LA FAMILIA CRISTIANA, TESTIGO DE LA ALIANZA PASCUAL

FAMILIA CRISTIANALA FAMILIA CRISTIANA, TESTIGO DE LA ALIANZA PASCUAL

“Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia. En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido” (Efe. 5, 25-33).

Reflexión

La familia cristiana, hoy sobre todo, tiene una especial vocación a ser testigo de la alianza pascual de Cristo, mediante la constante irradiación de la alegría del amor y de la certeza de la esperanza, de la que debe dar razón: la familia cristiana proclama en voz alta tanto las presentes virtudes del reino de Dios.

Signo de la Alianza Pascual

La Iglesia profesa que el matrimonio, es la alianza de los esposos, es un “gran misterio”, ya que en él se manifiesta el amor esponsal de Cristo por su Iglesia. Dice san Pablo: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra” (Efe. 5, 25-26). El Apóstol se refiere aquí al bautismo, del cual trata ampliamente en la carta a los Romanos, presentándolo como participación en la muerte de Cristo para compartir su vida (Rom. 6, 3-4). El creyente nace como hombre nuevo, pues el bautismo tiene el poder de transmitir una vida nueva, la vida misma de Dios. El misterio de Dios-hombre en el acontecimiento bautismal: “Jesucristo nuestro Señor, Hijo de Dios.

Cristo Esposo de la Iglesia

Hay ciertamente un nuevo modo de presentar la verdad eterna sobre el matrimonio y la familia a la luz de la nueva alianza. Cristo la reveló en el evangelio, con su presencia en Caná de Galilea, con el sacrificio de la cruz. Así, los esposos tienen en Cristo un punto de referencia para su amor esponsal. Al hablar de Cristo esposo de la Iglesia, san Pablo se refiere de modo análogo al amor esponsal y alude al libro del Génesis: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne” (Gen. 2, 24). Éste es el “gran misterio” del amor eterno ya presente antes en la creación, revelado en Cristo y confiado a la Iglesia. “Gran misterio es éste -repite el Apóstol-, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia” (Efe.5, 32). No se puede, pues, comprender a la Iglesia como cuerpo místico de Cristo, como signo de la alianza del hombre con Dios en Cristo, como sacramento universal de salvación, sin hacer referencia al “gran misterio”, unido a la creación del hombre varón y mujer, y a su vocación para el amor conyugal, a la paternidad y a la maternidad. No existe el “gran misterio”, que es la Iglesia y la humanidad en Cristo, sin el “gran misterio” expresado en el ser “una sola carne” (Gen. 2, 24; Efe. 5, 31-32), es decir, en la realidad del matrimonio y de la familia.

Familia, gran misterio

La familia misma es el gran misterio de Dios. Como “iglesia doméstica”, es la esposa de Cristo. La Iglesia universal, y dentro de ella cada Iglesia particular, se manifiesta más inmediatamente como esposa de Cristo en la “iglesia doméstica” y en el amor que se vive en ella: amor conyugal, amor paterno y materno, amor fraterno, amor de una comunidad de personas y de generaciones. ¿Acaso se puede imaginar el amor humano sin el esposo y sin el amor con que él amó primero hasta el extremo? Sólo si participan en este amor y en este “gran misterio” los esposos pueden amar “hasta el extremo”: o se hacen partícipes del mismo, o bien no conocen verdaderamente lo que es el amor y la radicalidad de sus exigencias.

LA FAMILIA CRISTIANA, TESTIGO DE LA ALIANZA PASCUAL Por Alberto Arana

Sobre nosotros enabundancia

Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*