Juan en la Isla de Patmos: Como Exiliado

Juan en la Isla de Patmos Como Exilado

(3) Juan en la Isla de Patmos: Como Exiliado

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Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las pruebas, el reino y la perseverancia en Jesús, me encontraba en la isla de Patmos. (Apocalipsis 1:9 BLAT)

Reflexión
Según la tradición, este exilio de Juan tuvo lugar alrededor del año 95 d.C. Fue desterrado a esta isla solitaria por su fe, en virtud de que las autoridades romanas se vieron infructuosas e impotentes, en su intento de darle muerte, aún “cociéndolo” en una olla con agua hirviente. Este exilio primordialmente obedecía, a la proclamación de su fe en Jesucristo, como testigo fiel de Cristo y por la Palabra de Dios; por haber rechazado la “deidad” del César y declarar como su único Rey, Señor y Salvador a Jesús; que dicho sea de paso, nos deja este legado, para hacer lo mismo.

(4) Juan en la Isla de Patmos: Como Exiliado (b)

Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. (Apocalipsis 1:9 NBLH)

Reflexión
Cuando Juan afirma, que estaba en Patmos por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo; se debe entender desde la perspectiva bíblica, que esta expresión se refiere a la persecución en contra de la fe cristiana. Según la tradición eclesiástica, Juan fue deportado a Patmos por el emperador romano Domiciano en el 95 d.C., y fue liberado 18 meses después. La tradición afirma además, que Juan se trasladó a Éfeso donde permaneció hasta su muerte (por causa natural) a edad avanzada, en la época del emperador romano Trajano (del 98-117).

(5) Juan en la Isla de Patmos: Como Exiliado (c)

Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dos y del testimonio de Jesús. (Apocalipsis 1:9 NVI)

Reflexión
A pesar de su confinamiento a la isla solitaria de Patmos y lejos de la humanidad, Apocalipsis no refleja lamentos de Juan, sino lo contrario. Más bien, evidencia del disfrute de la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, que guarda el corazón y los pensamientos en Cristo Jesús. En textos sub siguientes se observan, que aprovechaba el tiempo adorando, y Dios tomó en cuenta su actitud, dándole el privilegio de ser el conducto de la revelación más espectacular a la iglesia; que compendia los grandes acontecimientos, que llevarán la historia humana a su final.

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