, que juntas nos dan una identidad nueva en Cristo.

2 Corintios 5: 17. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

El creyente gentil, es hecho una “nueva criatura.” Su vida esta ahora “escondida en Cristo con Dios.” Colosenses 3: 1. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

La vida humana es un peregrinaje, porque la ciudadanía verdadera para el creyente está en la Nueva Jerusalén, la Jerusalén que es celestial. El creyente espera vivir en esta ciudad divina, teniendo un cuerpo espiritual semejante al del Señor Jesucristo.

Filipenses 3: 20. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21. el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

El creyente gentil ahora es acepto en el Amado. Dios le otorga toda bendición espiritual. Cristo se hizo pecado en su pobreza para que nosotros alcanzáramos las promesas y
bendiciones espirituales que encierran la multiforme sabiduría de Dios en su riqueza. Esta riqueza la dejó, al venir a este mundo y morir por todo aquel que llegaría a creer en
El.

Juan 3: 16. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17. Porque no
envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Cristo, nos habla de esta multiforme sabiduría de Dios con la finalidad de que su imagen sea formada en nuestro espíritu, que en la Palabra se refiere al nuevo hombre interior.

2 Corintios 3: 17. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Capítulo 4
Gracia, SUBLIME GRACIA

El creyente cristiano, inicia la vida cristiana con “el tanque lleno” por así decirlo. Al ser alcanzado por la gracia de Dios,
somos “sellados” en Cristo.

Efesios 1: 13. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo
de la promesa.

Su crucifixión viene a ser símbolo de la circuncisión del corazón.

En Cristo, el creyente, al momento de creer en la obra redentora en la cruz del calvario, es crucificado en su muerte.

Es sepultado con Cristo, para que juntamente en El, sea también resucitado a vida nueva o plenitud de vida y eventualmente llegue a ser glorificado.

Por ello, grande es el misterio que se nos revela en las trece epístolas escritas por inspiración del Espíritu Santo a través del apóstol Pablo. Filipenses 1: 21. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Al momento de creer en el Señor Jesucristo como su salvador total, pleno y suficiente, la sangre derramada de Cristo en la cruz es transferida a nuestro espíritu. Se hace la “transacción divina.” Nuestros pecados son “perdonados” en forma total, plena y suficiente. Tanto los pecados pasados, como los presentes y futuros también.

Colosenses 1: 14. en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

En este momento, al creer, somos bautizados por el Espíritu Santo en y dentro de la persona de Cristo para nunca más salir de El.

Romanos 6: 3. ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

El Espíritu Santo nos “reviste” de Cristo. De hecho, dicho de una manera concreta: Al creer en Cristo el creyente experimenta, en fe y por fe, el ser circuncidado en la crucifixión de Cristo. Es regenerado, al recibir la vida eterna y la nueva vida en la resurrección de Cristo. En ese momento tan divino, viene a morar el Espíritu Santo.

¿En dónde viene a morar el Espíritu Santo? Viene a morar en el hombre interior, en el espíritu del hombre, el cual es de Dios.

El creyente, además, es bautizado en y dentro de la persona de Cristo al ser puesto y colocado por el Espíritu Santo en el “cuerpo de creyentes”, que es la iglesia.

1 Corintios 12: 13. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo
Espíritu.

Finalmente, el Espíritu Santo, sella al creyente con toda bendición espiritual en los lugares celestiales con Cristo.

Todo esto tan increíble y maravilloso, inicia en la mente y corazón divinos de Dios el Padre y culmina al momento de creer en Cristo como tu Salvador y Señor. En ese instante, todo lo que es en Cristo viene a ser parte de nosotros y nosotros somos parte de Dios en Cristo.

Hechos 17: 28. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.

De esta forma, estamos dentro de y formamos parte de la voluntad eterna, del designio de Dios.

Efesios 1: 11. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, Efesios 3: 11. conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 1 Corintios 1: 21. Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

22. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; 23. pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles
locura; 24. mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 25. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de
Dios es más fuerte que los hombres.

Gálatas 3: 26. pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27. porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Capítulo 5
Con Toda BENDICION ESPIRITUAL

Al momento de creer en la obra redentora de Cristo en la cruz y al efectuarse esa transacción divina, somos además equipados con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Efesios 1: 3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

a) Bendito sea el Dios y Padre: La Palabra nos muestra que toda bendición y todo don proviene de Dios (Santiago 1:16-18). El es la fuente de todo lo bueno y todo lo que es bendito. De hecho, lo mejor que Dios poseía (Proverbios 8), se nos fue dado para que lo peor de nosotros, como descendientes de Adán, fuese tomado. Así se hizo el intercambio o la transacción divina: Mis pecados por su sangre preciosa e inmaculada.

