I LOS ANTECEDENTES DE LOS SIETE SELLOS

ANTECEDENTES DE LOS SIETE SELLOS
LOS ANTECEDENTES DE LOS SIETE SELLOS

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El bosquejo del capítulo:

I. (Apoc 4) El comienzo: Un arrebatamiento
A. (v1-5) El arrebatamiento al tercer cielo
1.  (v1) El arrebatamiento de la tierra
2.  (v2-5) El arrebatamiento al trono
B. (v6-11) La adoración en el tercer cielo
1.  (v6a) La adoración sobre el ?mar de vidrio?
2.  (v6b-8) La adoración de los cuatro seres vivientes: ?El más santo?
3.  (v9-11) La adoración de los 24 ancianos: ?El más digno?

En Apocalipsis 4 vemos el comienzo de los cuatro relatos de la Gran Tribulación y esta es la parte más grande del libro (consta de los capítulos de 4 al 19). Acabamos de analizar las cartas a las siete iglesias de Apocalipsis 2 y 3, entonces sabemos que al llegar al capítulo 4 estamos viendo cosas que suceden después de la primera mitad de la Tribulación?la mitad de ?paz y seguridad? (porque vemos esta mitad en la historia ?doctrinal y profética? de las siete iglesias de los capítulos 2 y 3). Por lo tanto, en Apocalipsis
4-19 vamos a ver cuatro diferentes relatos de la Gran Tribulación (los últimos tres años y medio de la septuagésima semana de Daniel) y la segunda venida de Cristo.

Es importante tomar en cuenta el hecho que los comentarios bíblicos sobre los cuatro relatos de la Gran Tribulación (los comentarios de los sellos, las trompetas, los personajes y las copas) no siguen estrictamente el orden de los versículos de cada capítulo. Así que, para mantener una progresión lógica de comentarios en  nuestro estudio,  si  un  relato  contiene antecedentes vamos  a  verlos  primero. Luego

analizaremos los siete aspectos individuales del relato (por ejemplo, analizaremos cada uno de los siete sellos  después  de  ver  los  ?antecedentes? de  los  sellos).  Si  hay  un  ?paréntesis?  (que  nos  da  más información acerca de acontecimientos durante o alrededor del tiempo en cuestión), lo veremos a lo último, después de los siete aspectos individuales del relato. Entonces, nuestro estudio de los capítulos del
4 al 19 (los que se tratan de la Gran Tribulación y la segunda venida de Cristo) seguirán este orden: Primero veremos los antecedentes del relato, luego analizaremos los detalles y al final estudiaremos el paréntesis en que Dios nos da alguna ?información extra?.

El primero relato de la Gran Tribulación es el de los siete sellos, pero antes de mostrarnos estos sellos, Dios nos da una descripción de algunos antecedentes?cosas que sucederán antes de que se abran los sellos. El capítulo 4 nos muestra el antecedente del arrebatamiento (cómo comienza la Gran Tribulación) y el capítulo 5 nos muestra el Cordero de Dios, el que es digno de abrir el libro sellado con los siete sellos. Por lo tanto, vamos a estudiar estos dos capítulos a la vez, empezando con el arrebatamiento de los fieles de la Tribulación.

Recuerde que Dios les dio una promesa a algunos fieles durante la Tribulación?los tres años y medio de paz y seguridad cuando todo el mundo (salvo estos fieles predicadores y misioneros) ?se duerme?. Dios los guarda de ?la hora de la prueba??la Gran Tribulación?que viene sobre el mundo entero y sobre todos los moradores del mismo. Esta promesa se cumple a la mitad de la Tribulación, exactamente como vemos en cuadro en el Apóstol Juan.

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. [Apoc 3.10]

EL COMIENZO: UN ARREBATAMIENTO APOCALIPSIS 4

El arrebatamiento al tercer cielo: Apocalipsis 4.1-5

1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. [Apoc 4.1-5]

Arrebatado de la tierra (v1)

La primera cosa que el estudiante de la Palabra de Dios siempre debe hacer es establecer el contexto del pasaje que está analizando. Hay dos frases en este primer versículo de Apocalipsis 4 que nos ayudan a entender el contexto de lo que sigue: ?Después de esto? y ?después de estas? (v1). Hay un cambio tomando lugar y Dios quiere que lo vemos?es un cambio ?después de? algo.

