LA COMUNIDAD CRISTIANA: 5. ¿POR QUÉ DEBO ESCOGER UNA IGLESIA ESPIRITUALMENTE FUERTE?

Necesitas una comunidad que adore, donde haya cristianos maduros de los que puedas conseguir consejo y corrección, y que te ofrezca oportunidades para aprender lo que enseña la Biblia. También necesitas un pequeño grupo de creyentes que te conozcan bien y con quienes te hayas comprometido.

Busca la fe cristiana bíblica. Las iglesias pueden variar en algunas creencias concretas, pero hay algunas que son fundamentales y son compartidas por todas las iglesias verdaderamente cristianas.

?Dios es una trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, los tres el mismo Dios y, sin embargo, distintos.

? Cristo es totalmente Dios y totalmente hombre.
? Cristo murió por nuestros pecados, fue muerto y sepultado y al tercer día se levantó de entre los muert­os y ascendió al Padre.
? La única manera de reconciliarse con Dios es por medio de la fe en Jesucristo y su obra en la cruz.
? La Biblia es la fuente suficiente, confiable y autorizada de la verdad acerca de la fe.
? La iglesia es la comunidad de los que afirman estas verdades.

Cuando te interese una iglesia, pregunta estas cuestiones vitales. Escucha si la predicación las promueve o las socava.

Observa si la Iglesia vive su fe. ¿Está la sana doctrina es­timulando al amor, la compasión, la obediencia y la adoración?

Asegúrate de que podrás funcionar en su estructura. Las iglesias emplean diferentes formas de gobierno (obispos, grupos de ancianos, congregaciones independientes, etc.). Existen variantes en la comprensión del simbolismo de las ceremonias (especialmente el bautismo y la Cena del Señor). Los estilos de adoración van desde los antiguos cantos a him­nos y órganos, y hasta guitarras y tambores; desde la pro­funda reverencia hasta la libertad relajada. Opiniones acerca del ministerio de los laicos, en especial de mujeres, también haría mucho. Finalmente, algunas iglesias ponen énfasis en las necesidades de los niños mientras otras lo hacen con los adolescentes, los solteros, las parejas o los ancianos. No te unas a una iglesia si no puedes aceptar su estilo o si no atiende alguna necesidad que consideras de importancia.

Debes recibir alimento espiritual. Busca enseñanza prác­tica, adoración que te acerque a la presencia del Padre y gru­pos pequeños que te permitan involucrarte.

Busca el lugar donde puedas servir mejor y no donde encuentres mayor satisfacción a tus necesidades. Tus necesidades y preferencias son importantes, pero no son las únicas importantes. Dios puede llamarte a una iglesia que no tenga tu “sabor favorito”, probablemente tengas algo que dar allí. Usa todos los recursos de tu dis­cernimiento para decidir dónde servir.

Reúnete con los líderes. Pregúntales acerca de sus creencias y de su visión sobre el compañerismo entre los creyentes. ¿Es una visión que puedes adoptar?

Asegúrate de que el sistema de autoridad es bíblico. Es posible encontrar apoyo bíblico para los obispos, los ancianos o la votación congregacional. Sin embargo, Jesús nos previene fuertemente contra exaltar a alguna persona al nivel de autoridad absoluta sobre los demás en la iglesia o la comunión.

Pero no permitan que a ustedes se les llame “Rabí”, porque tienen un solo Maestro y todos ustedes son hermanos. Y no llamen “padre” a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, y él está en el cielo. Ni permitan que los llamen “maestro”, porque tienen un solo Maestro, el Cristo (Mat. 23:8-10).

Jesús no está tirándose de los cabellos por los títulos; él está prohibiendo la actitud de exaltar demasiado alto a alguna persona pues eso conduce a la dominación, el control y la idolatría. Algunas señales de que un líder tiene una autoridad poco saludable sobre un grupo son:

  • Los miembros del grupo se identifican más como “seguidores de fulano de tal” que como “seguidores de Jesucristo”.
  • La necesidad de las personas de ser tenidas en cuenta y afirmadas, se utiliza para controlarlas.
  • El líder se presenta como perseguido por los de afuera o como que trabaja tan duro a favor del grupo que es vergonzoso trabajar menos de lo que él o ella lo hace.
  • La amenaza de rechazo o condenación se utiliza para controlar la conducta de las personas.
  • La disciplina es muy estricta y se hace sentir culpables a aquellos que no cumplen totalmente.
  • El líder es presentado como bueno mientras usted es malo.
  • Todos los que no pertenecen al grupo no están salvados ni son santos. Solo los miembros del grupo son libres y santos. A los que pretenden abandonar el grupo, se les amenaza con la perdida de la salvación o el desastre.
  • Se previene contra las amistades o consejos fuera del grupo pues los de afuera están en el engaño y el mal.
  • El grupo intenta controlar los pensamientos y sen­timientos lo mismo que la conducta.
  • Cualquier problema o pérdida del control es culpa del diablo. Con frecuencia se realizan exorcismos.
  • El derecho de los individuos a escoger se suprime a fa­vor de la conducta correcta. Los líderes toman por los miembros todas las decisiones diarias.
  • A menudo se acusa a los miembros de rebelión.

Puede ser que no encuentres todos estos síntomas en un grupo, pero piénsalo otra vez si encuentras alguno de ellos. Dios invita a las personas a ser santas, pero él nunca fuerza o avergüenza a nadie para que obedezca. En un grupo de creyentes amantes debe haber alguna autoridad, pero asegúrate de que el cuerpo tiene una clara com­prensión de la gracia así como de la santidad.

Una vez integrado, comprométete. Si has orado, bus­cado consejo, hablado con los líderes y has decidido que puedes seguir la visión de ese grupo, hazlo. Cuando veas algún problema sé parte de la solución, en lugar de renun­ciar disgustado. Recuerda que toda iglesia es un hospital para pecadores y no un club para santos perfectos.

Fuente: Guía de bolsillo para la vida cristiana -K.C. Hinckley, compilador

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