III LA APLICACIÓN DOCTRINAL DE LAS SIETES IGLESIAS

LA APLICACIÓN DOCTRINAL DE LAS SIETES IGLESIAS
LA APLICACIÓN DOCTRINAL DE LAS SIETES IGLESIAS

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El bosquejo del capítulo:
III. El comienzo de Apocalipsis 2 y 3
IV. Las cartas de Apocalipsis 2 y 3
A. En la carta a la iglesia en Éfeso
B. En la carta a la iglesia en Esmirna
C. En la carta a la iglesia en Pérgamo
D. En la carta a la iglesia en Tiatira
E.  En la carta a la iglesia en Sardis
F.  En la carta a la iglesia en Filadelfia
G. En la carta a la iglesia en Laodicea

EL COMIENZO DE APOCALIPSIS 2 Y 3

Cómo puede ser que habrá ?iglesias? en la Tribulación? Piense en la condición del cristianismo hoy en día. Hay miles de iglesias ?cristianas? llenas de inconversos?gente que se cree salva pero que no lo es. En 1Corintos 15.1-2, el Apóstol Pablo escribió acerca de los que habían creído ?en vano?.

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. [1Cor 15.1-2]

Esto quiere decir que hay ?creyentes? en las iglesias hoy en día que no son salvos (personas que dicen, ?Señor, Señor? pero que no son salvos; por ejemplo: Mat 7.21-23). Alguien cree en vano?cree sin lograr nada?cuando no se arrepiente de sus pecados.

Debido a la propagación del evangelio moderno de la felicidad desde el cambio del siglo (alrededor de
1900  d.C.,  con  el  comienzo  del  movimiento  Pentecostal  y  su  énfasis  egoísta  en  la  bendición,  la prosperidad y la victoria que el ?nuevo creyente? puede recibir), muchos de los miembros de las iglesias
hoy en día nunca se arrepintieron de sus pecados. Sólo ?creyeron? e hicieron esto con base en la
predicación  de  un  evangelio  que  les  prometió  la  felicidad  (una  mejora  de  vida  a  través  de  una ?bendición?, la  ?prosperidad?,  una  experiencia mística,  etc.)  y  por  lo  tanto  nunca  se  convirtieron. Creyeron en vano.

El evangelio de Jesucristo?el verdadero evangelio?no se trata de la felicidad, sino de la justicia.

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. [Rom 1.16-18]

No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; Mas la justicia librará de muerte. [Prov 11.4]

Según el evangelio verdadero del Nuevo Testamento, la salvación viene cuando alguien reconoce sus pecados y se arrepiente de ellos para poner su fe únicamente en el Señor Jesucristo para su salvación. O sea, uno se convierte ?del pecado? (confiesa sus pecados y deja de practicarlos) ?a Dios? (pone su fe en el Señor Jesucristo y le sigue como Su discípulo). Esto es lo que Dios manda y esto es lo que Pablo predicaba.

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. [Hech 17.30-31]

Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del [1] arrepentimiento para con Dios, y de [2] la fe en nuestro Señor Jesucristo. [Hech 20.20-21]

El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. [Prov 28.13; Esta es una buena definición del arrepentimiento bíblico: confesar sus pecados y apartarse de ellos ? dejar de practicarlos.]

A pesar de este claro testimonio de la Escritura, los que predican el evangelio moderno de la felicidad no exigen el arrepentimiento. Le dicen al pecador que él tiene un ?vacío en su corazón? que ?tiene la forma de Dios? y sólo tiene que orar una oración para ser salvo y experimentar la verdadera felicidad. Debido a esto hay iglesias hoy en día llenas de ?creyentes? que nunca se han arrepentido de sus pecados y por lo tanto  nunca  se  convirtieron  a  Cristo  (porque  nunca  se  arrepintieron  de  sus  pecados  y  sin  el arrepentimiento no hay salvación; Luc 13.3, 5; 24.47; Rom 2.4; 2Ped 3.9). Dios está todavía airado contra ellos y por lo tanto los resiste. Si ellos quieren la misericordia de Dios y Su gracia para salvación, tienen que arrepentirse.

Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. [Sal 7.11-12]

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. [Stg 4.6]

Durante Su ministerio en la tierra, Cristo Jesús habló acerca de estos falsos convertidos también.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. [Mat 7.21-23]

Hay muchos que dicen ?Señor, Señor? (o sea, creen en el Señor Jesucristo), que profetizan, que echan fuera demonios y que hacen milagros (supuestamente). Sin embargo, Cristo dice que no los conoce porque ellos no hacen la voluntad de Dios sino que son hacedores de maldad. No se apartaron de su maldad (no se arrepintieron), que es la voluntad de Dios para cada ser humano según Hechos 17.30-31. Estas personas son ?creyentes?, pero también son ?hacedores de maldad?. Si no hay arrepentimiento, no hay salvación, a pesar de lo que uno cree o no cree.

Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. [Luc 13.3]

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. [Luc 15.7]

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. [2Ped 3.9]

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse;
pero la tristeza del mundo produce muerte. [2Cor 7.10]

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida! [Hech 11.18]

Esta es, entonces, la condición de las iglesias ?cristianas? en la actualidad. Muchos de los que se creen salvos porque ?creyeron en Cristo? todavía están en sus pecados (todavía son inconversos) porque nunca se han arrepentido. Por lo tanto, cuando Cristo venga para arrebatar a Su Iglesia (a los verdaderos cristianos), dejaremos iglesias locales llenas de personas. Estas son las iglesias que vemos en el cuadro doctrinal de Apocalipsis 2 y 3.

LAS CARTAS DE APOCALIPSIS 2 Y 3

En cada una de las siete cartas de Apocalipsis 2 y 3, hay algo que no se puede aplicar a un cristiano?a un santo de la época de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (nosotros hoy en día). Por esto sabemos que la aplicación doctrinal tiene que tratar de otra dispensación y no de la nuestra. Estas iglesias en Apocalipsis son congregaciones de los ?creyentes? que se quedaron después de nuestro arrebatamiento.

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. [2Tes 2.7-12]

Después de nuestro arrebatamiento, puede ser que haya mucha confusión por un poco de tiempo, pero al rato el Anticristo saldrá con su ?gran mentira? para explicar nuestra ausencia y Dios enviará ?un poder engañoso? para que todos la crean. Rápidamente, entonces, todo se tornará ?normal? otra vez y todo el mundo vivirá en paz y con mucha seguridad por tres años y medio??paz y seguridad?. Veamos lo que Dios dice a los ?creyentes? de aquel tiempo de la primera mitad de la Tribulación que no tiene nada que ver con nosotros, los cristianos de hoy en día.

En la carta a la iglesia en Éfeso

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. [Apoc 2.7]

El Señor dice a los de la iglesia en Éfeso que los que vencen tendrán derecho a comer del árbol de la vida. En la eternidad, el árbol de la vida estará en la Nueva Jerusalén.

En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. [Apoc 22.2]

Los que tienen derecho a comer de este árbol son los que ?lavan sus ropas?.

Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. [Apoc 22.14]

Así que, el derecho a comer del árbol que da la vida eterna se consigue, por lo menos en parte, por las obras (o sea, uno mismo tiene que lavar sus propias ropas?una referencia a las obras de ?limpiarse? del pecado, de dejar de pecar y andar en obediencia).

¿Qué tiene que ver aquel árbol de vida con los cristianos?los miembros de la Iglesia y el Cuerpo de Cristo? ¿Cómo es que alguien hoy en día recibe la salvación y la vida eterna? Nosotros no tenemos que comer del árbol de la vida y, de hecho, nunca comeremos de él porque tenemos la vida eterna en Cristo Jesús por gracia por medio de la fe.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. [Ef 2.8-9]

Nosotros recibiremos cuerpos eternos (cuerpos que vivirán por la eternidad) en el arrebatamiento, no cuando comamos del árbol de la vida.