Cristo se hizo pecado y así, en su pobreza nos enriqueció.

2 Corintios 8:9. Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

b) De nuestro Señor Jesucristo: Toda la plenitud de la Deidad se encierra en la persona de Cristo. Y, en El, todo tiene la preeminencia. Por El, para El y en El, todas las cosas fueron hechas y subsisten. El es por sobre todo lo creado visible e invisible, llámese Tronos, Principados, Potestades y Dominios. El es Todo en Todo.

Colosenses 1: 15. El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18. y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia.

c) Que nos bendijo con toda bendición espiritual:

Notemos la extensión de ello “toda bendición espiritual.”

“Espiritual,” porque es la región y el espacio en donde nuestras bendiciones radican: el ámbito o la esfera de lo espiritual.

Ahí, están nuestras bendiciones en Cristo.

Es en las “regiones celestiales” en donde reside nuestra identidad, futuro y propósito en Cristo. Ahí, estamos sentados con El. Ahí, se forma el nuevo hombre o la nueva criatura: Donde Cristo nos tiene escondidos en El.

Colosenses 3: 3. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

¿En dónde inicia la vida del creyente? Inicia al creer en la obra redentora de Cristo en la Cruz. Es en la Cruz, en lo que Cristo logró por nosotros, que nuestra vida espiritual comienza. Esta vida nueva, tiene que ir madurando y creciendo hasta que la nueva criatura sea hecha y moldeada a la imagen de Cristo.

Mencionamos que nuestra vida cristiana inicia con el “tanque lleno” de bendiciones espirituales y que es por fe y no por obras que esas bendiciones son tomadas y conocidas por el creyente en Cristo, porque andamos por fe. Vemos lo que no se ve. Creemos lo que no sentimos, porque vivimos por convicciones y no por emociones.

2 Corintios 5: 7. (porque por fe andamos, no por vista);

2 Corintios 9: 8. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9. como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. 10. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,11. para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

d) En los lugares celestiales en Cristo: Estos lugares celestiales en Cristo son descritos de la siguiente forma en la Palabra:

Efesios 1: 3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,; 1: 20. la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,; 2: 6. y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,; 3: 10. para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,; 6: 12. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Las regiones o lugares celestiales son donde radican las bendiciones espirituales en Cristo Jesús. Nuestro futuro en El es inmensamente increíble.

Romanos 2: 7. vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, La vida y ejemplo del apóstol Pablo es el modelo a seguir para todo creyente en el Señor Jesucristo. El apóstol a los gentiles, que Cristo nos da, es el “perito arquitecto.”

1 Corintios 3: 9. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. 10. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Su vida, transformada por el Espíritu Santo, y los escritos que nos da Dios a través de él, son base y doctrina para el creyente que vive en la presente dispensación de la Gracia.
A través de sus trece epístolas, el creyente comprende, en el libro de Romanos, la base y estructura fundamento de la vida del creyente. Por ello, la epístola a los Romanos debería ser el primer libro que la persona alcanzada por la gracia llegase a leer y profundizar en su entendimiento y comprensión.

Romanos es para los que son Bebés espirituales en Cristo.

Romanos 5: 1. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2. por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4. y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5. y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. 6. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

1 y 2 de Corintios, muestran instrucciones y doctrina para el creyente que se encuentra en la etapa de Niño en Cristo. Ya dejo de ser bebé, ahora es Niño espiritual.

Al estudiar 1 y 2 de Corintios, recibimos doctrina para fortalecer la nueva criatura en el hombre interior.

Gálatas, enseña al creyente que es adolescente Joven espiritual en el Señor.

Le capacita a depender más y más en el Señor y no volver a sus propias fuerzas, obras, ritos, tradiciones.

Como lo hicieron los gálatas. Por ello, el apóstol a los gentiles les llamo: Insensatos.

Gálatas 3: 1. ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?

Efesios, es la epístola central de todas la trece escritas por el apóstol Pablo.

En ella se concentra la esencia de la gracia del Señor. Capacita al creyente para ser un santo Fiel en la etapa de Adulto espiritual en Cristo. Filipenses, es la epístola de la obediencia. Muestra al creyente doctrinas en nuestra obediencia a la fe. No por obligación, sino en gratitud y contentamiento. Se fortalece la confianza total en el Señor Jesucristo.
En la epístola a los Filipenses, vemos al nuevo hombre, la nueva criatura obediente al Señor en correspondencia a la gracia recibida.