Con estas dos frases Dios está señalando una diferencia entre lo que vemos en los capítulos anteriores? Apocalipsis 2 y 3 que contienen las siete cartas a las siete iglesias?y lo que siguen. Como hemos visto, doctrinalmente estos dos capítulos (Apoc 2 y 3) nos muestran lo que pasa aquí en la tierra durante la primera mitad de la Tribulación cuando hay paz y seguridad en todo el mundo. Después de estos tres años y medio de paz, va a haber un arrebatamiento, exactamente como vemos en los primeros versículos de Apocalipsis 4: Juan es arrebatado al trono de Dios en el tercer cielo.

Entienda que Juan forma un cuadro  personal del arrebatamiento de la Iglesia al final de nuestra época. Sabemos que las siete iglesias de Apocalipsis 2 y 3 forman un cuadro de siete diferentes periodos sucesivos en la historia de la Iglesia. Después de la última iglesia (la nuestra: La iglesia apática y apóstata de Laodicea), alguien es arrebatado al tercer cielo: Juan. Él forma un cuadro, entonces, de la Iglesia al final de la época cuando Cristo viene para llevarnos de aquí al tercer cielo.

Observe que en Apocalipsis 2 y 3 el Espíritu de Dios esta ?en la tierra? hablando a las iglesias, exactamente como hoy?el Espíritu mora en nosotros, en la tierra.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. [Apoc 2.7]

Así es el ministerio del Espíritu Santo en la Iglesia antes de nuestro arrebatamiento. Él ?detiene? el misterio de la iniquidad, y lo hace en y a través de nosotros los cristianos (nuestra influencia, nuestro testimonio y, especialmente, nuestra predicación).

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. [2Tes 2.7]

Como en los días de Noé, hoy el Espíritu de Dios detiene la iniquidad en este mundo.

Y dijo Jehová: No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. [Gen 6.3]

Otros pasajes dicen lo mismo del Espíritu de Dios, que Él detiene el avance del enemigo en este mundo.

Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él. [Isa 59.19]

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. [Juan 16.7-8]

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. [1Jn 4.4]

Este  es  el  mismo  cuadro  que  vemos  en  el  Libro  de Apocalipsis.  Después  del  arrebatamiento  en Apocalipsis 4.5, no vemos al Espíritu de Dios en la tierra. Más bien, lo vemos en el tercer cielo. Por supuesto Dios es omnipresente y el Espíritu Santo está en todo lugar siempre. Pero, algo cambia en Apocalipsis 4 porque el enfoque de todo ya no es aquí en la tierra sino allá en el cielo?en la presencia de Dios. Esto es un cuadro personal de lo que va a pasar después del arrebatamiento de la Iglesia (después de los siete periodos de la historia de la Iglesia; Apoc 2-3). La influencia del Espíritu de Dios en y a través de nosotros?como ?sal? para preservar y ?luz? para alumbrar?se acaba y todo va de mal en peor.

Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio [el arrebatamiento de la Iglesia]. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. [2Tes 2.7-12]

El  cuadro  doctrinal  del  arrebatamiento  en  Apocalipsis  4  es  un  poco  diferente.  No  se  trata  del arrebatamiento de la Iglesia al final de la época de los cristianos. Más bien es un tipo y cuadro del arrebatamiento a la mitad de la Tribulación?a la mitad de la semana septuagésima de Daniel. Según Apocalipsis 3.10, habrá algunos fieles en la Tribulación (los tres años y medio de paz y seguridad) que serán arrebatados antes del comienzo de la Gran Tribulación. Este arrebatamiento a la mitad de la Tribulación es como un ?premio? para los fieles?para los que aman la verdad (la Palabra de Dios) y por esto la llevan a lo último de la tierra como misioneros. Todos los demás (como las cinco vírgenes insensatas; Mat 25.1-13) tendrán que ?perseverar hasta el fin? de la Gran Tribulación para ser salvos.

muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. [Mat 24.11-13]