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. [Rom 13.11; se trata de la ?salvación? de nuestros cuerpos]

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. [Flp 3.20-21]

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. [1Cor 15.51-54]

Los  que  tienen que  ?vencer? para  obtener el  derecho al  árbol  de  la  vida  son  los  creyentes de  la Tribulación. Ellos tiene que perseverar hasta el fin (Mat 24.13) para ser salvos. Así que, si ?vencen? y perseveran hasta el fin (hasta la segunda venida), tendrán derecho al árbol de la vida y comerán de él para recibir la vida eterna en sus cuerpos físicos. La promesa de Apocalipsis 2.7, entonces, no tiene nada que ver con los cristianos hoy en día. Se trata doctrinalmente de los creyentes en la Tribulación.

En la carta a la iglesia en Esmirna

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. [Apoc 2.10-11]

Los vencedores que salen de la ?tribulación? no sufrirán de la segunda muerte. La ?segunda muerte? es el lago de fuego y los pecadores son lazando en él después del juicio del Gran Trono blanco.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. [Apoc 20.14-15]

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. [Apoc 21.8]

La primera muerte es la física: Un inconverso muere físicamente y va al infierno en el centro de la tierra. Él será resucitado luego (al final del Milenio) para ser juzgado según sus obras ante el Gran Trono Blanco (Apoc 20.11-15). Así que, ?morirá? otra vez (será separado de Dios otra vez?y esta vez será para toda la eternidad) cuando el Señor lo lance al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. Los mártires de la Tribulación (como los de Esmirna) son los vencedores que no sufrirán de la segunda muerte.

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. [Apoc 20.4-6]

El pasaje de Apocalipsis 2.10-11, entonces, no tiene nada que ver con la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Nosotros no tenemos que temer la segunda muerte porque ya tenemos la vida eterna y por lo tanto la seguridad eterna de nuestra salvación (bien sea que ?vencemos? o no).

En la carta a la iglesia en Pérgamo

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. [Apoc 2.17]

Dios promete darle al que vence el ?maná escondido?. ¿Quiénes comieron maná antes y en dónde lo comieron? Los israelitas lo comieron después del éxodo de Egipto y lo comieron por 40 años en el desierto. ¿A dónde va a huir la nación de Israel (el remanente de los fieles) en la Gran Tribulación?

Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. [Apoc 12.14]

Huirán al mismo desierto y serán sustentados allá milagrosamente con maná y agua de la roca por tres años y medio (?un tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo?).

Nuestro ?maná? hoy día (el pan de vida para la Iglesia) son las palabras de Dios y no es ?maná escondido? porque cualquier puede conseguir una copia de la Biblia.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. [Juan 6.49-50]

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. [Juan 6.63]

Nuestro maná está disponible a quienquiera porque en nuestros días uno puede conseguir la Biblia en miles de diferentes idiomas. El maná escondido de Apocalipsis 2.17 no tiene nada que ver con los cristianos en la época de la Iglesia. Se trata de un acontecimiento (un milagro) que tomará lugar durante la septuagésima semana de Daniel.

En la carta a la iglesia en Tiatira.

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre. [Apoc 2.26-27]

Según la carta que Jesucristo escribió a la iglesia en Tiatira, los que vencen son los que perseveran ?hasta el fin?. Esta frase??hasta el fin??es una clave en el estudio de la Biblia y se refiere específicamente al fin de un periodo muy marcado e importante en el plan de Dios. Según Mateo 24, ?el fin? se refiere a la segunda venida de Cristo Jesús después de la Tribulación.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? [Mat 24.3]

Estos vencedores, entonces, son los que perseveran en su fe durante toda la Gran Tribulación, hasta la segunda venida del Señor.

