¿Que se requiere para ser un líder Cristiano? Parte 1

¿Que se requiere para ser un líder?

Quizás en este momento usted se estará preguntando ¿Soy realmente un Líder? ¿Tengo potencial de líder? O ¿mis actuaciones corresponden a un líder?

El Liderazgo una palabra tan escuchada a través de los tiempos con historias de hombres y mujeres que realizaron grandes e importantes proezas. Personas especiales que de una u otra manera han influido en la historia de la humanidad positiva o negativamente.

En el hoy, en el ahora en nuestro tiempo presente en nuestra vida cotidiana el liderazgo sigue teniendo  suma importancia ya que más que nunca se requiere de personas que realmente sean capaces  de poder conducir con amor y sabiduría a aquellos que Dios pone bajo su cuidado.

Ser líder es aceptar el desafiante pero amoroso llamado del Maestro de apacentar sus rebaños y corderos de ser capaz de sobreponerse a todas aquellas cosas que  limitan la efectividad con su mandato Santo. Ser líder  es reconocer el Señorío de Jesucristo en la totalidad de nuestra existencia y estar dispuestos a ser radicalmente fieles a aquel que nos amo de manera tal que entrego su vida por nosotros.

¿Quiénes son aptos para ser líderes?

He aquí una interrogante  muy interesante que muchos se han preguntado  ¿Quienes son aptos para ser lideres?
Esta interrogante nos conduce a plantearnos dos nuevas preguntas

1. ¿El líder ya nace con las cualidades especiales para  liderar?
2. ¿Puede Equiparse a la persona para ser líder?

Para abordar estas preguntas presento un pequeño extracto personalizado tomado del capítulo 6 ?Los límites del liderato? del libro ?Un Líder No Nace Se Hace? de Ted W. Engstrom.

Si Dios provee los dones y talentos entonces ¿hay personas que nacen para ser líder? Y si ya nacen con esos dones de liderazgo ¿No es necesaria una preparación especial?

En el mundo cotidiano en cualquiera de las áreas sea la política, el comercio, la industria  y la educación los hombres llegan a la cúspide porque manifiestan una férrea competitividad impulsada por sus egos y aspiraciones. Esta apreciación pudiera hacernos creer que son líderes naturales. Sin embargo este tipo de liderazgo solo es el resultado de circunstancias específicas que los llevaron a esa posición.

Puede ser que se caiga en la tentación de procurar obtener atajos inspiradores tratando de imitar métodos y procedimientos  de personajes como los indicados. En vez de resbalarse por esos atajos que pueden traer frustración y tristeza la persona debe aceptarse tal como es en el sentido de su personalidad y competencia  para manejar los dones que Dios le concedió (Al que más se le da más se le demanda) Podemos de manera diligente desarrollar los dones que Él nos dio llenándonos de creatividad y originalidad.

El verdadero líder Cristiano tiene una alta disposición a estar siempre preparado, enseñando, conduciendo y animando a otros para la propagación del Reino de Dios.

¿Puede prepararse a los individuos para que sean líderes?

Con la superación del feudalismo en Europa, nuevos aires de libertad surgieron debido al Renacimiento, apareció un nuevo concepto del liderazgo. Se podía formar y desarrollar a los dirigentes, el foco de atención se centro en hacia la personalidad y las capacidades del individuo que pudieran estar latentes esperando la oportunidad de desarrollarlas.

Debemos estar cocientes de que se necesita mucha preparación para producir un Pueblo o nación Santa fuerte y saludable que cumpla con el mandato del Señor de ser sal y luz de la tierra.

Los líderes cristianos debemos estar claros de la urgente necesidad de preparar a los líderes. El mejor ejemplo de la preparación de liderazgo lo tenemos en Jesús el cual preparo y cultivo a sus discípulos por tres años para que fuesen capaces de cumplir la misión (?Como Tu me enviasteis así los envió?). En el antiguo pacto o testamento también encontramos ejemplos de preparación de liderazgo tal es el caso de (1 Samuel 19:18-20) Bajo la dirección de Samuel se estableció una escuela de profetas. En tiempos de Elías y Elíseo también se desarrollaron estas escuelas.

El objetivo de estas escuelas fue desarrollar, preparar y educar en las funciones del liderazgo necesarios para ser portavoces del Dios de Israel. Podríamos llegar a la conclusión  de que los dones espirituales pueden desarrollarse. Por otra parte podemos decir que la preparación constituyo un factor muy importante en la Iglesia primitiva. Pablo se dio a la sabia tarea de preparar líderes y que estos a su vez fuesen capaces de preparar también a otros.

Un enfoque al problema de la preparación.