Entonces, trace bien la Palabra de verdad y haga la distinción entre el cuadro  personal que vemos en el arrebatamiento de Juan, y el cuadro  doctrinal (para más detalles sobre estas diferentes aplicaciones, ver el libro Cómo estudiar la Biblia por este autor). Es obvio que en su arrebatamiento podemos ver un cuadro de nuestro arrebatamiento, pero doctrinalmente (profética y directamente) se trata de un arrebatamiento de alguien (o de algunos) a la mitad de la Tribulación. En Apocalipsis 2 y 3 vemos un cuadro doctrinal de la primera mitad de la Tribulación y en los capítulos del 4 al 19 vemos los acontecimientos de la Gran Tribulación?la segunda mitad de la septuagésima semana de Daniel, la mitad de ?destrucción repentina?. Entre estas dos mitades?al final de la primera y al comienzo de la segunda?hay un arrebatamiento.

Arrebatado al trono (v2-5)

Cuando Juan oye el mandamiento de subir a donde Dios está, al instante él está en el Espíritu y se encuentra delante de un trono (v2a). Observe que este trono está en el cielo (el tercer cielo) y no en la tierra. Es el trono de Dios.

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. [Heb 12.2]

El que está sentado en el trono es Dios Padre (v2b). Cristo, el Cordero, está en pie durante todo este tiempo, entonces sabemos que no es Él que está sentado sobre el trono.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. [Apoc 5.6-7]

Obviamente Juan no ve a Dios en toda Su gloria, porque a Dios es eterno, infinito y omnipresente; por lo tanto nadie ha visto todo Su ser y nadie puede verlo?o sea, nadie puede ver a Dios en toda Su gloria.

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. [Juan 1.18]

La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén. [1Tim 6.15-16]

Sin embargo, es obvio que Juan está viendo a Dios el Padre sentado en el trono y no Jesús, porque Jesús (el Cordero) está en pie delante del trono y luego el Apóstol se acerca al Padre para tomar el libro de los sellos de Su mano derecha. Así que, Juan está viendo al Padre sentado en el trono en el cielo.

Alrededor del trono de Dios, Juan ve un arco iris. Este arco iris, entonces, no es un semicírculo como los que nosotros vemos desde nuestra perspectiva de la tierra. Más bien es un círculo completo, porque la Biblia dice que está ?alrededor? del trono del Señor. Además, no es un arco iris multicolor como el arco que se ve desde la tierra, sino que es verde como una esmeralda. Según la primera mención de un arco iris en Génesis 9.11-17, hay dos cosas que debemos recordar cuando vemos uno. Primero, nos recuerda del pacto perpetuo que Dios hizo con Noé y sus descendientes (incluyéndonos a nosotros), que ya no destruiría el mundo con agua. Así que, en segundo lugar, el arco iris nos recuerda de juicio?que Dios destruyó el mundo con agua y aunque no lo hará así otra vez, sí lo destruirá. La próxima vez lo hará con fuego.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. [2Ped 3.10]

Así que, cuando vemos a Dios en el trono en Apocalipsis 4, lo vemos con un arco iris alrededor y esto nos recuerda que Él está listo para juzgar al mundo entero.

Alrededor del trono de Dios hay también 24 tronos y 24 ancianos sentados en los tronos. Aunque no se puede decir con plena certeza quienes son estos 24 ancianos, parece que son los 12 patriarcas (los 12 hijos de Israel; los padres de las 12 tribus) y los 12 Apóstoles judíos (incluyendo a Matías, el que reemplazó a Judas; Hech 1.24-26). Para identificarlos, sólo tenemos que seguir el método del estudio bíblico más seguro: El de comparar la Escritura con la Escritura (1Cor 2.13).

Estos 24 ancianos reinarán como ?sacerdotes reales? sobre la tierra.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero… diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. [Apoc 5.8-10]

En cierto sentido uno podría decir que los cristianos también somos ?reyes y sacerdotes? (o sea, ?sacerdotes reales?) porque como ?sacerdotes? tenemos acceso directo a Dios y como ?reyes? podemos reinar con Cristo si somos fieles (y es por esto que muchos quieren ver a la Iglesia en el cuadro de los 24 ancianos).  No  obstante, la  tierra no  pertenece a  nosotros  porque Dios  nos  ha prometido  la  Nueva Jerusalén  como  nuestro  ?centro  de  operaciones?  en  la  eternidad  (2Tim  2.13  con Apoc  21.9-10  y
21.22-23). Entonces, los 24 ancianos no son representantes de los cristianos?de la Iglesia. El otro grupo general en la Biblia que consta de ?sacerdotes reales? es el pueblo judío?la ?nación santa? y escogida de Jehová.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. [1Ped 2.9]

Según el pacto que Dios hizo con Israel, la tierra pertenece a los judíos?a la nación de Israel.