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)… [Mat 24.13-15]

Cristo también les promete a estos creyentes de Tiatira una recompensa por su fidelidad. Ellos podrán regir sobre las naciones ?con vara de hierro?. La ?vara de hierro? se refiere al reinado de Cristo Jesús en la tierra que empieza en la segunda venida.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. [Apoc 19.15]

Los que vencen en la Tribulación reinarán con Cristo en el Milenio.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. [Apoc 3.21]

Un cristiano en la época de la Iglesia no tiene que perseverar ?hasta el fin? para vencer. Él ni siquiera estará sobre la tierra durante el tiempo del ?fin??de la Tribulación?para poder perseverar hasta el final. Por lo tanto, otra vez vemos algo en una carta a estas iglesias que no se puede aplicar a un cristiano viviendo dentro de la dispensación de la Iglesia.

En la carta a la iglesia en Sardis.

Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. [Apoc 3.3]

La venida de Cristo que sucede ?como ladrón? es la segunda venida, cuando Él vuelve para reinar en la tierra.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. [2Ped 3.10]

Apocalipsis 3.3, entonces, es una exhortación a los que estarán esperando la gloriosa venida del Señor a esta tierra para establecer Su reino mesiánico (no a los que estamos esperando el arrebatamiento).

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. [Apoc 3.5]

Además, según Apocalipsis 3.5, la gente de aquel tiempo podrá perder su salvación porque existe la posibilidad de que Dios borre sus nombres del libro de la vida. Por esto es obvio que el pasaje no se trata de los cristianos viviendo durante la época de la Iglesia.

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. [Juan 5.24]

Nosotros hemos pasado de muerte a vida, y la vida que ahora tenemos es ?vida eterna?es vida por la eternidad. No se pierde. Porque si se pudiera perder, no sería vida ?eterna? sino vida ?pasajera?. Todos los cristianos hemos recibido el Espíritu Santo como el ?sello de garantía? de nuestra salvación y esto nos garantiza la salvación (que la salvación no se podrá perder nunca).

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. [Ef 1.13-14]

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. [Ef 4.30]

Puesto que no se puede perder el Espíritu Santo (Él estará con nosotros hasta el día de la redención de nuestros cuerpos?el día del arrebatamiento; Rom 8.23; 1Cor 15.51-58), tampoco se puede perder la salvación y la vida eterna. Por lo tanto, una vez que un cristiano ya está inscrito en el libro de vida, nunca se borrará su nombre de ahí.

Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. [Flp 4.3]

El mensaje a los de la iglesia de Sardis se dirige doctrinalmente a unos creyentes de la Tribulación. No se trata de los cristianos hoy en día.

En la carta a la iglesia en Filadelfia

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. [Apoc 3.10]

Las cuatro razones por el arrebatamiento a la mitad de la Tribulación

Apocalipsis 3.10 es una referencia doctrinal y profética a un arrebatamiento a la mitad de la Tribulación. Hay cuatro razones específicas por las cuales debemos entenderlo así. En primer lugar, la palabra ?hora? se refiere a un tiempo futuro (y específico) de prueba. El artículo ?la? hace que este tiempo es específico
?es ?la? hora de prueba, no cualquiera. Así que, vemos que los que se van en este arrebatamiento salen antes  de  un  tiempo  específico  de  prueba  sobre  la  tierra.  Dios  señala  este  tiempo  específicamente llamándolo ?la? hora de prueba.

En segundo lugar, el alcance de la prueba indica un arrebatamiento. ?La? prueba vendrá ?sobre el mundo entero?. Entonces, no es una tribulación local, sólo para una iglesia en una región geográfica. Más bien esta hora de prueba viene sobre todo el planeta?sobre el mundo entero. Así que, para que Dios guarde a alguien de la prueba, tendrá que sacarlo (arrebatarlo) del planeta. Esto tendrá implicaciones importantes para la cuarta razón más adelante.

En tercer lugar, el propósito de este tiempo de prueba nos muestra una diferencia entre los que serán arrebatados y los que se quedarán. La hora de prueba que vendrá sobre el mundo entero es para probar a los que moran sobre la tierra?es para los ?moradores de la tierra? (todos los que moran en ella). El tiempo de prueba es para los que se quedan en este planeta durante la Gran Tribulación cuando toda la destrucción repentina viene sobre ellos.

Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. [Apoc 12.12]

Este grupo de ?moradores de la tierra? es diferente de los fieles de Filadelfia porque los fieles serán guardados de esta ?hora de prueba? que viene sobre todos los moradores de la tierra. Esto, entonces, nos lleva a la cuarta razón.

En cuarto lugar, uno pocos fieles serán guardados del tiempo de prueba que viene sobre el mundo entero. Estos son los fieles que serán arrebatados a la mitad de la Tribulación. Es obvio que tienen que ser arrebatados?quitados de la tierra?porque la prueba viene sobre el mundo entero y afectará a todos los moradores de la tierra. Por lo tanto, estos fieles no pueden estar morando sobre la tierra cuando la hora de prueba empiece. Los santos de Filadelfia no estarán sobre la tierra para ver la hora de prueba (la ira de Dios derramada sobre la tierra durante la Gran Tribulación) porque el Señor les prometió guardarlos de ella.

Estos son los fieles de la Tribulación que serán arrebatados antes de la Gran Tribulación, la hora de prueba que vendrá sobre todo el planeta. Observe que sólo los fieles de Filadelfia reciben esta promesa. No es para nadie más, sino sólo para los ?misioneros? que llevan la Palabra de Dios hasta lo último de la tierra durante la Tribulación.

Este arrebatamiento sucederá como en los días de Noé

37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

38  Porque  como  en  los  días  antes  del  diluvio  estaban  comiendo  y  bebiendo,  casándose  y  dando  en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. [Mat 24.37-41]

Según el versículo 37, el contexto de este pasaje de Mateo 24 es la segunda venida del Señor (es ?el día del Señor?). El ejemplo de este tiempo es lo que sucedió durante los días de Noé en los capítulos del 6 al 8 del Libro de Génesis. Antes del diluvio?antes de la destrucción repentina del juicio divino sobre toda la tierra (y todos los moradores de la tierra)?hubo un periodo de ?paz y seguridad? (Gen 6.1-7). Este tiempo se llamaba ?aquellos días? (una frase clave que se refiere a la Tribulación; Mat 24.1-31).

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. [Gen 6.4]

Así que, ?aquellos días? de paz y seguridad antes del diluvio forman un cuadro de ?aquellos días? de la primera mitad de la Tribulación. El diluvio fue ?destrucción repentina? sobre toda la tierra y por lo tanto es un cuadro doctrinal de la Gran Tribulación?la hora de prueba que viene sobre el mundo entero (Gen 7-8 con Apoc 3.10). Después del diluvio, en Génesis 9, vemos un cuadro del Milenio en ?la tierra limpia?.

Según Mateo 24.38, antes del diluvio hubo un tiempo de normalidad cuando nadie sabía nada diferente de lo que siempre había, salvo por un ?fanático radical? que estaba construyendo un arca hablando acerca de ?lluvia? (cuando nadie sabía lo que era ?lluvia?; Gen 2.5-6) y predicando acerca del pecado, la justicia y el juicio por venir.

Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. [2Ped 2.5]

Los habitantes de la tierra no sabían nada hasta que llegó la ?destrucción repentina? del diluvio (Mat
24.39a).

Durante este tiempo de paz y seguridad, antes de la destrucción repentina, algunos son arrebatados (Mat 24.40-41). Fíjese bien en lo que Cristo está enseñando en este pasaje. Él habla acerca de un tiempo de paz y seguridad como en los días de Noé antes del diluvio. Este tiempo es la primera mitad de la Tribulación cuando todo será ?normal? en la tierra bajo el pacto de paz que el Anticristo establece entre Israel y el mundo entero. Luego, hay un arrebatamiento de algunos que están viviendo y trabajando durante estos tres años y medio de paz y seguridad. Son arrebatados antes de la ?hora de prueba? que viene sobre toda la tierra?la destrucción repentina de la Gran Tribulación.

