La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma IV

La Gracia de Dios

La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma

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(65) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (v)

Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!). (Efesios 2:4-5 NTV)

Meditación
Dios nos salvó por su gracia (Tito 3:4-5), ¡gratuitamente! Su Palabra declara que Él nos amaría por pura gracia (Oseas 14:4); es decir, no por acciones buenas que hayamos hecho o podamos hacer. En esta gracia de dar o compartir, debemos entender un principio: Él nos amó primero y luego dio. Dice la Escritura: “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a Su único Hijo, para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16); es decir, Dios nos amó y de tal tanto o de tal manera; ¿Cuánto? no sabemos, no podemos cuantificarla ni se puede dimensionar.

(66) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (w)

Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. (Romanos 5:8 NTV)

Meditación
Continua el principio de dar, en donde “Dios amó primero y luego dio”: Dios no dio cualquier cosa (además de darnos la creación, la vida, la familia, el empleo, la empresa, la casa, etc.), no tocó o habló de todas las otras cosas que nos ha dado; sino, del amarnos; y excedió toda expectativa, al darnos lo más preciado: su Hijo; para morir en nuestro lugar y cargar con nuestros delitos y pecados, y con ello, darnos otro regalo (gracia) precioso: la salvación; entiéndase, vida eterna, participación en su reino, herederos de todo, juntamente con Cristo, etc.

(67) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (x)

Cada uno debe decidir en su corazón cuánto dar; y no den de mala gana ni bajo presión, porque Dios ama a la persona que da con alegría. Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. (2 Corintios 9:7-8 NTV)

Meditación
El dar o compartir con gozo (no con angustia o tristeza), es una muestra que Cristo vive en tu corazón. No podemos dar lo que no tenemos. Tu capacidad de dar, está proporcionalmente relacionada a tu capacidad de amar. Entonces para dar, primero hay que amar; eso nos lo dejó como mandamiento nuevo, el Señor: “amen los unos a los otros, como Yo les he amado” (Juan 13:34). El dar o compartir trae múltiples beneficios entre otros: Salud, gozo, paz, prosperidad del alma o espiritual; y es testimonio del amor de Dios en ti. Al dar, recibiremos más (pasaje).

(68) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (y)

¿Qué tienen que Dios no les haya dado? Y si todo lo que tienen proviene de Dios, ¿por qué se jactan como si no fuera un regalo? Esta es la clase de ayuno que quiero: Compartan su comida con los hambrientos y den refugio a los que no tienen hogar; denles ropa a quienes la necesiten y no se esconda de parientes que precisen su ayuda. (1 Corintios 4:7; Isaías 58:6-7 NTV)

Meditación
Se ha expuesto el dar o compartir; no obstante, se debe entender que esto no se refiere solamente a dinero; pero, ¡No! se trata de todo lo que está a tu disposición; es decir, todo lo que has recibido de Dios; porque todo lo que tienes, te lo dio el Señor (pasaje). Puede ser tu tiempo, capacidad, habilidad, talento, dinero, tu hogar (techo), posesiones (vestido, comida); en fin, todo lo que tenemos. Por cierto, Su Palabra dice, que el ayuno que Él desea es: “que compartamos el pan, techo y comida”; no que dejes de comer, aunque tal práctica hace bien al cuerpo.

(69) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (z)

En el amor no hay temor, sino el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. (1 Juan 4:18 NBLH)

Meditación
El dar o compartir es un paso duro para el cristiano debido a una razón: ¡Temor! El temor produce duda; y la duda lleva al egoísmo y el egoísmo a pensamientos negativos, y ellos te dirán: no dispones de lo suficiente, y si das, tu familia quedará desprovisto y no podrás cumplir tus obligaciones. Ese temor es provocado por el enemigo de Dios; mientras él puede manipular tus pensamientos, producirá duda en tu corazón; la duda, te hará perder tu confianza en Dios y su Palabra; y al atender la duda o temor, tu alma no prosperarás, pues evidencia falta de amor.

(70) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (aa)

La serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios les ha dicho: ‘No comerán de ningún árbol del huerto’? Y la serpiente dijo a la mujer: ‘Ciertamente no morirán’. (Génesis 3:1,3 NBLH)

Meditación
El arma principal del enemigo es la duda. Una vez que siembra la duda, entra con el engaño. Eso pasó con Eva, la llevó primero a dudar de la Palabra de Dios (Génesis 3:1-7), luego vino el engaño, la codicia y el pecado; y el hombre cayó y le sobrevino el temor. Sin embargo, eso no impidió que se cumpliera la Palabra de Dios. Satanás aplicó la misma técnica con Jesús; trató de sembrar la duda en Él; vea el pasaje: “Si eres el Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en pan”; y la tentación sucesiva, tuvo el mismo curso (Mateo 4:3-5). Jesús sabía quién era y no cayó.

(71) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (bb)

Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:8 LBLA)

Meditación
Recuerde, no hay obligación de dar en la era de la gracia; también; compartir es evidencia de que el amor de Dios ha sido derramado en tu corazón, como parte de la gracia. Si el dar no es una obligación, ¿por qué Dios lo puso en su Palabra, o la recomienda como práctica beneficiosa para el creyente? (1) Porque desea que confías en Él y no en los bienes o las circunstancias favorables. (2) El dar, es evidencia de que tu corazón no alberga temor ni egoísmo. (3) Es una oportunidad para recibir más del Señor. (4) El principio bíblico es: “Dad de gracia lo que recibiste de gracia” (pasaje).

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