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. [Exod 19.4-6]

Apocalipsis 5.10 dice que los 24 ancianos reinarán (en el futuro) sobre la tierra. Esto se trata de la herencia de los judíos: Heredarán la tierra (reinarán sobre la tierra y los pueblos de la tierra con el Señor).

Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. [Sal 37.10-11]

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. [Mat 5.5]

Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme. [Isa 60.21]

Los tronos de estos ancianos se establecen durante la segunda venida (Mat 25.31-46; Apoc 20.4).

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. [Dan 7.9-10]

Entonces, Israel heredará la tierra en la segunda venida de Cristo y por esto tomará posesión de ella durante el Milenio. Son los humildes (los judíos salvos) que serán guardados en el día del enojo de Jehová y por lo tanto ellos pasarán al Milenio para reinar con Él.

Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová. [Sof 2.3]

Así que, el hecho de que estos 24 ancianos en Apocalipsis 4 son ?sacerdotes reales? que reinarán en la tierra nos indica que son judíos y no gentiles, ni cristianos.

Además, el número de ellos implica que son judíos: Son 24 (dos juegos de 12). El número de la nación de Israel es, obviamente, 12 debido a las 12 tribus que salieron de la familia de Israel. Así que, parece que 12 de los 24 ancianos son los líderes de Israel durante el Antiguo Testamento?los patriarcas.

…Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce: los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram. [Gen 35.22-26]

El otro juego de 12, entonces, sería el de los 12 líderes de Israel durante el Nuevo Testamento?los Apóstoles (tomando en cuenta que Dios escogió a Matías para reemplazar a Judas; Hech 1.24-26 con Prov 16.33).

Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó. [Mat 10.2-4]

Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles. [Hech 1.24-26]

Dios les prometió a los 12 patriarcas y también a los 12 Apóstoles que se sentarían sobre tronos para reinar?serán reyes y sacerdotes que reinarán sobre la tierra exactamente como vemos en Apocalipsis 4 con los 24 ancianos (Apoc 4.4). Dios dijo que ?reyes? (plural) saldrían de los propios lomos de Jacob? luego llamado Israel (Gen 35.11). Los que salieron de los lomos de él fueron los 12 patriarcas (Gen
35.22-26). Siendo los patriarcas de Israel (las cabezas de las familias y luego de las tribus), parece que ellos son ?representantes? de sus tribus sobre todos los pueblos de la tierra, porque Israel como una
nación será la cabeza de las demás naciones?de los gentiles (Exod 19.4-6).

El someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies. [Sal 47.3]

Además, Dios les prometió a los 12 Apóstoles 12 tronos para reinar con Él exactamente como vimos con los patriarcas.

Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. [Mat 19.28]

Por último, parece que los 24 ancianos son los 12 patriarcas y los 12 Apóstoles porque Dios les da a ellos (a los 24) un lugar especial en Su reino futuro. Vemos este trato especial en que los nombres de los 12 patriarcas serán inscritos en las 12 puertas de la Nueva Jerusalén.

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. [Apoc 21.10-12]

Los nombres de los 12 Apóstoles serán inscritos en los cimientos del muro de la misma ciudad.

Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del
Cordero. [Apoc 21.14]

Por esto, no hay que adivinar mucho sobre quienes son los 24 ancianos. No son representantes de la Iglesia, sino de Israel. Son los 12 patriarcas (los hijos de Israel) y los 12 Apóstoles judíos que Cristo escogió durante Su primera venida.

