LA EVANGELIZACIÓN: 2. ¿CUÁLES SON LOS RIESGOS DE COMPROMETERME CON INCONVER SOS Y CÓMO PUEDO TRATAR CON ELLOS?

El rechazo. Recuerda que solo estás tratando de establecer amistad con alguien. No siempre tendrás éxito, pero si tu autoestima está basada en Dios y no en la aprobación de los demás, podrás arriesgar ese primer “hola”. La gente tiene sed de amor y si te centras en amar a la otra persona y no en ser aceptado, entonces probablemente no serás rechazado.

La contaminación. Los no cristianos poseen hábitos que los cristianos consideran desagradables y hasta francamente inmorales. Si vas a casa de tu amigo puedes contaminarte con el humo de su cigarrillo, ofenderte por el lenguaje que utiliza o recibir su invitación para mirar algún vídeo pornográfico. En tales situaciones recuerda que tu amigo está sumido en las tinieblas y que Dios está ahora más interesado en rescatarlo que en corregir su conducta. No lo juzgues; ora para que Jesús tenga compasión de él.

Si te hacen una invitación inmoral, los pasos siguien­tes te ayudarán a evitar la situación sin romper la relación:

  1. Conoce tus límites (lo que piensas que está mal, lo que no puedes controlar).
  2. Reconoce que tu interpretación sobre un sistema de valores cristianos no es universal (eso te ayudará a no juzgar a tu amigo).
  3. Acepta la responsabilidad de que el asunto es un problema para ti (en vez de decir: La biblia dice que está mal”)
  4. Desarrolla la conversación cambiando el asunto o sugiriendo uno diferente.
  5. Evita la tentación de usar la ocasión para identifi­carte como cristiano (querrás asociar el cristianismo con el amor, la gracia y la esperanza, no con la abstención de lo que tu amigo piensa que es agradable).

Estos pasos asumen que ya has hecho algún estudio bíblico y búsqueda espiritual personal para determinar:

  • lo que la Biblia dice acerca de las normas morales;
  • lo que puedes o no puedes manejar personalmente;
  • basado en lo anterior, cuáles son tus normas personales.

La falta de comunicación. En la mayoría de los casos, los cristianos y los no cristianos difieren totalmente en la visión del mundo y hablan lenguajes muy distintos. Fíjate en las preguntas sobre la visión del mundo en las páginas 87-91.

¿Quién soy? El no cristiano dice: “Soy un individuo aislado, un animal con un cerebro altamente desarrollado, surgido por azar”; o “soy Dios o parte de Dios”.

¿Por qué estoy aquí? El no cristiano dice: “No sé” o ?No tengo más objetivo que el que me propongo, como conseguir poder o placer o la aprobación de la gente”; o “hacerme como Dios por medio del conocimiento”.

¿De dónde surgió el mundo? El no cristiano dice: “Surgió por azar”.

¿Qué hay más allá del mundo? El no cristiano dice: “Nada”; o “no estoy seguro”; o “seres espirituales, pero ningún Dios al que deba rendir cuentas”.

La manera en que una persona responde a estas pre­guntas determina sus valores y finalmente su conducta. Para comunicar el amor y la verdad de Dios a un no cris­tiano, necesitamos utilizar términos que pueda comprender y comenzar desde un punto que considere de importancia. Así que, necesitamos escuchar su lenguaje y saber como inconscientemente responde a esas cuatro preguntas. Debemos evitar el uso de términos cristianos (salvación, expiación, nuevo nacimiento, justicia, etc.), que no tienen sent¡do alguno para los no cristianos. Ellos están en tinieblas, así que tenemos que utilizar un lenguaje claro y encontrarlo en el sitio donde está. También nos corresponde asegurar nuestra visión del mundo y valores para que no seamos amenazados o confundidos por los de la otra persona.

La pérdida de tiempo. Cualquier relación toma su tiem­po y la mayoría de los cristianos tienen demasiados com­promisos. Observa tu agenda para ver cómo puedes es­tablecer relaciones con no cristianos en tus actividades ha­bituales: trabajo, descanso, actividades sociales con otros cristianos. Pregúntale a Dios qué actividades debes supri­mir para hacer tiempo para los incrédulos.

El fracaso. Recuerda que Dios es el responsable del rena­cimiento espiritual sano y que solo eres su colaborador.

Si sientes que careces de los dones necesarios: hospi­talidad, organización, habla fluida, capacidad para dirigir un estudio bíblico, lo más probable es que tengas razón. Dios dotó a los cristianos con diferentes dones para que pudieran trabajar juntos como un Cuerpo. Busca a otros cristianos para orar y trabajar juntos en equipo.

LIBROS SOBRE LA EVANGELIZACIÓN

Hanks, Billie. Un llamado al gozo. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano, 1999.

Hanks, Billie. Un llamado al crecimiento. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano, 1999.

Fanini, Nelson. Hoy es día de buenas nuevas. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones, 1998. Lewis, Larry L.. Manual para plantar iglesias. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones, 1998.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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