Invocación al Espíritu Santo

Concilio Vaticano II

Aquí estamos, Señor Espíritu Santo,
aquí estamos en tu presencia,
limitados sí por la malicia del pecado,
pero confiados al reunirnos en tu nombre.

Ven y quédate con nosotros,
penetra en lo íntimo de nuestros corazones.
Enséñanos en qué tenemos que ocuparnos,
hacia dónde tenemos
que dirigir nuestros esfuerzos.

Haznos saber lo que debemos realizar
para que, con tu ayuda,
te podamos agradar en todo.

Sé tú sólo, quien inspire y lleve a feliz término
nuestras decisiones.

Tú que sólo con Dios Padre y su Hijo
posees el nombre glorioso.
No permitas que seamos
perturbadores de la justicia.

Tú que amas ante todo la igualdad
en su mayor grado.

Que la ignorancia no nos arrastre al mal
ni el aplauso nos desvíe
ni nos corrompa el interés o el lucro
ni la preferencia de personas.

Antes bien, únenos a ti de modo eficaz
por el don de tu sola gracia.

Que seamos uno en ti
y en nada nos apartemos de la verdad
y por hallarnos reunidos en tu nombre
podamos en todo mantener la justicia.

Guíanos por el amor filial
para que aquí y ahora
nuestro dictamen en nada se separe de ti
y en lo venidero consigamos
la eterna recompensa por haber actuado
conforme a tus designios.

Amén.

Envía, Señor, tu Espíritu…

Tomado de Al encuentro con Dios, Oraciones para la vida cristiana

 

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