¿Qué es El Sentimiento de Culpa?

A menudo nos sucede que no nos perdonamos a nosotros mismos, siempre nos estamos maravillados de la infinita misericordia de Dios; pues ÉL nos perdonó aun cuando no lo merecíamos. Los cristianos, nos regocijamos saber que nuestra salvación está segura en Cristo Jesús y que también nuestros pecados están por siempre lavados con su sangre.

A pesar que sabemos esto por medio de la Fe, creyendo en el sacrificio perfecto de Jesús en la cruz, subconscientemente llevamos la pesada carga de la culpa, pero eso es innecesario, la culpa que uno siente es simplemente una falsa condenación. A veces nos sentimos obligados a llevar esta pesada carga, cuando en realidad ese nunca fue el propósito de Dios. Debemos aprender a liberarnos de nuestra culpa.

Mucha gente a veces quiere controlarnos o manipularnos, creando reglas y normas que la Biblia nunca menciona. Debemos identificar esas falsas culpas con mucho cuidado y oración y luego debemos librarnos de ellas. En otras ocasiones llevamos pesadas cargas de culpa sencillamente porque no hacemos con ellas lo que nos corresponde hacer. Consideremos algunas respuestas inadecuadas para con la verdadera culpa:

En primer lugar, podemos reprimirla. Tratamos de cubrirla y de negar su existencia. Ponemos la mirada en nuestras faltas insignificantes en lugar de reconocer nuestra culpa real. Como resultado, perdemos la paz y a veces hasta sufrimos físicamente.

En segundo lugar, podemos lamentar nuestro error. Pero el solo hecho de decir ?lo siento?? no reconoce la seriedad de nuestro pecado y la tremenda responsabilidad que deberíamos tener con nosotros mismos.

En tercer lugar, podemos sentir remordimiento por nuestras faltas y pecados. ?Nunca volveré a hacerlo?, prometemos. El mismo Judas sintió remordimiento después de haber traicionado a Cristo (Mateo 27:3-4). Sin embargo, le falto un paso para llegar a lo que la Biblia llama arrepentimiento.

El arrepentimiento es la manera bíblica y correcta de responder al pecado. En el momento que entregamos nuestra vida a Cristo, nuestros pecados pasados, presentes y futuros?fueron perdonados. En el sacrificio de Jesús en la cruz la justicia de Dios fue satisfecha. Pero ahora como hijos de Dios debemos mantener comunión con Él. Para lograrlo, debemos confesar nuestras faltas al Padre Celestial cuando nos damos cuenta de que hemos pecado.

Una vez alguien escribió y dijo, que la verdadera culpa es un sistema de alarma interno que revela el pecado en nuestra vida y nos señala la perdida de la comunión con Dios.
El Espíritu Santo usa la culpa para inquietarnos a volver de nuestros pecados y regresar al Padre. Una vez que nos hemos libramos de la falsa culpa y hacemos lo que debemos hacer con nuestros pecados, somos libres de la carga de la culpa. Isaías 55:6-7 nos da esta seguridad: ?Busquen al Señor mientras puedan hallarlo.

 

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