¿Qué podemos decir sobre la estructura de nuestro universo?

Basándose únicamente en la teoría de una evolución cósmica se ha intentado descubrir la estructura del universo valiéndose siempre de nuevas hipótesis y modelos. Entre los ?profetas de nuevas cosmologías? ? como los denomina Heckmann ? están por ejemplo A. Friedmann, A. Einstein, E.A. Milne, P. Jordan, F. Hoyle, G. Gamow, A.A. Penzias y R.W. Wilson.

Hasta hoy han fracasado todos los esfuerzos científicos para indagar la estructura espacial del universo (si es abierto o cerrado, finito o infinito, de tres o de cuatro dimensiones, de curvatura positiva o negativa). He aquí lo que declara al respecto el célebre astrónomo O. Heckmann en su libro ?Sterne, Kosmos, Weltmodelle? [Estrellas, Cosmos, Modelos del Mundo] p. 129:

«El ingenio humano es muy grande; por eso mismo hay tal profusión de modelos del universo, que un crítico, muy recientemente, creía poder afirmar que el número de teorías cosmológicas era inversamente proporcional a la cantidad de los hechos conocidos con certeza». Con ocasión del XVI Congreso Mundial de Filosofía celebrado en Düsseldorf en 1978, el astrofísico V. Weidemann hizo una observación importante en este contexto:


«La cosmología se basa mucho más en presuposiciones filosóficas que todas las demás ramas de las ciencias naturales. Por una parte, es preciso admitir, desde luego, que las fronteras de aquello que denominamos ciencia, retroceden sin cesar; pero por otra parte es necesario también reconocer que no podemos esperar que ciertas preguntas fundamentales de la cosmología las podamos contestar científicamente. Debemos, por tanto, admitir que el universo es enteramente incomprensible. La ciencia debe, por consiguiente, aceptar que siempre habrá preguntas que no puede contestar. Lo que quedará será una teoría sobre nuestros conocimientos».

La Biblia proporciona el mismo resultado. El versículo clave que mejor expresa la insondabilidad del universo se encuentra en Jeremías 31:37 (según la versión popular ?Dios habla hoy?): «Si un día se llegara a medir el cielo y a explorar la tierra hasta sus cimientos, ese día yo rechazaría a Israel por todo lo que han hecho». De este modo Dios liga los resultados de la investigación astronómica al futuro de un pueblo, es decir, dos circunstancias totalmente independientes. La primera parte de la afirmación es una promesa divina de fidelidad hacia Israel y la otra parte está completamente relacionada con la primera: tanto la investigación astronómica como la geofísica no lograrán explorar la estructura del universo o la naturaleza del interior de la tierra, a pesar de todos los esfuerzos e inversiones.

Puesto que la promesa de Dios para Israel es irrevocable, es igualmente seguro que no se alcanzarán los objetivos de las investigaciones astronómicas y geofísicas. Así que permanecerá una utopía el objetivo declarado del astrofísico inglés paralítico Stephen W. Hawking: «Mi meta es llegar a una comprensión plena del universo; saber por qué es como es, y por qué existe». La respuesta a esta pregunta, escribe él, «sería el triunfo definitivo de la razón humana». (?Historia del Tiempo?, 1988)

Todamo de: Werner Gitt – Preguntas Que siempre suelen hacerse

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