En el último versículo de este primer pasaje de Apocalipsis 4 (el versículo 5), vemos que del trono de Dios salen relámpagos, truenos y voces como cuando el Señor descendió sobre el Monte Sinaí. Este no es un ?trono de gracia? sino de juicio porque estamos viendo los acontecimientos de la Gran Tribulación? los eventos que culminan en la segunda venida del Señor Jesucristo. Delante de este mismo trono de juicio arden siete lámparas que son las siete manifestaciones del Espíritu Santo de Dios (Isa 11.1-2). Por lo tanto, ahora vemos la presencia (la manifestación) del Espíritu en el tercer cielo, ya no más en la tierra hablando a las iglesias y deteniendo la iniquidad. Sin el ministerio del Espíritu en la tierra, la corrupción de los hombres llega a su colmo.

La adoración en el tercer cielo: Apocalipsis 4.6-11

6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

7 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. [Apoc 4.6-11]

La adoración sobre el ?mar de vidrio? (v6a)

Según Apocalipsis 4.2, Juan ya está en el tercer cielo?la morada de Dios. Cuando él mira hacia abajo sobre lo que está parado, ve ?como un mar de vidrio semejante al cristal?. Lo que él ve es la faz del abismo?la división entre el segundo cielo (el espacio afuera; el universo) y el tercero?que es agua congelada entonces parece ser de cristal o de vidrio.

Las aguas se endurecen a manera de piedra, y se congela la faz del abismo. [Job 38.30]

En Génesis 1.1 cuando Dios creó el mundo (los cielos y la tierra), lo creó todo perfecto y bello. Esto es obvio si comparamos la Escritura con la Escritura para ver cómo es que Dios crea (hace) las cosas.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. [Gen 1.1]

El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto. [Deut 32.4]

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. [1Jn 1.5]

Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. [Isa 45.18]

Antes de analizar los detalles de algunos de estos versículos anteriores, pensemos un poco acerca de la creación en Génesis 1.1. Lucero formaba parte de esta creación perfecta y en su estado original él era el quinto querubín?el querubín grande y protector (Ezeq 28.11-19; Isa 14.12a). La tierra estaba arriba en el universo, como la cabeza o el punto de partida para extender el reino de Dios a través de lo demás de la creación ?abajo?. En aquel entonces no había división entre Dios y Su creación porque no había pecado, sólo luz y perfección. Por esto, podemos entender que en el mundo perfecto de Génesis 1.1, no había ?tapa? en el universo.

tierra universoLa Biblia dice que el universo (el segundo cielo, que también se llama ?el mar? en varios lugares en la Escritura) tiene la forma de un cono?es como una pirámide, pero sin tapa (como la Gran Pirámide de Egipto). Vemos esta forma en que ?el mar??el universo?es como una ?mole? (un montón, un rimero) de las grandes aguas.

Caminaste en el mar con tus caballos, Sobre la mole de las grandes aguas. [Hab 3.15] El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. [Sal 33.7]

En este sentido el universo es también como una vestidura, como la de Cristo en Juan 19.23 (como un ?poncho? de una sola pieza que tiene abertura en el centro para pasar la cabeza y que cuelga de los hombros hasta más abajo de la cintura; entonces, tiene la misma forma del ?cono sin tapa?).

Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. [Juan 19.23]

Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas. [Sal 104.6]

Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura. [Heb 1.10-11]

Sabemos que este ?cono? del universo es circular porque cuando Dios formó los cielos, trazó ?el círculo sobre la faz del abismo?.

Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo. [Prov 8.27]

En la brecha entre Génesis 1.1 y 1.2 Lucero se rebeló con la tercera parte de los ángeles (Apoc 12.4) y en aquel entonces él dijo: ?…me sentaré, a los lados del norte? (Isa 14.13). ?El norte? se refiere a la morada de Dios, donde está Su trono (el tercer cielo).

Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey. [Sal 48.2]

En aquel entonces (antes de Génesis 1.2), no había ?tapa? en el universo sino sólo ?lados? allá en ?el norte? (en la parte arriba del universo). Ahora hay una ?tapa?, una división, porque Dios anegó el segundo cielo (que incluyó la tierra que estaba ahí) con las aguas del mar y le puso puertas y cerrojos (Job 38.8-11).

Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua. [2Ped 3.5-6]

Debido a este diluvio, vemos en Génesis 1.2 que la tierra estaba desordenada y vacía, y que las tinieblas estaban sobre la faz del abismo?la faz de las aguas que llenaban el universo.