Este arrebatamiento de Mateo 24.40-41 no es el de la Iglesia (los cristianos) porque se trata de un arrebatamiento justo antes de la segunda venida de Cristo (además, la Iglesia no fue revelada hasta Pablo, entonces este pasaje tiene que cumplirse fuera del contexto de nuestra época; Ef 3.1-7). Tampoco se trata del  arrebatamiento  al  final  de  la  Tribulación,  porque  nadie  va  a  estar  viviendo  y  trabajando ?normalmente? durante la destrucción repentina de la Gran Tribulación (sólo lea Apocalipsis 5-19 para ver qué tan espantosa y horrible será la última mitad de la septuagésima semana de Daniel). El arrebatamiento de Mateo 24.40-41 es el arrebatamiento que sucede a la mitad de la Tribulación?el que vemos doctrinalmente en Apocalipsis 3.10.

Cinco de las diez vírgenes son arrebatadas a la mitad de la Tribulación

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. [Mat 25.1-5]

Primero, se presenta un tiempo de ?paz y seguridad?, un tiempo cuando la gente está tan tranquila que puede ?dormirse?. Así que, otra vez vemos un cuadro de la primera mitad de la Tribulación cuando, por la mentira del Anticristo y el poder engañoso de parte de Dios (2Tes 2.7-12), todo el mundo ?se duerme? por tres años y medio?todo el mundo no ve la realidad del Anticristo y la obra de Satanás por los primeros tres años y medio de la Tribulación.

Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! [Mat 25.6]

A la mitad del tiempo (a la ?medianoche?) el esposo viene. Este es un cuadro de un acontecimiento a la mitad del tiempo de la Tribulación.

Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. [Mat 25.7-10]

Las vírgenes preparadas ?entraron con Él a las bodas?. Estas vírgenes no son ?las esposas? del Marido? del Señor porque la esposa del que viene es la Iglesia, la novia de Jesucristo. Las vírgenes que entran a las bodas del Cordero son una invitadas. Observe bien que las insensatas todavía tienen la oportunidad de ser salvas (de conseguir el aceite, que es un cuadro del Espíritu Santo), pero después del arrebatamiento se trata de ?ir y comprarlo?. O sea, tienen que conseguir la salvación (por lo menos en parte) por medio de las obras?tendrán que perseverar en su fe ?hasta el fin? para ser salvas (Mat 24.13).

Este arrebatamiento no puede tratar del rapto que sucede durante la segunda venida de Cristo porque, según Lucas 12.36, Cristo regresa (en la segunda venida) ?de las bodas?.

Y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. [Luc 12.36]

Esto es diferente de lo que vemos en la parábola de las virgenes porque ellas son arrebatadas antes de las bodas para ir con el Señor, entrar a ellas (las bodas) y estar presentes ahí con nosotros.

Entonces, por la parábola de las diez vírgenes podemos entender que hay un arrebatamiento de unos fieles de la tierra después de la primera mitad de la Tribulación cuando todos ?se duermen? debido a la paz y la seguridad en todo el mundo. Estas personas son arrebatadas para ir a las bodas del Cordero y luego, después de la Gran Tribulación (y también después de las bodas; Apoc 19.7-9), regresarán con el Señor a la tierra para estar con Él aquí durante el Milenio.

El Apóstol Juan es un cuadro doctrinal de los que son arrebatados a la mitad de la Tribulación

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. [Apoc 4.1-2]

En cuadro, Juan es ?copartícipe? con los creyentes de las siete iglesias ?en la tribulación?.

Juan, a las siete iglesias… Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. [Apoc 1.4-9]

Él era también alguien que, como los de Filadelfia, guardaba la Palabra de Dios y que no negaba el nombre del Señor?él fue fiel en todo hasta el fin de su vida.

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. [Apoc 3.8]

En Apocalipsis 4.1-2, Juan es arrebatado después de un periodo de paz y seguridad (en Apocalipsis 2 y 3) y antes de la destrucción repentina que sigue (en Apocalipsis del 5 al 19).

