EL TRABAJO Y DESCANSO 7. ¿CÓMO CONSIDERAR EL TIEMPO LIBRE Y EL DESCANSO?

TIEMPO LIBRE Y EL DESCANSO gente campo oficina

¿CÓMO DEBO CONSIDERAR EL TIEMPO LIBRE Y EL DESCANSO?

La laboriosidad crónica y el aburrimiento aplastante, son ambos señales de que carecemos de la perspectiva de Dios sobre el trabajo y el descanso.

Dios nos da un propósito. Si tu identidad está arraiga­da en la relación con Dios, entonces no intentes que el tra­bajo llene tu necesidad de tener un sentido para tu vida.

El aburrimiento te envuelve cuando sientes que lo que estás haciendo carece de objetivo: y la laboriosidad lo hace cuando procuras dar valor a tu vida porque piensas que, a menos que estés produciendo algo, no eres importante.

Dios nos da el descanso. Porque nuestro trabajo es la obra de Dios, y porque él es, en última instancia, respon­sable de los resultados, él nos da la libertad de dejarlo, confiar en él y disfrutar de los demás aspectos de la vida. La persona que se siente culpable cuando descansa cree, en lo profundo de su ser, (1) que Dios no quiere o no puede suplir sus necesidades y, por lo tanto, (2) debe proveer para sus necesidades principalmente con el tra­bajo. La única salida para una persona así, es dejar de tra­bajar para sí (ansiosamente y con temor) y comenzar a trabajar para Dios (confiadamente y en paz). El descanso, la liberación del trabajo, comienza a funcionar cuando dejamos de depender en nuestro trabajo y comenzamos a confiar en Jesús para la satisfacción de nuestras necesi­dades (Mata 11:28-30).

Por otra parte, la persona que sobrevive durante la semana de trabajo ansiando la llegada del fin de semana, cree que su trabajo no tiene valor, que el único propósito en su vida es disfrutar los placeres del ocio. Esa persona necesita saber que su trabajo tiene un valor divino. También debe saber que Dios nos concede el descanso para que nos renovemos y podamos cumplir sus propósitos con el trabajo, que no fue dado para solo financiar nuestro tiempo libre (Éxo. 20:9, 10). La recreación es para re­crearnos como personas física, mental y espiritualmente integrales para que podamos servir mejor a Dios.

Dios otorgó a Israel un día de descanso de cada siete. Algunos cristianos ignoran ese principio, saturando los sábados y los domingos de actividades que no han tenido tiempo de realizar durante el resto de la semana. Otros convierten el “día de reposo” en una exigencia legalista, llenando el domingo con actividades de la iglesia, porque piensan que Dios exige un día de cada siete y eso signifi­ca un compromiso con la iglesia. Sin embargo, la actitud Neotesta mentaria hacia el “día de reposo” parece ser que en un día de cada siete, descansamos de nuestras fatigas para reconocer que, aunque Dios nos ha dado el trabajo, él es el proveedor final para nuestras necesidades. Tiene mucho sentido que debamos dedicar tiempo celebrando y adorando a Dios y disfrutando de todo lo demás que él nos concede.

Cultiva otros intereses y compromisos aparte del tra­bajo. Cultiva intereses que expresen otros de tus aspectos personales que no se evidencian con tu trabajo. La expre­sión “mi trabajo es mi afición” refleja lo estrecho de la vida de una persona que intenta conseguir con el trabajo el sen­tido para su vida. Dios también tiene un propósito para ti en tu relación con él, con tu familia, en el compromiso con otros cristianos en tus responsabilidades hacia tu comu­nidad y en tu relación con no creyentes. Dedica algún tiem­po a orar y pensar seriamente sobre cómo glorificar a Dios en las áreas de tu vida personal, familiar, eclesiástica, co­munitaria y laboral. Pero no seas fanático, incluye en ellas el descanso y el entretenimiento.

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