El castigo inevitable

“De cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante”, Mateo 5:26

No existe un cielo en donde haya un lugar con un pedacito de infierno. Y como Dios está resuelto a hacerte puro, santo y recto, no te permitirá escapar ni por un momento del escrutinio del Espíritu Santo. Fue Él quien te instó a presentarte en seguida a juicio cuando te convenció de tu pecado, pero no obedeciste. Entonces, el proceso empezó a obrar, trayendo consigo su inevitable castigo. Ahora has sido echado a la cárcel y no saldrás de allí hasta que pagues hasta el último cuadrante.

Sin embargo, preguntas: “¿Es este un Dios de misericordia y amor?” Desde el punto de vista divino es un glorioso ministerio de amor. Él te va a sacar puro, limpio y sin mancha, pero quiere que reconozcas cuál era la naturaleza que estabas manifestando: la de exigir el derecho sobre tu vida. Tan pronto estés dispuesto a que Dios cambie esa inclinación, sus fuerzas regeneradoras empezarán a obrar. Cuando comprendas su propósito, es decir, que te relaciones de una manera correcta con Él y con tus semejantes, Dios hará que hasta el último término del universo contribuya a que sigas el camino correcto. Así que decídete a hacerlo de inmediato y di: “Sí, Señor, escribiré esa carta”, o “me reconciliaré con esa persona ahora”.

Estos mensajes de Jesucristo son para tu voluntad y tu conciencia, no para tu cabeza. Si te pones a cuestionar en tu mente el Sermón del Monte, le quitarás fuerza a la exhortación a tu corazón.

“¿Por qué no estoy creciendo espiritualmente en mi comunión con Dios?” Pregúntate si estás pagando tus deudas desde el punto de vista divino. Haz ahora lo que tarde o temprano tendrás que hacer. Detrás de lodo llamado moral existe un “debes”.

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