Ahora, piense en algunas cosas específicas de Juan y su ministerio y verá el cuadro que Dios nos ha puesto aquí en la Escritura. Él era un judío, creyente en Jesús, que fue sellado por Dios porque había recibido el ?sello? del Espíritu Santo en Hechos 2 cuando fue bautizado con el Espíritu Santo (Ef
1.13-14). Así que, parece que él es un cuadro de los mismos ?fieles? que vemos también en cuadro en las cinco vírgenes sensatas (las que siempre tenían aceite, un cuadro del Espíritu). Puede ser que Juan (y
también las cinco vírgenes sensatas) es un cuadro de los 144.000 verdaderos testigos de Jehová.

Puede ser que los 144.000 serán arrebatados a la mitad de la Tribulación

3 Diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de
Israel. [Apoc 7.1-4]

Parece que ?las vírgenes? arrebatadas a la mitad de la Tribulación son los 144.000 judíos, creyentes en Jesucristo, que son ?sellados? por Dios. Sabemos que ellos reciben su ?sello? antes de la destrucción repentina de la Gran Tribulación porque cuando lo reciben todavía no se han dañado los árboles (Apoc
7.3; algo que sucede durante la Gran Tribulación, según Apocalipsis 8.7) ni el mar (Apoc 7.3; otro acontecimiento de la Gran Tribulación según Apocalipsis 8.8-9). Entonces, los 144.000 son sellados antes del comienzo de las siete trompetas?antes del comienzo de la destrucción repentina de la Gran Tribulación.

La próxima vez que vemos a los 144.000 en el Libro de Apocalipsis, ellos están en el tercer cielo.

1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.

2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.

3 Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.

4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios. [Apoc 14.1-5]

En el versículo 3 vemos a los 144.000 delante del trono de Dios, delante de los cuatro seres vivientes y delante de los ancianos (que también están en el tercer cielo; Apoc 4.1-6). En el versículo 4, son llamados específicamente ?vírgeenes? (plural, como en Mateo 25 en el contexto de las cinco vírgenes sensatas). Ellos son redimidos ?de entre los hombres??son ?quitados? de entre los hombres (arrebatados de entre los moradores de la tierra)?y son ?como primicias? (v4). Esto quiere decir que ellos forman una pequeña cosecha  (una  referencia  a  un  arrebatamiento)  antes  de  otra  cosecha  más  grande  (que  sería  el arrebatamiento pos-Tribulación durante la segunda venida de Cristo; Apoc 14.14-20).

En el versículo 5 la Escritura dice que ellos son ?sin mancha? delante de Dios. Debido a esto forman el único grupo de creyentes que no reciben corrección del Señor, exactamente como la iglesia de Filadelfia en Apocalipsis 3.7-13 (todas las otras seis iglesias recibieron una reprensión o una corrección de parte del Señor). Es decir que los creyentes de Filadelfia son ?sin mancha? delante de Dios también. Entonces, puede ser que los 144.000 forman parte de los ?fieles misioneros? de la Tribulación que llevan la Palabra de Dios hasta lo último de la tierra por medio de la puerta abierta que Dios les da.

Por lo tanto, parece que los 144.000 verdaderos ?testigos de Jehová? son ?las vírgenes? de Mateo 25. Son sellados durante la primera mitad de la Tribulación y arrebatados antes del comienzo de ?la hora de prueba? que viene sobre el mundo entero?la Gran Tribulación. Por esto parece también que ellos forman parte de los fieles de Filadelfia (de los cuales Juan es un cuadro). Cuando ellos son arrebatados a la mitad de la Tribulación, dejan a otros falsos ?testigos de Jehová? (las cinco vírgenes insensatas que no tenían aceite?que no tenía el Espíritu Santo) para conseguir su salvación por medio de la fe más obras durante la destrucción repentina de la Gran Tribulación.

Recuerde en todo esto que el arrebatamiento de Apocalipsis 3.10 no se puede referir a la Iglesia, el Cuerpo  de  Cristo,  porque  es  un  arrebatamiento parcial.  Sólo  los  fieles  reciben  la  promesa  de  ser guardados de la hora de prueba?no se la da a nadie más. Todas las otras iglesias de Apocalipsis 2 y 3 no tienen la promesa de Filadelfia. Por lo tanto, no se trata de nuestro arrebatamiento porque en el nuestro, todos nos vamos?los fieles y los infieles (todos los que hemos nacido de nuevo desde Hechos 2).

