¿No tiene Dios la culpa de todo?

Cuando, después de la caída, Dios pidió cuentas a Adán, éste señaló hacia Eva: «La mujer que me diste por compañera medio del árbol, y yo comí» (Gn 3:12). Cuando Dios luego se dirigió a la mujer, ésta también echó la culpa de sí diciendo: «La serpiente me engañó y comí» (Gn 3:13).


En lo que respecta a nuestra culpa, manifestamos un comportamiento extraño: siempre echamos lejos de nosotros la culpa, hasta que al final declaramos a Dios culpable de todo. Pero, sucede lo inimaginable: en Jesús, Dios tomó sobre sí toda la culpa. «Al que no conoció pecado (=Jesús), por nosotros lo hizo pecado» (2 Co 5:21). El juicio de Dios sobre el pecado del mundo se descarga en el Hijo de Dios. El anatema es lanzado contra él con toda vehemencia: durante tres horas el país queda envuelto en tinieblas, y el Crucificado es realmente abandonado por Dios. Cristo «se dio a sí mismo por nuestros pecados» (Gá 1:4) para que nosotros podamos salir absueltos. Este es el manifiesto del amor de Dios. No hay mejor mensaje que el evangelio.

Todamo de: Werner Gitt – Preguntas Que siempre suelen hacerse

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