Filipenses 2: 5. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7. sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8. y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10. para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;11. y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Colosenses, es la epístola que adoctrina al creyente en el amor a los hermanos y en el entendimiento de quién es él Señor Jesucristo glorificado. Nuestra vida en El y el futuro glorioso que tenemos, son mostrados ampliamente.

Por ello, los colosenses son conocidos como los hermanos amorosos. Colosenses enseña al creyente cómo debe ser el amor hacia los hermanos en Cristo.

1 y 2 Tesalonicenses, capacita doctrinalmente al creyente a ser y vivir esperanzado en la tan cercana reunión profetizada con el Señor Jesucristo. Por ello, los tesalonicenses son conocidos como los hermanos esperanzados.

2 Tesalonicenses 2: 1. Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos.

Las epístolas restantes: 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón, capacitan al creyente en su relación con la comunidad de creyentes: La Iglesia.

Dios nos ha dado cinco ministerios: Apóstol, Maestro, Evangelista, Profeta, Pastor y los creyentes portan uno de esos ministerios. A través de los Dones, ejercen las Operaciones de estos Ministerios.

Dios Padre, otorga los Dones. El Espíritu Santo, realiza las Operaciones y Cristo, extiende los llamados Ministerios.

Efesios 4: 10. El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; tambien otros, pastores y maestros.

¿Cuál es la finalidad y propósito de estos Dones, Operaciones y Ministerios?

Efesios 4: 12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15. sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.

Ésta es la única y verdadera comisión dada al cuerpo de creyentes, la iglesia, por el apóstol a los gentiles.

Cristo glorificado nos enseña que en toda prueba, tribulación, persecución, obstáculo y adversidad, su gracia es suficiente.

2 Corintios 12: 9. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Es en la gracia del Señor Jesucristo, que el creyente, llega a vivir y a comprender en fe, que a pesar de estar atribulado en todo, Su gracia nos da consuelo y nos
ayuda a no estar angustiados.

Podremos estar en apuros y en problemas, pero Su gracia nos acompaña, nos da seguridad para no sentirnos desesperados.

Así estaremos en ocasiones perseguidos, pero Su gracia nos acompañará y no estaremos desamparados.
Su gracia será nuestra provisión. Tendremos situaciones en las que nos sentiremos derribados, pero Su gracia impedirá que seamos destruidos.
Romanos 8: 18. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Capítulo 6
La Gracia: TODO LO QUE DIOS NOS DA EN CRISTO

¿Qué es gracia? Gracia no sólo es el “perdón inmerecido.” Gracia es todo aquello que recibimos de Dios Padre a través de la obra redentora de Cristo en la Cruz del Calvario.
La Palabra de Dios, nos dice que el Señor Jesucristo es la plenitud de Dios y es cabeza de todo principado y potestad.

Todo lo que existe es creado por El, para El y sólo El le da su existencia.
Colosenses 1: 15. El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17.

Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18. y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19. por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20. y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

El que tiene al Hijo, o mejor dicho, aquél que es tenido por el Hijo, lo tiene todo.

En Cristo estamos completos. No necesitamos nada más. La gracia es precisamente todo lo que recibimos del Padre Amoroso en la persona de Cristo.
Solamente en el Señor Jesucristo podemos recibir y aprender la gracia de Dios. No hay otro medio y no existe otra forma: Sólo en El.

Colosenses 2: 9. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10. y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Efesios 2: 8. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9. no por obras, para que nadie se gloríe. 10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Gracias a Dios por su gracia, que nos ayuda a comprender Su amor. El gran amor que tuvo en Cristo para con nosotros.

Somos salvos por gracia, por medio de la fe para buenas obras. No por buenas obras que hagamos obtenemos la salvación. Pero, una vez salvos, nuestra vida estará dedicada para la Gloria y Exaltación del que se dio a sí mismo por nosotros.

Su Gracia es todo aquello que Dios el Padre nos da en Cristo a través de esa obra única, total, plena, suficiente, sin precedente y redentora en la Cruz del Calvario ahora y por
la eternidad.

Su gracia es eterna en Cristo, por que nuestra vida, escondida está con Cristo en los lugares celestiales en DIOS.

¡MARANATHA¡, El Señor Viene Ya.

SOLI DEO GLORIA

Sobre nosotros enabundancia

Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*