¿Es el Dios del AT diferente al del NT?

En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios hace exterminar a pueblos enteros por la guerra; y en el Sermón del Monte está escrito «Amad a vuestros enemigos». ¿Es el Dios del AT diferente al del NT?

Algunas personas piensan que en el Antiguo Testamento Dios es un Dios de ira y venganza y que en el Nuevo es un Dios de amor. Esta opinión se puede rebatir fácilmente con las dos citas siguientes del AT y del NT: En Jeremías 31:3, en el AT, Dios dice: «Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi 19 misericordia», y en el NT leemos en Hebreos 10:31: «¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!».


Dios es tanto el Dios de ira frente al pecado, como el Dios de amor con respecto a aquel que se arrepiente. El Antiguo Testamento y el Nuevo dan ambos este testimonio de Dios, porque Dios es siempre el mismo. «En el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Stg 1:17). De la misma manera el Hijo de Dios jamás ha cambiado en su naturaleza: «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (He 13:8).

La Biblia abunda en ejemplos de cómo Dios juzga el pecado en los hombres y de como, por otra parte, guarda a los suyos. En el diluvio, la humanidad entera pereció por su maldad y sólo ocho personas se salvaron. De la misma manera se perderá la mayor parte de la humanidad en el Juicio Final, porque anduvieron por el camino ancho de la perdición (Mt 7:13-14). Dios había dado a su pueblo Israel la tierra prometida, pero durante la salida de Egipto los amalecitas atacaron la retaguardia del pueblo. En Deuteronomio 25:17-19, Dios anuncia el exterminio de los amalecitas como juicio; que Saúl más tarde, tuvo que llevar a cabo por orden de Dios (1 S 15:3). En la época del NT Dios mató a Ananías y Safira, porque no dijeron toda la verdad (Hch 5:1-11). Estos ejemplos nos enseñan que Dios se toma más en serio cada pecado de lo que nosotros pensamos. En esto Dios tampoco ha cambiado. Él odia todo pecado y juzgará toda iniquidad. También hoy podría destruir a naciones enteras. Los alemanes han pecado gravemente contra Él al concebir y ejecutar el programa radical de exterminio contra su pueblo Israel durante el Tercer Reich. La división de Alemania durante 40 años y la pérdida de los territorios del Este han sido manifiestamente un juicio contra esta nación por ese pecado. Dios podría haber destruido al pueblo alemán entero, pero su misericordia fue tan grande que no lo hizo; quizás también por los creyentes que sigue habiendo entre el pueblo alemán. Sodoma y Gomorra no habrían sido sepultadas bajo la lluvia de fuego si hubiese habido al menos diez justos allí (Gn 18:32). Si el juicio no llega siempre de inmediato, es a causa de la gracia de Dios. Pero el día viene en que cada cual deberá dar cuenta de su vida, tanto los creyentes (2 Co 5:10) como los incrédulos (He 9:27; Ap 20:11-15).

Todamo de: Werner Gitt – Preguntas Que siempre suelen hacerse

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