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. [Gen 1.2]

El segundo cielo estaba lleno de agua y la tierra fue destruida, removida de su lugar arriba y ?puesta en cuarentena? abajo por el pecado.

El arranca los montes con su furor, Y no saben quién los trastornó; El remueve la tierra de su lugar, Y hace temblar sus columnas. [Job 9.5-6]

tierra universo 2

Ahora vamos a retomar la historia de la creación en Génesis 1 (volvemos a la cronología de los eventos que se describe en Génesis 1) y vemos que lo que sigue es la ?renovación de la creación?. Fíjese bien en que Dios no estaba creando sino renovando en Génesis 1.3-31. La tierra ya existía porque Dios la creó en Génesis 1.1 y todavía existía en Génesis 1.2 en adelante, sólo es que estaba cubierta de agua (Gen 1.9-10).

6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. [Gen 1.6-8]

En el segundo día de la renovación, vemos la división de las aguas que llenaban el universo. Dios hizo una expansión en medio de las aguas (Gen 1.6). ¿Cuáles aguas? En el contexto (Gen 1.2) eran las aguas del abismo?las aguas que llenaban todo el segundo cielo (el universo). Para hacer dicha expansión, Dios separó las aguas que estaban arriba de las que estaban abajo (Gen 1.7). Fíjese bien en que este evento no puede ser la creación de los mares sobre la tierra, porque ellos fueron formados el día siguiente de la renovación (Gen 1.9-10). La expansión que Dios hizo el día segundo se llama ?Cielos? (Gen 1.8). La palabra ?cielos? es plural porque la expansión consta del segundo cielo y el primero. Sólo hay tres cielos que se mencionan en la Escritura y todos los tres se ven claramente en Salmo 148. En este Salmo Dios empieza en el tercer cielo con la alabanza de Sus criaturas ahí y luego menciona el segundo cielo y al final el primero.

Así que, el tercer cielo es la morada de Dios donde están Sus ángeles y Sus ejércitos.

Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos. [Sal 148.1-2]

El tercer cielo está completamente separado del pecado en la creación abajo.

Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. [Sal 5.4]

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él. [Hab 1.13]

Este es el paraíso a donde van los santos cuando mueren hoy día.

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. [2Cor 12.2-4]

El segundo cielo es el espacio exterior donde están el sol, la luna y las estrellas; es el gran vacío oscuro arriba de nosotros.

Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. [Sal 148.3]

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. [Gen 1.2]

El extiende el norte [la morada de Dios] sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada. [Job 26.7]

Observe que el hombre no tiene ningún dominio sobre el segundo cielo. Es territorio que pertenece (por el momento) a nuestro enemigo Leviatán (Job, capítulos 1, 2 y 41; es Satanás, el diablo).

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. [Gen 1.26]

Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres. [Sal 115.16]

He allí el grande y anchuroso mar, En donde se mueven seres innumerables, Seres pequeños y grandes. Allí andan las naves; Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él. [Sal 104.25-26]

El primer cielo es la atmósfera de la tierra donde hay granizo, nieve, vapor y viento.

Alabad a Jehová desde la tierra, Los monstruos marinos y todos los abismos; El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra. [Sal 148.7-8]

Mira a los cielos, y ve, Y considera que las nubes son más altas que tú. [Job 35.5]

La expansión que Dios hizo en Génesis 1.6-8 se llama ?Cielos? (plural) porque consta del primer cielo (nuestra atmósfera) y el segundo (el espacio). O sea, consta de lo que nosotros llamamos ?el universo?. El tercer cielo queda por el otro lado de la división?de la faz del abismo.

tierra universo 2

Hay aguas debajo de la expansión de los cielos?debajo del universo.

Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. [Sal 136.6]

Las aguas que están arriba de la expansión forman la faz del abismo. Esta faz de aguas está congelada porque la temperatura en el espacio es casi cero absoluto porque casi no hay movimiento molecular.

Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. [Sal 148.4]

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas [note que Dios está arriba de las aguas, en el tercer cielo]. [Gen 1.2]

Las aguas se endurecen a manera de piedra, Y se congela la faz del abismo. [Job 38.30]

¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo fundido? [Job 37.18]

Entonces, desde arriba?desde el tercer cielo, la presencia de Dios?viéndola hacia abajo, la faz del abismo se ve como un mar de vidrio. Esto es exactamente lo que Juan está viendo en Apocalipsis 4.6, después de que Dios lo arrebató al tercer cielo. Está parado sobre la faz del abismo y cuando mira hacia abajo ve un mar de vidrio semejante al cristal porque ve la faz de las aguas perfectamente congeladas.

Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. [Apoc 4.6]

La adoración de los cuatro seres vivientes: ?El más santo? (v6b-8)

Los cuatro seres vivientes que Juan ve son los mismos cuatro querubines que Ezequiel vio (Ezeq 1.4-28;
10.1-22). Vea una comparación de los pasajes que se tratan de estas criaturas.

Los seres en Apocalipsis, capítulo 4Los Seres en Ezequiel, capítulo 1
Tienen algo que ver con el trono de Dios (v6) Llamados ?cuatro seres vivientes? (v6)

Son llenos de ojos delante y detrás (v6-7) Tienen cara de león (v7)

Tienen cara de becerro (v7) Tienen cara de hombre (v7) Tienen cara de águila (v7)

Tienen algo que ver con el trono de Dios (v26-28) Llamados ?cuatro seres vivientes? (v5)

Son llenos de ojos (v18) Tienen cara de león (v10) Tienen cara de becerro (v10) Tienen cara de hombre (v10) Tienen cara de águila (v10)

Sin embargo, a pesar de que las descripciones en Apocalipsis y Ezequiel son parecidas, hay algunas diferencias entre ellas. En primer lugar, Juan dice en Apocalipsis que los seres vivientes tienen seis alas, pero Ezequiel dice que sólo tienen cuatro. Ezequiel menciona las ruedas de estas criaturas, pero Juan no. En Apocalipsis, vemos a los seres junto al trono y alrededor de él, pero en Ezequiel ellos están debajo del trono de Dios.

Una posible explicación de estas diferencias es el movimiento. Juan fue arrebatado a la mitad de la Tribulación y ve a los querubines alrededor del trono pero no están en movimiento. Ezequiel tuvo una visión de la segunda venida de Cristo, entonces él vio a los querubines moviéndose, viniendo con Cristo. Así que, uno entiende perfectamente bien la diferencia entre el número de alas. Cada uno de los cuatro seres vivientes tiene seis alas. Tiene dos extendidas por encima (Ezeq 1.11a), se cubre el cuerpo con otras dos (Ezeq 1.11b) y usa las otras dos para volar. Es por esto que Ezequiel no menciona el último par de alas, porque él vio a las criaturas volando (Ezeq 1.12)?estaban usando las dos alas para volar. Juan ve (y menciona) este tercer par de alas porque ve a los querubines parados. Esta misma explicación sirve también para aclarar las otras diferencias. Ezequiel vio a los querubines moviéndose en el contexto de la segunda venida, entonces vio sus ruedas también. Juan no, porque los vio parados en el cielo. Cuando los querubines vienen en la segunda venida, no estarán alrededor del trono (como Juan los ve) sino debajo del trono (como Ezequiel los vio). Así que, podemos decir con muy buena certeza que los cuatro seres vivientes que Juan ve y describe en Apocalipsis 4 son los mismos querubines que Ezequiel vio siglos antes.

Hemos  de  notar  que  no  se  menciona  el  ?quinto  querubín?  en  ninguno  de  los  pasajes?ni  el  de Apocalipsis, ni el de Ezequiel. El quinto querubín era Lucero (Ezeq 28.11-19) antes de su caída?antes de llegar a ser Satanás y el diablo (Isa 14.12-14). Los cuatro querubines están ?alrededor? del trono en el cielo. Lucero era el querubín protector y por esto estaba encima del trono.

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. [Ezeq 28.14-15]

Él era la criatura más poderosa de toda la creación de Dios. Protegía la mera presencia de Dios mismo. Cayó en su rebelión entre Génesis 1.1 y 1.2, y el Señor acabó con su ?golpe de estado? con el diluvio universal?Dios llenó todo el universo de agua y puso la ?faz del abismo? (la ?tapa? del universo; agua congelada) para separarse de Satanás y la creación que ya estaba contaminada del pecado.

