EL TRABAJO Y DESCANSO 2. ¿QUÉ IMPLICA PARA MI LA VISIÓN DE DIOS?

IMPLICA PARA MI

¿QUÉ IMPLICA PARA MI LA VISIÓN DE DIOS SOBRE EL TRABAJO?

Todo trabajo legítimo es una extensión de la obra de Dios.

El trabajo legítimo es aquel que contribuye a la voluntad de Dios para el mundo y no contribuye activamente a lo que no es su voluntad. El trabajo que destruye la creación de Dios -la prostitución, el robo profesionalizado- es una corrupción de la obra de Dios. Pero aunque el mal también afecta al trabajo legítimo, el trabajo en sí es bueno y una contribución a los fines de Dios.

La relación entre el trabajo que hacemos y su con­tribución a la obra de Dios no es siempre evidente.

La mayoría de los trabajadores “seculares” piensa que Dios solo está interesado en las cuestiones religiosas. Esta creencia se basa en cuatro suposiciones falsas.

  • Dios está mucho más interesado en el alma de las per­sonas que en el cuerpo.
  • Las cosas eternas son mucho más importantes que las temporales.
  • La vida misma está dividida entre los sagrado y lo profano.
  • Los ministros y los misioneros son mucho más impor­tantes en el programa de Dios que los que se ocupan de trabajos “seculares”.

Sin embargo, la Biblia establece claramente que Dios está interesado en las personas integralmente y no solo por su alma. Por tanto, la persona que fabrica los contenedores utilizados para transportar los alimentos que consumimos en nuestra mesa, contribuye tanto a la obra de Dios como un maestro, una enfermera o un misionero.

Más aun, lo que ocurre tanto en la eternidad como en el tiempo, es totalmente real e importante para Dios. El hecho de ser colaboradores de Dios para hacer que este mundo físico y temporal funcione suavemente, lo glorifica tanto como la colaboración en la evangelización. Es cierto que la eternidad es nuestro destino final y que ese destino afecta todo lo que hacemos hoy. Sin embargo, eso significa la glorificación de Dios en todas las maneras posibles en nuestro trabajo tanto como en la oración, la adoración y la evangelización-. Si Dios te ha diseñado para ser un arqui­tecto o un carpintero, entonces la construcción de edificios es la mejor manera que él te ha dado para decirles a todos que tu vida se dirige, como debiera hacerlo también la de ellos, hacia una eternidad con Dios.

Trabajar bien es un aspecto esencial para la exten­sión del evangelio en tu vida diaria. Dios les ha encar­gado a todos los cristianos ser testigos de la verdad del evangelio. Pero hablar de Cristo no es el único medio del testimonio cristiano. Nuestras palabras pierden todo signi­ficado si no son respaldadas por una vida comprometida a obedecer los dos grandes mandamientos de Jesús: amar a Dios y a nuestro prójimo (Mat. 22:34-40). Una de las maneras elementales de mostrar nuestro amor a Dios es colaborando con él en el cuidado de su creación física, re­flejando su imagen por medio del trabajo útil; y una de las maneras fundamentales de mostrar nuestro amor al pró­jimo es trabajando para contribuir a su bienestar. Cuando las personas nos observan que trabajamos con integridad y preocupación tanto por la gente como por lo que pro­ducimos, ganamos su respeto y su interés sobre nuestras motivaciones.

Para la mayoría de nosotros, el lugar de trabajo es nuestro principal campo misionero. Pero la tarea que rea­lizamos no relega a un segundo lugar el “verdadero” traba­jo de establecer amistades y proclamar el evangelio. Rea­lizar bien nuestro trabajo “secular” es una de las principales maneras de demostrar el evangelio y glorificar a Dios.

No tenemos que estar aburridos o sentirnos insignificantes. El trabajo es una de las principales maneras de cum­plir los dos grandes mandamientos de amar. Por medio del trabajo amamos a Dios y al prójimo:

  • sirviendo al prójimo;
  • satisfaciendo nuestras propias necesidades;
  • satisfaciendo las necesidades de nuestra familia;
  • ganando dinero para poder dar a otros;
  • colaborando con Dios en una tarea que él desea ver hecha.

Cuando comprendemos que Dios nos ha colocado en nues­tro trabajo para contribuir a su creación, le otorga al mismo un sentido de dignidad y de propósito.

Tu carrera no define quién eres. Nuestra cultura idola­tra el trabajo y su credo incluye las siguientes creencias:

  • El objetivo final del trabajo es completarte a ti mismo.
  • El éxito en la vida implica el éxito en el trabajo.
  • Puedes saber cuánto éxito ha tenido una persona por su riqueza material, su reconocimiento profesional o
  • su posición social.
  • La imagen es más importante que la realidad.
  • Tienes que hacer lo que sea necesario para conseguir la realización de una tarea.

A los ojos de Dios, el objetivo final del trabajo es que lo glo­rifiquemos a él y que sirvamos a los demás. El éxito en la vida se mide más por lo bien que hayamos amado que por la posición que hayamos logrado en el trabajo. El hombre que ha descuidado su matrimonio y su familia, que ha deja­do que sus hijos se hagan drogadictos y que ha logrado que sus subordinados lo detesten, es un fracaso a los ojos de Dios, aunque haya logrado el “éxito” en los negocios. Dios se interesa en el corazón, no en las apariencias; él aplaude que se haga lo necesario para realizar una tarea: trabajar dura y eficientemente, tener una buena planificación. Pero nada justifica la violación de la moral o lastimar a las personas.

La razón por la que las personas son llevadas a hacer “lo que sea” es la idea de que su carrera los define. Pero el cristiano se identifica como un hijo de Dios, un colabo­rador y coheredero con Cristo.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo? (Luc. 9:25).

Encontrar tu identidad en Cristo te liberará de la futilidad y desesperanza de estar siempre procurando subir en la escala profesional para satisfacer tu valía.

Ganar no es la única cosa. Nuestro trabajo es hacer la obra de Dios, seguir su camino y confiarle los resultados. En su soberanía, él puede permitirnos experimentar la adversidad o el éxito, para hacernos madurar y mostrar le al mundo cómo nos manejamos en cada una de esas situaciones. Pero él siempre tiene todo bajo su control.

Sobre nosotros enabundancia

Aquí publicamos Estudios Bíblicos, Reflexiones Cristianas con el propósito de ayudar a toda la comunidad Cristiana para que juntos llevemos el mensaje de Dios a las naciones con más amplitud y efectividad el Evangelio del Reino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*