El desafío del Cristiano

Los Cristianos tenemos frente a nosotros  un inmenso desafío, mostrar al mundo que la fe en Jesucristo no es una religión hueca, ni un culto místico, ni una treta escapista, sino que, además de conducir a la salvación personal y a la vida  eterna en el cielo, ofrece soluciones concretas a las naciones aquí en la tierra.

En el fondo de la grave crisis política y económica, que es real e ineludible hay una crisis moral y espiritual. El abandono de los valores Cristianos y la entrega al pecado y a la disolución, son las verdaderas causas de la situación que  padecemos hoy.

Debemos mirar más allá de los partidismos y las tendencias y guardar nuestros corazones de dejarse llevar por las contiendas humanas, porque, al fin y al cabo, quienes nos han gobernado en el pasado y quienes gobiernan ahora no son sino hombres por quienes Cristo murió, criaturas a quienes Dios ama y que necesitan al Salvador. Es imperativo que entendamos que nuestra nación está  viviendo, en última instancia, las consecuencias del olvidarse de Dios y sus mandamientos.  Y más imperativo aún es que los Cristianos asumamos nuestra responsabilidad como embajadores de Cristo  aquí en la tierra.

¿Qué debemos hacer los Cristianos ante esta situación?

Si nuestra visión  es pesimista, diremos que no hay nada que podamos hacer. Solo nos queda contemplar pasivamente como el diablo destruye nuestra tierra, llevando a nuestra juventud a la perdición haciendo que nuestras riquezas naturales sean despilfarradas, que nuestra economía  vaya a la bancarrota.

Diremos que ?son los últimos días?, que ? el reinado del anticristo ha comenzado?, que ?debemos aceptar la voluntad de Dios?   y que solo  nos queda ?salvar a los que podamos? y esperar que ? el Señor Jesús venga del cielo a rescatarnos de este mundo perdido?.

Pero ¿es ésa realmente la voluntad de Dios? Creemos que Dios nos llama a discernir los tiempos y a ser entendidos en el conocimiento de Su voluntad. ¡Creemos que nos encontramos ante un tiempo de oportunidad para el pueblo de Dios! Porque las Escrituras dicen que ? el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios? (Ro. 8:19)

Dios llama a sus  hijos a ofrecerse como instrumentos para establecer Su reino en la tierra. Dios requiere del compromiso de Su pueblo, la Iglesia, para: ?Te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra? (Sal.2:8). Pero aunque la oración es fundamental, no es suficiente con orar. El reino de  Dios comienza a ser establecido cuando cada hijo de Dios es luz en el lugar en donde está. En la familia, en el salón de clases, en el vecindario, en el lugar de trabajo, y hasta en un cargo político, la luz debe brillar.

La religión muerta hace huir a los hombres, pero la vida de Cristo reflejada a través  de nosotros les atraerá al Reino de Dios. Nuestra conducta debe ser una expresión del mensaje de gracia, fe y esperanza que Cristo vino a ofrecer. El ejemplo de una vida transformada, rebosante de amor, gozo y paz, es más poderoso  que la más correcta exposición de doctrina y erudición bíblica. La gente anhela ver en realidad, no escuchar sermones.

Y finalmente, debemos ofrecernos a  Dios como instrumentos para la unidad de Su pueblo. En estos momentos impera en el país un espíritu de contienda y división por causa del fragor político.

Ningún fruto de justicia será concebido a través de la contienda.

Hermanos míos, servimos a la Causa más grande del Universo, que es la redención  de las almas de los hombres y el establecimiento del reino de Cristo en la tierra. Tenemos un Mensaje que es superior a cualquier filosofía o doctrina que la mente humana  haya podido concebir.

No perdamos de vista ni la naturaleza ni la meta de nuestra batalla.  ¡Porque, en el fin, seremos los hijos de Dios quienes regiremos en la tierra, para gloria de nuestro Dios.

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