La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma VII

cosecha

La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma

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(85) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (pp) (‘Uno siembra y otro cosecha’)

Ya saben el dicho: ‘Uno siembra y otro cosecha’, y es cierto. Yo los envié a ustedes a cosechar donde no sembraron; otros ya habían hecho el trabajo, y ahora a ustedes les toca levantar la cosecha. (Juan 4:37-38 NTV)

Meditación
En la era de la Iglesia, todo está ligada a la gracia y en tal virtud, como somos un cuerpo (de Cristo; Él la cabeza) entonces parte de los miembros pueden ser sembradores y otra parte puede ser los segadores (quienes cosechan). Esto hace que tanto los sembradores como los segadores se pueden regocijar en la cosecha (de almas) para el Reino. Esto se ilustra en este pasaje: “A los segadores se les paga un buen salario, y los frutos que cosechan son personas que pasan a tener la vida eterna. ¡Qué alegría le espera tanto al que siembre como al que cosecha! (Juan 4:36)

(86) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (qq)

Ya el segador recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra se regocije juntamente con el que siega. (Juan 4:36 LBLA)

Meditación
En esto del trabajar para el Reino; para Cristo, debe haber unidad; y esta unidad obliga a despojarse de todo egoísmo como servidor(es); en tal virtud, todos los miembros del cuerpo tienen un llamado para servir y la unidad debe manifestarse para que haya prosperidad tanto en el reino como en el alma del servidor. En parte, esta reflexión se trata del sembrar y cosechar; es decir, el esfuerzo de otros ministerios (siembra) y el beneficio de otros (cosecha); sin olvidar, que todos trabajamos para el mismo Patrón; quién realiza estas obras, mediante el cuerpo de Cristo.

(87) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (rr)

Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos. Cristo también es la cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo. (Romanos 8:29; Colosenses 1:18 NTV)

Meditación
Continuando con la reflexión de siembras de unos y cosechas de otros (ministerios o personas), se puede comparar en lo natural, con la familia. El padre prepara al hijo, con el objetivo de que el hijo lo supere y le gratifique con satisfacción; y luego, da continuación a su apellido (descendencia, cosecha). En el desarrollo pleno del reino como tal, los creyentes forman una familia; donde Dios es el Padre, Cristo, el hermano mayor y Esposo y Cabeza de la novia que es la Iglesia o su cuerpo; es así, donde lo que siembra unos y cosechan otros, son para el beneficio de la familia.

(88) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma(rr)

Ahora bien, el que planta (siembra) y el que riega sonuna misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa conforme a supropia labor. (1 Corintios 3:8 LBLA)

Meditación
Hay tres tipos de siembras y cosechas: (1) La natural,que tiene convergencia en lo personal y familiar. (2) En lo espiritual, comomiembro del cuerpo de Cristo (creyente individual); (3) En lo corporativo; esdecir, como cuerpo de Cristo. Sobre lo último, Pablo enseñó y lo ejemplifica,así: “Cada uno de nosotros hizo el trabajo que el Señor nos encargó. Yo plantéla semilla en sus corazones, y Apolo la regó (cuidó y cosechó), pero fue Diosquien la hizo crecer. No importa quien planta o quien riega, lo importante esque Dios hace crecer la semilla” (1 Corintios 3:5-6).

(89) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (ss)

No niegues a hacer el bien a quien se le debe, cuando esté en tu mano el hacerlo. No digas a tu prójimo: Ve y vuelve, mañana te lo daré, cuando tienes contigo qué darle. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (el amor). (Proverbios 3:27-28; Gálatas 3:2 LBLA)

Meditación
En este día que llaman “del amor y la amistad”, deseo concluir el tema de la siembra y cosecha en la vida del creyente, animándoles a recordar y practicar las palabras del apóstol Pablo, quien dijo: “No nos cansemos, pues, de hacer bien (sembrar); porque a su tiempo segaremos (cosecharemos), si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:9-10). Hacer bien, es ser: benigno, bondadoso, generoso, amable, amoroso, afectuoso, etc. Es un fruto del Espíritu que el creyente debe desarrollar, partiendo del amor.

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Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

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