La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma III

No amen al dinero

La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma

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(58) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (o)

No amen al dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: Nunca te faltaré. Jamás te abandonaré. Lo hizo para presentársela a Sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni ningún otro defecto. Será, en cambio, santa e intachable. (Hebreos 13:5; Efesios 5:27 NTV)

Meditación
Dios desea una vida sana, sin corrupción para sus hijos; así mismo, como nuestro Padre, quiere desempeñar Su papel en darnos lo necesario mediante su gracia, para que crezcamos en gracia. Él está levantando una Iglesia santa, pura, sin mancha y arrugas, para desposarla con su Hijo y que sea su esposa. La novia no debe ser una interesada, y luego una esposa por interés; debe amar al novio. Sí en lo natural, el dinero desvía a muchas personas; de la misma manera, ocurre en lo espiritual. Dios desea que amemos a su Hijo; no ser o estar interesado, en lo que podemos recibir.

(59) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (p)

Donde esté tu tesoro, allí estarán los deseos de tu corazón. Pues conocemos al que dijo: Yo tomaré venganza. Yo les pagaré lo que se merecen. ¡Es algo aterrador caer en manos del Dios vivo! (Mateo 6:21; Hebreos 10:30-31 NTV)

Meditación

Si tu tesoro es Cristo, tu corazón estará con Él. Pero si tu tesoro es aprovecharse o lucrarse de Cristo, como la mujer (novia) interesada, anunciando/predicando Su nombre, torciendo Su Evangelio para sacar provecho personal; entonces el calificativo para tal acto es prostitución espiritual. Hoy pululan muchos por allí enseñando falsa doctrina, utilizando y torciendo la Escritura para su macabro fin. Ellos creen, que pueden jugar con Dios; ¡su fin será trágico! No se debe abusar de la gracia de Dios. Terrible cosa es caer en manos del Señor; de Él, nadie escapa.

(60) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (q)

Sé que después de mi salida, vendrán en medio de ustedes falsos maestros como lobos rapaces y no perdonarán al rebaño. Individuos como estos siempre causan problemas. Tienen la mente corrompida y le han dado la espalda a la verdad. Para ellos, mostrar sumisión a Dios es sólo un medio para enriquecerse. (Hechos 20:29; 1 Timoteo 6:5 NTV)

Meditación
Estas reflexiones tienen la intención sana de guardar al creyente de aquellos lobos vestidos de oveja; quien, dicho sea de paso, por su dios harían cualquier cosa; incluyendo, negar al Señor que derramó su sangre para rescatarlos (2 Pedro 2:1,3). El apóstol Juan los llama anticristos; en este tiempo se pueden identificar como apóstatas (1 Juan 2:18-19). Con lo que se ha expuesto, se preguntará: ¿es malo el dinero o tener dinero? ¡Desde luego que no! Lo que es malo y pecado, es amar al dinero (1 Timoteo 6:10) y convertirlo en su dios; negando de esa manera, la gracia de Dios.

(61) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (r)

Enséñales a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni que confíen en su dinero, el cual es inestable. Deberían depositar su confianza en Dios, quien nos da en abundancia todo lo que necesitamos para que lo disfrutemos. Diles que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros. (1 Timoteo 6:17-18 NV)

Meditación
En su gracia hacia nosotros y con el fin de que crezcamos en ella, para con Él, Dios promete cubrir nuestra necesidad, incluyendo dinero; eso sí, no prometió riquezas a nadie en la era de la Iglesia. ¿Quiere decir que no habrá creyentes empresarios o con abundancia de dinero o posesiones? ¡Claro que no! Dios levanta a hombres y deposita recursos abundantes en sus manos con el firme propósito, de contribuir mediante en la extensión Su Reino, en la tierra. Su Palabra (el pasaje) instruye a tales personas y a otros, que hacer con sus recursos, y donde poner su confianza.

(62) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (s)

Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra que compartir con otros. (2 Corintios 8:9 NTV)

Meditación
En Su gracia, Dios provee para sus hijos (los creyentes), todo lo que necesitamos y aún más; pero, para lograrlo, no debemos de confiar en el ahorro, el empleo, la empresa o el negocio que tenemos; sino, en Él, mediante una vida consagrada y la búsqueda diaria de su reino y su justicia (Mateo 6:33); es decir, Su presencia. Él da o provee con tres propósitos: (1) Vivir dignamente, disfrutando lo que tenemos. (2) Extender su Reino en la tierra; es decir, ofrendando. (3) Ayudar a los que están en necesidad; sea familiares o el prójimo en general (el que necesita).

(63) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (t)

Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio. (Lucas 6:38 NTV)

Meditación
He aquí, pasajes bíblicos que confirman que es necesario ayudar o compartir, con el prójimo: “No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos. Si puedes ayudar a tu prójimo hoy, no le digas: Vuelve mañana y entonces te ayudaré (Proverbios 3:27-28). Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida; es decir, disfrutar de la vida verdadera” (2 Timoteo 6:18-19).

(64) La Gracia de Dios: Prosperidad del Alma (u)

Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día del mal el Señor lo librará. El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida, y será bienaventurado sobre la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. (Salmos 41:1-2)

Meditación
Vimos que parte de la multiforme gracia de Dios es que el creyente tenga prosperidad del alma o espiritual; y también, parte de ese crecimiento o prosperidad conlleva implícito el dar o compartir; a tal efecto, se debe esta reflexión sobre el ayudar o compartir con el prójimo. Una de las ventajas que trae el compartir o ayudar al necesitado es la sanidad física como lo declara este pasaje: “El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo; en su enfermedad, restaurarás su salud” (Salmos 41:1-3). Este texto debe leerse, en sintonía con el pasaje que encabeza la meditación.

Sobre nosotros enabundancia

Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

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