Richard Wolfe, en su obra ?Man at the Top? (El hombre en la cúspide) establece un enfoque básico relacionado con un efectivo programa de preparación para líderes cristianos. Dice que son necesarios tres pasos decisivos:

(1)    Un plan consciente para desarrollar lideres
(2)    Un inventario de las posiciones de liderato y
(3)    Un inventario de los lideres potenciales

Wolfe dice, en primer lugar, que toda organización tiene que pensar continuamente en la preparación de personas para que ocupen posiciones de autoridad. De otro modo la organización se estancara cada vez más. La preparación ofrece constante innovación e infunde dinamismo a la organización, un espíritu de éxito y la orientación que necesitan los empleados. Esto ayuda a destruir lo negativo y estimula la iniciativa.

En segundo lugar, Wolfe sugiere que periódicamente se haga un ?reajuste? en la organización, para colocar a las mejores personas en las diversas áreas de responsabilidad. Para esto se requiere de una estrategia basada en un organigrama. Así puede la organización conocer mejor su propia función, hallar al personal adecuado y prepararlo para necesidades específicas. Continuamente se formula la siguiente pregunta:

¿Debe crearse el cargo para el hombre o buscar al hombre para el cargo? Generalmente es mejor establecer los parámetros de un trabajo, y luego, buscar o preparar al hombre que sea capaz de satisfacer esa necesidad. Una de las tareas importantes en la administración y el liderazgo   consiste en preparar las descripciones de los trabajos para que todos los participantes entiendan cuáles son sus respectivos papeles y deberes.

En tercer lugar, debe haber una continua búsqueda de líderes potenciales dentro de cualquier organización. Esto se hace mediante contactos y entrevistas personales. Algunas de las características principales que hay que tener en consideración cuando se están buscando los líderes son las siguientes: aptitudes, capacidades, personalidad, inteligencia, motivación, valores, criterio y carácter. Según Wolfe, el diálogo en una entrevista debe cubrir lo siguiente:

Sensibilidad, es decir, la capacidad para ver algo para lo cual la persona promedio es ciega;
Capacidad para ampliar los poderes de percepción;
Flexibilidad, es decir, la capacidad para ajustarse rápidamente a nuevos desarrollos;
Apertura, esto es, una disposición a abandonar los antiguos métodos e ir más allá de los límites obvios del problema;
Valor para establecer normas;
Capacidad de abstracción: mediante el desmembramiento de los problemas en sus partes componentes y la combinación de diversos elementos para formar un todo nuevo.

El liderato espiritual exige más

Con frecuencia y equivocadamente se considera que el liderato es un producto de las capacidades naturales y de los rasgos de uno, incluso de su capacidad mental, de su entusiasmo y del poder que tenga para persuadir. En los dirigentes, estas fuerzas, cuando están en acción pueden andar un largo trecho, pero tienen sus limitaciones. Estos no son los únicos ingredientes del liderato espiritual, ni siquiera los principales.

La principal cualidad del líder es aquella que tuvo Jesús y que ya mencionamos: la disposición a sacrificarse a favor de determinados objetivos. Esta cualidad se expresa mejor en la persona que está dispuesta a servir a los demás. La elección, el nombramiento, o simplemente el hecho de considerar importante a una persona no la convierten en líder. Puede poseer muchas cualidades admirables y aun así fallar como líder.

El liderato espiritual es un servicio para los demás. Constantemente Dios busca a hombres que tengan esta características (2 Crónicas 16:9). No todos los que aspiran al liderato espiritual están dispuestos a pagar el precio del servicio. Hoy se necesita urgentemente que más cristianos se conviertan en servidores públicos, que se preocupen más por los intereses de su comunidad que por los propios.

La combinación ideal

En el líder cristiano se combinan las cualidades naturales con las espirituales. Incluso los dones naturales no los logra por sí mismo, sino que le son concedidos por Dios. Por tanto, el líder cristiano  influye en otros, no sólo mediante el poder de su personalidad, sino mediante su personalidad energizada por el Espíritu Santo.

Dicho esto en otros términos equivalentes, no existe el líder espiritual que se hace a sí mismo.  Como el liderato espiritual es un asunto de cualidades superiores, nunca puede hacerse por sí solo.

J. Oswald Sanders, ex director de la Confraternidad de Misiones Extranjeras, en su obra clásica Spiritual Leadership (El liderato espiritual), respeta el criterio según el cual el liderato natural y el espiritual pueden tener muchos puntos en común, pero indica que entre ellos hay importantes disimilitudes.

Liderato Natural

 

1. Confía en sí mismo. Conoce a los hombres. Hace sus propias decisiones.
2. Es ambicioso.
3. Origina métodos propios.
4. Le agrada dar órdenes.
5. Está motivado por consideraciones personales.
6. Es independiente.

Liderato Espiritual

1. Confía en Dios. Conoce también a Dios. Trata de conocer la voluntad de Dios.
2. Es modesto.
3. Busca los métodos de Dios y los sigue.
4. Se deleita en obedecer a Dios.
5. Está motivado por el amor a Dios y al hombre.
6. Depende de Dios.

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