Volviendo a Apocalipsis 4 vemos que los cuatro seres vivientes adoran a Dios como el ?más santo? y esta es la misma adoración que le dan los serafines a Dios.

Por encima de Él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. [Isa 6.2-3]

Los serafines son otras criaturas en el cielo, diferentes de los querubines. Sólo se mencionan en Isaías capítulo 6.

La adoración de los 24 ancianos: ?El más digno? (v9-11)

Los 24 ancianos adoran a Dios como el ?más digno? de recibir gloria, honra y poder. Por lo tanto, echan sus coronas delante del trono (v10). Como vimos antes, ellos son ?reyes?, entonces tienen coronas (Apoc 5.9-10), y las tienen en sus cabezas (Apoc 4.4). Por esto pueden quitárselas y echarlas delante de Dios. Esta es otra indicación que los 24 ancianos no son representantes de nosotros, los cristianos (miembros de de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo). Las coronas que podremos recibir en el Tribunal de Cristo no serán coronas para ponernos en la cabeza.

Las coronas que un cristiano puede ganar o perder son ?coronas de gloria?. No son como la corona de un rey que se puede poner en la cabeza. Este término (?coronas?), en el contexto de la herencia y recompensa de un cristianos, se refiere a diferentes niveles de gloria y luz?niveles que dependen de cuánta recompensa uno recibe en el Tribunal de Cristo. Estas coronas de gloria serán como la gloria que Cristo recibió en Su resurrección.

Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos… Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. [Heb 2.7-9]

Por esto, Cristo tiene un ?cuerpo de gloria? (un cuerpo que resplandece y brilla con una luz divina) y por esto nosotros esperamos un cuerpo igual.

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. [Flp 3.20-21]

La única diferencia entre un cuerpo y otro de los cristianos será el nivel de gloria, porque según su fidelidad, cada uno recibirá ?coronas? (niveles) de gloria. En este sentido seremos como las estrellas? cada una es diferente de las demás en gloria (en luz y brillo).

Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues  una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. [1Cor 15.41-42]

Cristo recompensará a cada uno de nosotros (los cristianos) con aquella ?coronas de gloria? (nuestra recompensa de herencia) en el Tribunal de Cristo justo después de nuestro arrebatamiento.

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. [Rom 14.10]

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. [2Cor 5.10]

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. [Col 3.23-24]

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. [1Cor 3.11-15]

Conclusión

Uno de los antecedentes de los siete sellos es el arrebatamiento que toma lugar en Apocalipsis 4. Después de la primera mitad (los tres años y medio) de paz y seguridad que vemos en cuadro en Apocalipsis 2 y 3, y antes de la Gran Tribulación que sigue en los capítulos hasta el 19, alguien es arrebatado. Esto es lo que vemos en cuadro en el arrebatamiento del Apóstol Juan en Apocalipsis 4.

¿Qué fue la primera cosa que Juan vio después de ser arrebatado de la tierra? Vio un trono con el Juez Justo sentado sobre él, listo y preparado para juzgar. Antes de seguir con la exposición de Apocalipsis, hagamos una aplicación personal e individual de esto. La primera cosa que nosotros veremos después de nuestro arrebatamiento será un trono también: El Tribunal de Cristo. En aquel entonces veremos la verdadera realidad de nuestras vidas y la eternidad, porque aquí en la tierra y en este mundo somos como ?peregrinos?. Es decir que después de unos pocos años en el Milenio, toda esta vida parecerá como un sueño. Así que, ¿cómo es que usted debe estar viviendo ahora en este mundo pasajero para que pueda pasarla bien en el Milenio? ¿Cómo quiere pasarla delante del Tribunal de Cristo? Las decisiones que tomamos hoy (para crecer en Cristo, ganar almas y discipular a los nuevos convertidos que Dios nos da) afectarán nuestra recompensa luego?nuestras ?coronas de gloria?. Piense en las palabras de Pablo y cambie todo lo que tiene que cambiar en su propia vida para ser y vivir como él (1Cor 11.1).

Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. [2Tim 2.4]

Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. [2Tim 4.6-8]

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