En la carta a la iglesia en Laodicea

Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. [Apoc 3.16]

Cristo no puede vomitar a un cristiano de Su boca porque el cristiano ?es? Su boca. O sea, los cristianos somos los miembros del Cuerpo de Cristo y por lo tanto formamos parte del mismo.

Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. [Ef 5.30]

Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. [Rom 12.5]

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. [1Cor 12.27]

Apocalipsis 3.16, entonces, no se puede aplicar doctrinalmente a los cristianos, los miembros de la Iglesia de Cristo. Más bien se refiere a algunos creyentes de la Tribulación (de los primeros tres años y medio de la septuagésima semana de Daniel) que no tienen la seguridad de su salvación y que no forman parte del Cuerpo de Cristo. Ellos pueden ser echados?vomitados?de la presencia del Señor.

CONCLUSIÓN

Hemos visto una breve explicación de las tres aplicaciones de las siete cartas que Cristo mandó a los ángeles de las siete iglesias en Apocalipsis 2 y 3. Históricamente se tratan de siete iglesias literales en Asia Menor. Por lo que se escribió a ellas en estas siete cartas podemos entender bastante acerca de la condición de la Iglesia en el primer siglo, al final de la época de los Apóstoles (alrededor de 95 d.C. cuando Juan recibió la revelación de Apocalipsis).

Vimos también varias aplicaciones personales de estas mismas siete cartas. Nos muestran un buen cuadro de siete diferentes tipos de cristianos o aun de siete diferentes tipos de iglesias hoy en día. Además, en las cartas de Apocalipsis 2 y 3, Dios nos dio un buen ?bosquejo? de la historia de la Iglesia. Por lo que Cristo escribió acerca de las siete iglesias, podemos ver todo el desarrollo de la Iglesia (tanto la falsa del enemigo como la verdadera de Dios) a través de los siglos.

Por último, definimos la aplicación doctrinal de Apocalipsis 2 y 3. Estos capítulos se tratan de la primera mitad de la Tribulación. Juan escribió Apocalipsis desde la perspectiva del ?día del Señor? (la segunda venida de Cristo), entonces él vio cosas del ?pasado? que incluyeron algunos eventos de la Tribulación, tanto de la primera mitad como de la segunda. Toda la ?destrucción repentina? de la Gran Tribulación (los últimos tres años y medio) se ve en los capítulos del 4 al 19 de Apocalipsis. Así que, la primera mitad de ?paz y seguridad? se ve en las iglesias de Apocalipsis 2 y 3.

¿Cómo puede ser que habrá ?iglesias? en la Tribulación? Cuando nosotros nos vayamos en nuestro arrebatamiento, dejaremos iglesias llenas de ?falsos convertidos??creyentes que nunca se convirtieron porque nunca se arrepintieron (creyeron un falso evangelio). Debido a la mentira del Anticristo y el poder engañoso de parte de Dios (y puesto que la primera mitad de la Tribulación es de ?paz y seguridad?), todo seguirá igual después de nuestro éxodo de este mundo. Habrá muchas ?iglesias? (congregaciones religiosas) por todos lados, igual que hoy.

Es por esto que vemos algo en cada una de las siete cartas a las iglesias de Apocalipsis 2 y 3 que no se puede aplicar a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo (es decir, a los cristianos). Una de estas cosas que más llama la atención es la promesa de un arrebatamiento a la mitad de la Tribulación, justo antes de ?la hora de prueba? que vendrá sobre el mundo entero. En Apocalipsis 4 vamos a ver este arrebatamiento en cuadro porque Dios lleva a Juan al tercer cielo para mostrarle las cosas que están por venir. Lo que viene después de Apocalipsis 3 tiene que ver con la destrucción horrenda de la Gran Tribulación?los tres años y medio del ?infierno sobre la tierra?.

 

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