LA DIFERENCIA

Me levanté temprano una mañana
y me apresuré a comenzar el día.
Tenía tanto que realizar que no
tuve tiempo para orar.

Los problemas me cayeron encima
y la carga se hizo pesada.
¿Por qué no me ayudas Dios? pensé,
y El me dijo, “Pero tú no me lo pedistes”.


Deseaba ver belleza y alegría
mas el día se tornó oscuro y frío;
Pensé, por qué Dios no me mostró lo que yo esperaba.
El me contestó; “Porque tú no buscastes”.

Traté de llegar ante la presencia de Dios
y probé todas mis llaves en la cerradura.
Dios, gentil y suavemente exclamó;
“¿Por qué no tocastes a la puerta?”

Me desperté temprano esta mañana
y me detuve antes de comenzar el día.
Tenía tanto que realizar,
que tuve que sacar tiempo para orar.

Grace L. Naessens

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