La Gracia vs la Ley II

La Gracia vs la Ley 2
(7) La Gracia vs la Ley

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Dios tomará en cuenta nuestra fe como justicia, pues creemos en Aquel que levantó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor. Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. (Romanos 4:24-25 NVI)

Meditación
La plenitud de la gracia comenzó con el ministerio de Jesús y se manifestó grandemente en su pasión, muerte, y resurrección, ya que su propósito principal fue morir por los pecadores (Romanos 3:24-26). Esta gracia, aunque manifestada en su ministerio, se oficializó en su muerte, y tomó fuerza total con la resurrección. La muerte (sangre derramada) fue por los pecados del mundo, la resurrección fue para nuestra justificación. Bajo la dispensación anterior, se demostró que a la ley no le era posible asegurar justicia y vida para una raza pecadora (Gálatas 3:21-24).

(8) La Gracia vs la Ley

Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre. De igual manera que el Padre me conoce y Yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Po eso el Padre me ama, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que Yo la doy de mi propia voluntad. (Juan 1:12; 10:15, 17-18 LBLA)

Meditación
Antes de la cruz (la gracia oficializada que salva y justifica), la salvación del hombre era por la fe (Génesis 15:6; Romanos 4:3), y el fundamento era el sacrificio expiatorio de Cristo (hecho en forma literal mediante un cordero animal), que Dios había contemplado anticipadamente (Romanos 3.5; Génesis 1:28). Ahora (con la muerte y resurrección) se revela con claridad que la salvación (por gracia) y la justicia se reciben por fe en el Salvador crucificado y resucitado (Juan 1:12-13), quien concede el derecho de ser hijos de Dios, a todos aquellos que creen (en Él).

(9) La Gracia vs la Ley

El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). (Juan 1:35-36; Efesios 2:4-5 RVR)

Meditación
Había gracia antes que viniera Cristo; y esto está demostrado por la provisión de sacrificios para los pecadores, establecido en la ley (Éxodo 20:24-26; Levítico 5:17-18; 17:11). Esta práctica, que Dios comenzó para con Adán, continuó con Abel hasta Abraham, Isaac y Jacob; fue instituida y oficializada por la ley como el medio de perdón (cubrir) de pecados, hasta la muerte de Cristo en la cruz, como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; con ese sacrificio se inició oficialmente la dispensación o era de la gracia; entiéndase, salvación por gracia mediante la fe.

(10) La Gracia vs la Ley

En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor. (Romanos 5: 20-21 NVI)

Meditación
La diferencia entre la era de ley (dispensación anterior) y la presente (gracia, desde Pentecostés) no es asunto de nada de gracia o algo de gracia; sino que, fundamentado en la verdad bíblica, la gracia reina hoy (era de la iglesia); en el sentido de que el único Ser o Persona que tiene potestad, autoridad y derecho a juzgar a los pecadores (Juan 5:22) ahora está sentado en un trono de gracia (Hebreos 4:14-16), no imputándole al mundo las transgresiones que cometen (2 Corintios 5:19). Más bien está, con los brazos abiertos esperando que los pecadores reciban su oferta de gracia.

(11) La Gracia vs la Ley

Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado. (Gálatas 2:16 LBLA)

Meditación
Hasta el momento se ha visto la diferencia y el alcance entre la ley y la gracia. La ley se hizo para que el pueblo de Dios tuviese un parámetro del pecado. Fue añadida a causa de las transgresiones y establecida como una brújula espiritual y guía moral, mientras se cumpliese la promesa hecha a Abraham. Encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes, por medio de la gracia. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos salvados por gracia y justificados por medio de la fe.

(12) La Gracia vs la Ley

La Ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por eso es por fe, para qué esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no sólo a los que son de la Ley, sino también a los que son de la fe de Abraham. (Romanos 4:15-16 NBLH)

Meditación
Con respecto a la ley y la gracia, Pablo expuso este escenario a los corintios: “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras (la Ley) fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con (mayor) gloria el ministerio del Espíritu (la gracia)? Porque si el ministerio de condenación (la ley) fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación” (la gracia, el pacto eterno; 2 Corintios 3:7-9).

(13) La Gracia vs la Ley

Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la Ley viene el conocimiento del pecado. Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús. (Romanos 3:20,24 NBLH)

Meditación
Continúa la exposición de Pablo a los corintios, sobre la ley y la gracia: “Si el antiguo camino (la ley) que trae condenación, era glorioso, ¡cuánto más gloriosos es el nuevo camino (La gracia), que nos hace justos antes Dios! De hecho, aquella primera gloria (la ley) no era para nada gloriosa comparada con la gloria sobreabundante del nuevo camino (la gracia). Así que, si el antiguo camino (la ley), que ha sido reemplazado, era glorioso, ¡cuánto más gloriosos es el nuevo (la gracia o el pacto eterno), que permanece para siempre!” (2 Corintios 3:9-11).

¡Jesús Resucitó y está Vivo; ¡Hay Vida y Victoria Él!

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